“Los Al Saud y el Wahabismo son los Principales Obstáculos para la Unidad del Mundo Islámico”

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  • Source : Iqna/ ABNA24
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QOM. (ABNA) – Los Saud se nombran a sí mismos siervos de los Santos Santuarios y ejecutores de las enseñanzas del Islam e incluso abogan por la unidad, pero en la práctica, actúan en completa contrario a sus lemas. Esto es exactamente lo que hacen los hipócritas.

Según la Agencia Noticiosa Ahlul Bait (ABNA) – La unidad del mundo musulmán es el deseo de largo plazo de los musulmanes. Gracias a tal solidaridad, se consolidará la hermandad de los musulmanes de diferentes sectas y tribus y los enemigos no se atreverán a invadir los países islámicos. Da la importancia de la unidad, el Corán y las hadices(narraciones) la enfatizan mucho. En el Capítulo de La familia de Imran, en la aleya 103, Dios invita a los musulmanes:

Aferraos al pacto de Dios, todos juntos, sin dividiros.

Los comentaristas consideran el pacto divino, como el elemento que une a la Ummah (comunidad) islámica, como la misma religión del Islam, el Profeta (la paz sea con él y sus descendientes), Ahlul Bait (P) y el Corán. A pesar de la existencia de distintas áreas de la unidad y la semejanza entre los seguidores del Islam y los esfuerzos de ulemas y eruditos, aún los musulmanes no han logrado alcanzar la unidad y la coherencia que ordena el Islam. Debería buscarse la razón de este fracaso en los obstáculos que existen en el camino hacia la unidad del mundo islámico. Generalmente se puede dividir estas barreras en dos categorías, internas y externas, y a veces están interrelacionadas.

Las causas externas de la división son los mismos Estados y corrientes que se oponen al fundamento del Islam y las creencias musulmanas, y buscan debilitar y dispersar a los musulmanes a través de disputas internas. Sin embargo, los obstáculos internos de la unidad del mundo islámico son más importantes e influyentes. Estos obstáculos son la ignorancia, el prejuicio, la perversidad, el desconocimiento y la hipocresía.

Desafortunadamente, los Gobiernos y las corrientes dentro del mundo musulmán, actúan con o sin intención en la línea de la creación de disputas entre los musulmanes y sirven a los enemigos de la religión del Islam. Una de las corrientes importantes que juega un papel divisivo dentro del mundo musulmán es la secta wahabí. Este culto se volvió poderoso desde cuando Muhammed bin Abdul Wahab (el fundador) hizo una alianza con los Al-Saud a mediados del siglo XVIII, e inmediatamente comenzó a promover divisiones y discrepancias. En poco tiempo, las ciudades de Arabia Saudí, incluida La Meca y Medina, fueron atacadas por los wahabíes e incluso ellos atacaron Karbalá y Nayaf.

Básicamente, el pensamiento wahabí difiere mucho en comparación con las otras escuelas de la religión islámica. Los wahabíes rechazan la práctica de Tawasol (suplicar a Dios a través de un intermediario) no creen en el uso de individuos piadosos, incluido el Profeta Muhammad (Bpd) como medios para pedirle a Dios y lo consideran asociar a Dios, tampoco creen que se sebe visitar los santuario de personas tan nobles como los Imames (P). Asimismo, esta extraña secta considera el uso de muchas manifestaciones de la civilización en contra de la religión, pero transcurrido el tiempo prácticamente, sus seguidores han abandonado esta creencia. Por supuesto, hay diferencias entre las diversas escuelas islámicas, pero estas diferencias no son motivo para conflictos entre los musulmanes ni para el ejercicio de actos de violencia. De hecho, manteniendo sus propias creencias religiosas, se puede lograr la unidad sobre los principios comunes. No obstante, los wahabíes son personas fanáticas e ilógicas que solo se consideran a sí mismas correctas. Mientras que el Profeta (P) dijo: "Quien invita a la gente a los prejuicios, no pertenece a nosotros, y quien lucha por los perjuicios, no pertenece a nosotros y quien se muere con perjuicio, no pertenece a nosotros".

Sin embargo, según el pensamiento wahabí, quien no acepta las creencias de este culto, es reconocido como pagano y se debe luchar contra él. En otras palabras, esta secta desviada cree que se debe convencer a otros a aceptar sus creencias por la fuerza y la violencia. Esta forma de pensar proviene de que la creencia wahabí no tiene una base sólida y la gente no la va a aceptar.

El descubrimiento del petróleo en Arabia Saudí y la confiscación de sus enormes ganancias a favor del reino árabe crearon la oportunidad para que el wahabismo use los petrodólares para expandir su influencia. En este sentido, los Al Saud, en diferentes países, comenzó a crear sus propias escuelas religiosas para educar a las personas con el pensamiento wahabí y en contra de otros cultos. Los saudíes también han establecido numerosos centros religiosos y propagandísticos en todo el mundo y han invertido ingentes sumas de dinero para atraer a la gente a la ideología wahabí. Con la introducción de las nuevas tecnologías de los medios, los wahabíes, quienes consideraban ilegal el uso de las manifestaciones de la civilización, sin embargo, recurrieron rápidamente a medios como la radio, la televisión, los satélites e Internet para propagar sus rituales infundados y crear diferencias en las filas de los musulmanes. El abundante dinero generado por la venta de petróleo saudí les ha permitido invertir mucho en estas áreas.

