Aniversario del Martirio del Imam Musa al-Kazim (P), Séptimo Imam Shiíta

QOM. (ABNA) - Estamos en el aniversario del martirio de uno de los grandes hombres del Islam. En el año 183 de la hégira lunar, en un día como hoy, el mundo islámico se vistió de luto por la pérdida de uno de los nietos del profeta del Islam, conocido como “Kazim”, que traducido es “el que aplaca su ira”. Este sublime durante toda su vida, combatió los contratiempos y dificultades con paciencia. Expresamos nuestras condolencias por el martirio del Imam Kazim (la paz sea con él) y a continuación, les narraremos parte de su vida, su encarcelamiento y martirio.


Nombre: Musa

Tïtulo: al-Kazim, ‘Abd as-Saleh

Apodo: Abu Ibrahim

Nombre de su padre: Ya’far bin Muhammad al-Baqir

Nombre de su madre: Hamidah al-Barbariyah

Nacimiento: En Abwa’ (entre La Meca y Medina) un domingo, 7 de Safar 128 dH

Martirio: A la edad de 55 años, en Bagdad, un 25 de Rayab de 183 dH; envenenado por el califa Harun al-Abbasi.


Breve Reseña sobre su Martirio


Los profetas y líderes religiosos son la manifestación de los favores divinos y el origen de la bendición y guía en el mundo. Ellos brillaron como un faro en las oscuridades de la Historia para que el hombre pueda distinguir entre la vía iluminada y los caminos de la ignorancia y egoísmo.

Su Encarcelamiento y Martirio

Harun Ar-Rashid contaba entre sus colaboradores con Yahia Ibn Jalid. Sin embargo, le confió el cuidado de su hijo a Ya’far Ibn Muhammad Ibn Al-Ash’ath, lo cual preocupó a Yahia Ibn Jalid, pues si el hijo de Ar-Rashid asumiera luego el califato, él perdería poder. Para ganarse más la confianza del califa, Yahia sabía que tenía que entregarle a Musa Ibn Ya’far (P) y entonces buscó la manera de hacerlo.

Averiguó quién de los parientes de Musa (P) estaba necesitado de dinero y le envió una suma a fin de comprar su favor. El sobornado fue ‘Ali Ibn Ismail, hijo de Ismail (el hijo mayor de Ya’far As-Sadiq), quien era sobrino del Imam Al Kazim (P). Luego de enviarle dinero, Yahia le pidió a ‘Ali Ibn Ismail que se presentase ante Ar-Rashid.

Musa (P) se enteró del viaje de su sobrino, y fue a verlo para que desistiera del mismo. El Imam le ofreció hacerse cargo de todas sus deudas y darle todo lo que aquel precisaba, pero ‘Ali igualmente se preparó para viajar a Bagdad. Entonces el Imam le dio 300 dinares y 400 dirhames, y le dijo: “Teme a Dios y no des ninguna declaración en contra de mis hijos”. Cuando él partió, Musa (P) les dijo a los presentes: “¡Por Dios! El hará un complot contra mi sangre, y declarará en contra de mis hijos”. Entonces le plantearon: “¿Y por qué le diste regalos y fuiste tan generoso con él?” Contestó: “Pues mi padre me dijo, sobre la autoridad de mis ancestros, que el Mensajero de Dios (BPD) expresó que cuando el clan se separa, deben ser atraídos y retornados a la unidad, y si alguien se separa definitivamente, entonces Dios se separará de él. Yo quise atraerlo después de haberse separado de mí, porque de hacerlo, Dios se separaría de él”.

