“Súplica por la Despedida del mes de Ramadán”

“Súplica por la Despedida del mes de Ramadán”

QOM. (ABNA) – Le presentamos una de las suplicas más recomendadas para ser leídas en los últimos días del sagrado mes de Ramadán.

Según la Agencia de Noticias de Ahlul Bait (P) (ABNA) – Le presentamos una de las suplicas más recomendadas para ser leídas  en los últimos días del sagrado mes de Ramadán:

 

¡Allahumma! ¡Oh, Aquel que no desea retribución alguna!.

¡Oh, Aquel que no se arrepiente ante el otorgamiento!.

¡Oh, Aquel que no recompensa a Su siervo con la equiparación sino con algo mayor de lo que trae!.

Tu gracia es un principio que Tú has comenzado; Tu dispensa es una merced; Tu castigo es justicia, y Tu decreto, una elección para lo mejor. Si Tú otorgas, no manchas Tu dádiva echándolo en cara y si Tú niegas, su impedimento no surge de la injusticia.

Tú exhibes gratitud hacia aquel que Te agradece, en tanto que Tú Mismo le has inspirado el agradecimiento hacia Ti.

Tú recompensas a aquel que Te alaba, mientras que Tú le has enseñado Tu alabanza. 

Tú cubres a aquel que de haberlo deseado, lo habrías descubierto, y Tú eres generoso con aquel que de haberlo deseado lo habrías rehusado. Ambos son dignos de Tu desprotección y Tu rechazo, pero Tú has fundado Tus actos en una merced gratuita y has encauzado Tu poder en la tolerancia.

Recibiendo con clemencia a aquel que Te ha desobedecido, y concediéndole un plazo a aquel que pretendió tratarse con injusticia a sí mismo. Les has otorgado un plazo para que retornen hacia Ti, dejando de lado su castigo para dar lugar a su arrepentimiento, de tal forma que aquel que está aniquilado de entre ellos, no perezca por Tu causa, ni el perverso pueda ser desdichado a causa de Tu merced, sino que, por el contrario, por Tu prolongada excusa sobre él y los sucesivos argumentos en su contra, todo esto como acto de Tu generosidad, y Tu Perdón ¡oh Generoso!, y como fruto del beneficio del jardín de Tu amabilidad, ¡oh, Clementísimo!

Tú has abierto para Tus siervos una puerta hacia Tu dispensa la cual has denominado “arrepentimiento”. Y has colocado sobre esa puerta una guía de Tu revelación, para que no se extravíen de ella. Tú has dicho (Benditos sean Tus nombres): «¡Arrepentios hacia Dios con un arrepentimiento sincero! Quizás vuestro Señor absuelva vuestras malas obras y os admita en jardines bajo los cuales fluyen arroyos. El Día cuando Dios no degradará a Su Profeta ni a los creyentes. Su luz correrá delante de ellos y a su derecha. Y ellos exclamarán: ¡Oh, Señor nuestro! ¡Completa para nosotros nuestra luz y perdónanos! porque ciertamente Tú eres poderosísimo sobre todas las cosas». ¿Y cuál es la excusa de aquel que permanece desatento de ingresar en aquella casa después de haberse abierto la puerta, y presentado elargumento?

Tú eres Quien ha aumentado el otorgamiento de parte Tuya para ventaja de Tus siervos, deseando su beneficio en valor de su transacción Contigo, su triunfo a través de la llegada a Ti y su ganancia proveniente de Ti. Y Tú has dicho bendito sea Tu nombre, sublimado y exaltado seas.«Aquel que traiga una buena acción obtendrá diez veces su equivalencia, y aquel que traiga una mala acción, sólo recibirá algo similar».

Y también Tú has dicho: «El ejemplo de aquellos que gastan su hacienda en el Camino de Dios es similar a un grano de trigo que germina dando siete espigas, cada una de las cuales contiene cien granos. De esta manera Dios multiplica Su recompensa para quien Él quiere»16 . Y Tú has dicho: «Quien le haga a Dios un buen préstamo, ÉL lo multiplicará varias veces»  Y Tú has revelado en el Corán versículos similares acerca de la multiplicación de las buenas obras.