Por supuesto, los saudíes todavía promueven la violencia y la guerra y su propaganda sirve para la expansión de conflictos y guerras en el mundo musulmán. En los últimos años, han creado una serie de grupos takfiríes, todos los cuales se caracterizan por el prejuicio, la hostilidad hacia otros musulmanes y el derramamiento de sangre. Los grupos takfiríes-terroristas de Al-Qaeda en Afganistán; Boko Haram en Nigeria; el grupo terrorista del Daesh, y Frente Al-Nusra en Irak y Siria, Al-Shabab en Somalia, y algunos otros similares en El Líbano, Libia, Egipto y Afganistán se encuentran entre los grupos que siguen las creencias wahabíes. De hecho, son los representantes de los Al Saud en la creación de divisiones, guerras y actos de violencia en el mundo islámico. Siria e Irak son dos países islámicos donde los saudíes impusieron la guerra a través de los grupos takfiríes que han provocado la muerte de cientos de miles de personas. Además, como resultado de los ataques terroristas de los grupos takfiríes, miles personas han sido asesinadas en Paquistán, Afganistán, Egipto, Libia y El Líbano, e incluso en algunos países europeos.

Por supuesto, el régimen saudí no se basta con apoyar los crímenes de los grupos terroristas y declarar la guerra directamente a algunos países. Hace más de dos años y medio, el pueblo oprimido de Yemen se enfrentó a una brutal invasión del ejército saudí. Hasta el momento, decenas de miles de yemeníes han sido asesinados o resultado heridos como consecuencia de los ataques aéreos saudíes, y debido al asedio por mar y tierra, el pueblo yemení se enfrenta a una pobreza sin precedentes y diversas enfermedades contagiosas como el cólera. Al mismo tiempo, la intervención saudí en Bahréin y el apoyo al régimen autocrático de Al Jalifa ha resultado en la represión de la libertad en este país. Curiosamente, todos estos países, además de ser islámicos, también son árabes, y Arabia Saudí, que se autoproclama líder del mundo árabe, al parecer tiene la intención de imponer este liderazgo en el mundo árabe con la misma obligación y violencia wahabí, pero en la práctica, solamente ha creado divisiones entre los árabes.

No obstante, lo más importante que se revela de la hipocresía de los saudíes y su servicio a los opositores del Islam es su total adhesión a los Estados Unidos, considerado el principal enemigo del mundo islámico. Los Al Saud han estado, en un principio, respaldado por el Reino Unido y luego por EE.UU. Washington ha respaldado las políticas controvertidas y hostiles de esta familia tirana, y en la masacre del pueblo yemení, está proporcionado ayuda armamentística, política y propagandística al reino árabe. Esta política nos recuerda las aleyas 138 y 139 del Capítulo de las Mujeres que dice:
"Anuncia a los hipócritas que tendrán un castigo doloroso. Toman a los infieles como amigos, en lugar de tomar a los creyentes. ¿Es que buscan en ellos el poder? El poder pertenece en su totalidad a Dios.”

La otra política de Al Saud en el compañerismo con los enemigos del Islam, que acaba de hacerse pública, es decir, la amistad con el régimen sionista. En el pasado, se publicaron noticias de las relaciones secretas entre los saudíes con el régimen sionista, pero ahora ambos lados confiesan abiertamente su amistad y colaboración. En este sentido, el exministro israelí para asuntos militares Moshe Yaalon ha dicho: "No es una coincidencia que Adel al-Yubeir (ministro árabe de asuntos exteriores), diga en árabe lo que decimos en hebreo". Esto ocurre mientras que los Al Saud han proclamado durante muchos años tener una postura pro-palestina y ser enemigos de la ocupación sionista.

Esta amistad entre los saudíes y los israelíes recuerda la cooperación de judíos e hipócritas contra el Profeta (Bpd) y los musulmanes en el principio de la historia del Islam.
Por otro lado, los saudíes, que consideran a la República Islámica de Irán como el obstáculo en el desarrollo de sus objetivos divisivos y expansionistas, se han vuelto seriamente hostiles con Irán y están en la misma línea de Estados Unidos y el régimen sionista al respecto. Han gastado mucho dinero tratando de atraer a algunos gobiernos reaccionarios árabes. Esto revela la política saudí de crear discrepancias en el mundo islámico, lo que no tiene otro resultado que un golpe a la Ummah islámica.

Por eso, no hay alguna duda que los Al Saud y el wahabismo son los principales obstáculos para la unidad del mundo islámico. Se proclaman servidores de los Santos Santuarios y ejecutores de las enseñanzas del Islam e incluso abogan por la unidad, pero en la práctica, actúan diametralmente contrario con sus lemas. Esto es exactamente lo que hacen los hipócritas. Y Dios en el Corán al respecto dice:


Cuando se les dice: «¡No corrompáis en la tierra!», dicen: «Pero ¡si somos reformadores!» ¿No son ellos, en realidad, los corruptores? Pero no se dan cuenta. (Capítulo de La Vaca, aleyas 11 y 12).


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