Entonces ‘Ali Ibn Ismail habló con Yahia, y éste se lo transmitió a Ar-Rashid, adicionándole algunas cosas. Luego él mismo se presentó ante Harun Ar-Rashid y le informó que su tío Musa (P) recibía grandes cantidades de dinero de todas partes del país. Le narró que cierta vez pidieron al Imam Musa (P) 30.000 dinares por la compra de una casa y que al entregársela quisieron la suma en otra clase de moneda, accediendo el Imam a dicho pedido, se la otorgó de inmediato. Con esto quería demostrarle que el Imam (P) poseía un gran poder económico, con el cual hacía peligrar su califato. Esta era la excusa que el califa precisaba para encarcelar al Imam. En agradecimiento, hizo entregar 2.000.000 de dirhames a ‘Ali Ibn Ismail, pero él se enfermó y murió antes de poder disfrutar de su recompensa.

Ese mismo año Harun partió hacia la Peregrinación, pasando primero por Medina. Allí hizo arrestar a Musa (P) y lo envió en una carroza a Basora, mandando otra carroza a Kufa para confundir a sus seguidores. En Basora, el Imam estuvo bajo el cuidado de ‘Isa Ibn Ya’far Al-Mansur, quien lo vigiló durante un año. Entonces Ar-Rashid le pidió la sangre de Musa (P) y él le contestó: “El asunto de Musa Ibn Ya’far (P) y su detención ha durado ya un largo tiempo. Me he informado bien de su situación. He puesto espías alrededor suyo durante todo este tiempo, y no he hallado nada en él, excepto su voz en la adoración. Ordené que se escuchasen sus plegarias, y él nunca oró contra ti ni contra mí. Nunca nos mencionó con malicia maldiciéndonos. El sólo pedía para sí mismo la merced y el perdón. Si tú no envías a alguien a quien yo pueda entregárselo, lo dejaré en libertad. Me siento muy mal con su detención”.

Se reporta que uno de los espías de ‘Isa Ibn Ya’far lo escuchaba suplicar frecuentemente: “¡Oh, Dios! Tú sabes que yo solía pedir tiempo libre para adorarte. ¡Oh, Dios! Tú me Has brindado esto. Tú debes ser alabado”.

Luego Ar-Rashid hizo que Musa Ibn Ya’far fuese a Bagdad, al cuidado de Al-Fadhl Ibn Arrabi’.Posteriormente, Ar-Rashid le pidió que eliminara al Imam, para lo cual se negó. Por lo tanto pasó al cuidado de Al-Fadhl Ibn Yahia Ibn Jalid quien había planeado su arresto. Al-Fadhl Ibn Yahia ordenó que vigilasen al Imam Musa Al-Kadzim (P) puesto que rezaba toda la noche y ayunaba casi todos los días, que solía realizar súplicas y recitar el Corán, y que casi siempre su rostro se encontraba en el “mihrab”, en la orientación del rezo. No vio nada reprochable en el Imam, por lo que hizo que lo tratasen bien y que él estuviera cómodo.

Cuando Ar-Rashid se enteró de esto, hizo que Al-Fadhl fuese destituido y azotado, y luego lo hizo maldecir por todos en su corte. Esto prácticamente implicaba una condena a muerte, por lo que su padre Yahia Ibn Jalid se escondió detrás del califa y amenazándolo, hizo que se retractara. Yahia le dijo que se haría cargo del asunto. Entonces fue a Bagdad y le dejó instrucciones precisas a Sandi Ibn Shahik respecto del Imam Musa Al-Kazim (P). Hizo que un grupo de eruditos se presentara para atestiguar que el Imam estaba bien tratado. Luego ordenó que lo envenenaran. El Imam murió tres días después. Entonces trajo a otro grupo de juristas y hombres notables de Bagdad para que atestigüen que el cuerpo del Imam carecía de heridas y huellas de estrangulamiento, queriendo demostrar que había muerto en forma natural.

Como había un grupo de gente que decía que Musa Al-Kazim (P) era el Mahdi esperado, y que su encarcelamiento era la ocultación, ordenaron colgar el cuerpo del Imam en el puente de Bagdad anunciando su muerte. Decían: “Este es Musa Ibn Ya’far, quien los rafiditas (shiítas) reclamaban como el último Imam, el que no moriría. Vengan y véanlo”. Luego que toda la gente se acercó a verlo, fue enterrado en el cementerio de Bani Hashim.


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