Tú eres Quien ha encaminado a Tus siervos a través de Tu palabra, desde Tu ocultamiento, y Tu incentivo en el cual existe la fortuna y sus porciones y al cual si Tú lo hubieras ocultado para ellos, sus ojos nunca lo habrían percibido, sus oídos jamás lo hubieran captado y sus imaginaciones nunca lo habrían podido concebir.

Por eso has dicho: «Recordadme y os recordaré. Y agradecedme y no seáis ingratos Conmigo» . Y has dicho: «Si sois agradecidos, por cierto que he de incrementar los Favores. Pero si sois desagradecidos, en verdad que Mi castigo ha de ser severo».

Y Tú has dicho también: «¡Suplicadme que os responderé! Ciertamente que aquellos de vosotros que sean orgullosos en Mi adoración, entrarán humillados en la Gehena» . Aquí, Tú has llamado a la súplica a Ti “adoración” y a su eludimiento, “orgullo”.

Y has conminado declarando que refrenarse de la súplica produce el ingreso en la Gehena en completa abyección.

Por lo tanto, ellos Te recuerdan por Tu bondad, Te agradecen por Tu generosidad, Te suplican por Tu orden y donan por Ti sus bienes pidiendo Tu incremento. En todo esto está su salvación de Tu ira y su triunfo a través de Tu complacencia.

Si cualquier criatura se hubiera dirigido a otra de la manera en que Tú lo has hecho hacia Tus siervos, ella sería descrita por su beneficencia, calificada por su bondad y elogiada por todas las lenguas. Así que únicamente a Ti pertenece la alabanza en tanto se encuentre una forma de alabarte y mientras queden palabras con las que puedas ser alabado y significados que puedan ser empleados en Tu alabanza.

¡Oh, Quien otorga a Sus siervos la beneficencia y generosidad, inundándolos con la bondad y merced! ¡Cuánto se ha esparcido Tu favor sobre nosotros! ¡Cuánto se ha prodigado Tu benevolencia para con nosotros! ¡Y cuánto se ha particularizado Tu bondad para nosotros!

Tú nos has guiado hacia Tu religión, la cual has escogido; a Tu credo, con el cual estás complacido; y a Tu camino, el cual has allanado para Tus siervos, mostrándonos la proximidad a Ti y la  llegada a Tu generosidad.

¡Allahumma! Nos has establecido el mes de Ramadán entre los elegidos de aquellos deberes y las más especiales de aquellas obligaciones, el cual has destacado sobre otros meses, has elegido sobre todos los demás períodos y eras, y lo has preferido sobre otras épocas del año a través de haber revelado en él el Corán y la luz de la fe que Tú has multiplicado en él, el uno que Tú has hecho obligatorio en él, la permanencia en plegaria (o vigilia) que Tú has incentivado en su tiempo, y la Noche del Decreto, la cual has magnificado en él, una Noche «que es mejor que mil meses» .

Luego a través de él Tú nos has preferido sobre las demás comunidades, y a través de sus virtudes nos has escogido con exclusión de la gente de otros credos. Nosotros ayunamos por Tu orden durante la luz de su día, y permanecemos en vigilia con Tu ayuda durante su noche, presentándonos con su ayuno y su vigilia a la misericordia que Tú has expuesto ante nosotros. A través de él buscamos los motivos para Tu recompensa. Tú estás colmado de aquello que se busca de Ti, eres munificente con lo que es pedido de Tu generosidad y estás cerca de aquel que trata de llegar hacia Tu cercanía.

Este mes permaneció entre nosotros en un lugar de continua alabanza. Nos acompañó con la compañía de quien es piadoso y nos benefició con la más excelente de las ganancias de las criaturas del mundo. Luego se separó de nosotros en el final de su tiempo, en la finalización de su término, en la culminación de su medida.

Entonces nos despedimos de él como lo hacemos de aquel cuya partida nos duele, cuya marcha nos llena de tristeza y soledad, y a quien debemos un pacto protegido, una inviolabilidad considerada y un derecho cumplido. Entonces nosotros decimos: La Paz sea contigo,¡oh, el gran mes de Dios (superior a los demás meses), oh, fiesta para Sus amigos!.

La Paz sea contigo, ¡oh, el más noble de los meses que acompañan, el mejor de los meses en días y horas!.

La Paz sea contigo, ¡oh, mes en el cual las esperanzas están cerca y las obras se esparcen! (y son abundantes).

La Paz sea contigo, que eres un amigo de gran valor cuando apareces y tu desaparición y ausencia son dolorosas y tristes cuando te pierdes, ¡oh esperado cuya separación nos duele!.

La Paz sea contigo, oh compañero que trae placer en su llegada poniéndonos felices (con su vista) y que nos deja en la soledad cuando se marcha, dejándonos angustia.

La Paz sea contigo, vecino en el cual los corazones se ablandaron y los pecados se disminuyeron. La Paz sea contigo, ayudante que socorrió contra Satanás, compañero que allanó los caminos de la buena acción.

La Paz sea contigo. ¡Cuántos ha liberado Dios en Ti! ¡Cuán felices eran aquellos que observaron el respeto que se te debe!.

La Paz sea contigo. ¡Cuántos pecados tú borraste! ¡Cuántas clases de faltas tú cubriste!

La Paz sea contigo. ¡Que prolongado que fuiste para los pecadores!

¡Qué reverenciado fuiste tú en los corazones de los creyentes!

La Paz sea contigo, ¡oh, mes con el cual no pueden competir ninguno de los días!

La Paz sea contigo, ¡ oh, mes que en todos los asuntos sólo es Paz!

La Paz sea contigo, ¡oh, tú, cuya compañía no desagrada ni su amistosa intimidad es reprochada!

La Paz sea contigo, al momento en que tú has llegado a nosotros con bendiciones y nos has limpiado de la contaminación de las malas acciones.

La Paz sea contigo, quien no eres despedido con aburrimiento ni tu ayuno es dejado por fastidio.

La Paz sea contigo, objeto de búsqueda antes de tu llegada y objeto de pena antes de tu partida.

 La Paz sea contigo. ¡Cuánta maldad se ha alejado de nosotros a través tuyo! ¡Cuánta bondad nos ha llegado a causa tuya!

La Paz sea contigo y con la Noche del Decreto, «que es mejor que mil meses» . La Paz sea contigo. ¡Cuánto te hemos anhelado ayer! ¡Qué grande será nuestro deseo por Ti mañana!.

La Paz sea contigo y con tu generosidad, de la cual nos hemos privado, y con tus bendiciones partidas, las cuales nos han sido quitadas.

¡Allahumma! Nosotros somos la gente de este mes, a través del cual Tú nos has ennoblecido y nos has garantizado el éxito a causa de Tu Bondad, mientras que los malvados eran ignorantes de su tiempo y fueron privados de su virtud, debido a su perversidad.

Tú eres Quien nos has preferido para conocer sus virtudes, nos has guiado hacia sus tareas y prácticas meritorias, nos has dado éxito, en su ayuno y su permanencia en plegaria, a pesar de reconocer que fuimos negligentes y hemos practicado muy poco de lo mucho.

¡Allahumma! Sólo a Ti pertenece la alabanza, en admisión de la mala acción y en confesión de la negligencia. Y para Ti es el remordimiento firmemente tejido en nuestros corazones y la sincera búsqueda de pedir disculpas a través de nuestras lenguas. ¡Recompénsanos, a pesar de la negligencia en la cual hemos caído en este mes, con una retribución a través de la cual podamos obtener el beneficio deseado de él y tomemos como compensación las recompensas reservadas y anheladas!.

¡Haz que nuestra disculpa sea aceptada, por lo que hemos faltado a Tu derecho en este mes, y permite que la vida que yace delante nuestro alcance al próximo mes de Ramadán! Y una vez que nos hayas hecho llegar a él, ¡ayúdanos a ejecutar la adoración de la que Tú eres digno, haz que emprendamos la obediencia que Tú mereces dándonos éxito para esto y concédenos obras virtuosas, a fin de que podamos cumplir Tu derecho en estos dos meses de los meses (anterior y posterior) del tiempo!.

¡Allahumma! Si con los grandes y pequeños pecados que nosotros hemos cometido en este, nuestro mes, con las faltas en las que hemos caído y los errores que hemos adquirido, ya sea intencionalmente o por olvido, nos tratamos injustamente en nuestra contra o violamos el respeto de otros, entonces bendice a Muhammad y a su familia, y cúbrenos con Tu cobertura y perdónanos con Tu perdón. No nos ubiques delante de los ojos de quienes se regocijan con el mal ajeno por todo aquello, ni extiendas hacia nosotros las lenguas de los difamadores. Empléanos en aquello que aliviará y expiará todo cuanto Tu desapruebas de nosotros en él a través de Tu clemencia inagotable y de Tu generosidad irreducible. ¡Allahumma! Bendice a Muhammad y a su familia. Compensa

nuestra desgracia con nuestro mes. Bendícenos en este día de nuestra festividad y del final de nuestro ayuno. Haz de éste uno de los mejores días que hayan pasado entre nosotros, el más grande en la atracción de Tu perdón y el más contundente en deshacerse de nuestros pecados. Y perdona nuestros pecados tanto ocultos como manifiestos.

¡Allahumma! Haz que con la partida de este mes abandonemos nuestras ofensas. Haz que con su partida se marchen de nosotros nuestras malas acciones. Y establécenos por ello entre su gente más dichosa, la más completa de ella en proporción y la más colmada de ella en partes.

¡Allahumma! Cuando alguna persona observe este mes como debe ser observado, guarde su sacralidad como debe ser resguardada, atienda sus límites como deben ser atendidos, tema sus malas obras como deben ser temidas o busque Tu cercanía, con lo cual se hace obligatoria para ella Tu complacencia y se inclina hacia ella

Tu misericordia, entonces ¡danos algo como esto de Tu riqueza y otórganos de esto, múltiplos de Tu generosidad! Porque Tu generosidad no disminuye, Tus tesoros nunca decrecen sino que abundan cuantiosamente, las fuentes de Tu beneficencia jamás se agotan y Tu concesión es de lo más agradable.

¡Allahumma! Bendice a Muhammad y a su familia, e inscribe para nosotros el mismo premio de aquel que ha ayunado en él o Te ha adorado en él hasta el Día de la Resurrección.

¡Allahumma! Hacia Ti nos arrepentimos en este día de desayuno, el cual has establecido para el creyente como una festividad y una alegría, y para la gente de Tu credo como un tiempo de asamblea y reunión, de cada mala acción que hayamos cometido, cada mala obra que hayamos adelantado o cada mal pensamiento que secretamente hayamos concebido, con el arrepentimiento de aquel que no ampara el deseo de volver al pecado y de aquel que después no retornará a la falta, y con un arrepentimiento sincero libre de toda duda y titubeo. Por lo tanto, ¡acéptalo de nosotros, complácete de nosotros y establécenos dentro de él!

¡Allahumma! Provéenos con el temor del castigo conminante y el anhelo de la recompensa prometida, para que nosotros podamos encontrar el placer de aquello por lo cual Te suplicamos y la más fuerte tristeza (castigo infernal) por lo cual nos refugiamos en Ti.

Y ubícanos entre aquellos que se arrepienten, aquellos para quienes Tú has hecho obligatorio Tu amor y de quienes Tú has aceptado el retorno a Tu obediencia, ¡oh, el más Justo de los justos!.

¡Allahumma! Muestra tolerancia hacia nuestros padres y nuestras madres, y hacia toda la gente de nuestra religión, aquellos que se han ido y aquellos que pasarán hasta el Día de la Resurrección.

¡Allahumma! Bendice a nuestro Profeta Muhammad y a su familia, tal como has bendecido a los ángeles allegados. Bendícelo a él y a su familia tal como has bendecido a Tus profetas enviados.

Bendícelo a él y a su familia tal como has bendecido a Tus siervos piadosos - y mejor que todo esto, ¡oh, Señor del Universo!- , con una bendición cuyo efecto llegue hasta nosotros y cuyo beneficio nos alcance y a través de la cual nuestra súplica sea otorgada. ¡Tú eres el más generoso de aquellos a quienes se les suplica, el más suficiente de aquellos en quienes se les tiene confianza, el más dadivoso de aquellos cuyo favor es solicitado y «eres poderosísimo sobre todas las cosas»!

 

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