Nasrat Victoria Guerra

“Para mí ser libre es vestir mi hiyab”

“Para mí ser libre es vestir mi hiyab”

SAN ANTONIO. (ABNA) - Destacada periodista chilena, única en su país especialista en temáticas de Medio Oriente e Islám, intérprete oficial y traductora árabe- español y directora de un centro islámico; se refiere al periodo de cambio social y político que vive Chile en medio de la pandemia, un proceso constitucional y un pronto gobierno de nuevas generaciones en la política.

P ¿Nasrat o Victoria?

R: Soy la misma, es la combinación de veredas que se encuentran, Occidente y Medio Oriente. Soy el resultado de mezclas Siria (Damasco), española (Palma de Mallorca) y chilena, esta última de zona colchahuina (típica zona tradicional de Chile).

 Victoria, el nombre de mi abuela y madre y el que con orgullo inscrito en mi cédula de identidad. Nasrat es la traducción al árabe, el significado de triunfo, de victorias, resultado de batallas, que por cierto han sido varias. Es el nombre de mi alma, así lo puedo describir. Nasrat es mi identidad y con el cual me reconocen en mi área profesional árabe.

 

P: Periodista especializada en Medio Oriente ¿cómo surge ese camino?

R: Desde que ingresé a estudiar periodismo en la universidad, dirigí mi atención hacia el análisis internacional exclusivo de los países árabes. Noté la falta de rigurosidad de información en esta materia, no existía aún el internet, por lo que la dependencia de las informaciones desde los países de Medio Oriente estaba sujetas a las agencias de noticias, por cierto, americanas y europeas, justamente de donde surgían intereses hacia la región de mi especialización. A eso se suma la traducción, que por muy estricta que sea, pasa por un filtro interpretativo y es fácil perder contenido. Por lo tanto, desde el primer semestre de estudio comencé a estudiar paralelamente la historia y contingencia de los principales países de la península arábiga. Palestina, Siria, el Líbano y así fui ampliando los contenidos. Mis trabajos universitarios siempre fueron relacionados con esta temática.

 

P: ¿Y referente al Islam y el idioma árabe?

R: La historia de Medio Oriente se entrelaza con la historia religiosa, mi conclusión fue que para comprender de mejor manera y en algún momento relatar los hechos hay que conocer el contexto social con todos sus matices. Por lo tanto, me propuse en algún momento completar mi especialización con el estudio del idioma árabe, además de ser un nexo con mis ancestros maternos, sería un acercamiento a fuentes de informaciones más directas. Ya en el último año en la escuela de periodismo (Universidad Arcis) asistí a clases de idioma en el Centro de Estudios Árabes de la Universidad de Chile, al finalizar mi carrera profesional tuve a través de una beca, la fortuna de viajar a Damasco, Siria a estudiar el idioma de forma más especializada.

 

 

P: ¿Cómo fue esa experiencia?

R: Maravillosa, fue un encuentro personal, nunca me sentí extranjera, al contrario de alguna manera sentí que volvía a un lugar que me esperaba con los brazos abiertos. Fueron más de dos años sin vacaciones, de intenso estudio en la Universidad de Damasco y en el Instituto de Idioma árabe para extranjeros, más la cotidianidad; un aprendizaje simultáneo.

 

P ¿y sus conocimientos más específicos sobre el Islam, los obtuvo en Chile?

R: Tuve la oportunidad de recibir clases con un sheij egipcio, esto fue cerca de un año. Ya en Siria, con un manejo de idioma árabe más avanzado tuve clases particulares, tanto con Sheijs y con profesoras, hasta que me aceptaron, gracias algunos contactos, en una (Hauza) escuela islámica en el sector del Santuario de Seida Zeynab y estuve un año manteniendo mis estudios de idioma y ya había sumado también, la asistencia a clases de asignaturas específicas en la escuela de periodismo de la Universidad de Damasco. Tenía muchas horas de estudios, me había comprometido en convertirme en una periodista especiaizada en esta materia con el idioma incluido.

 

P: ¿Cómo describe el trabajo periodístico en su especialidad?

R: Responsable, es la palabra que puedo utilizar, al tener un conocimiento más detallado, que incluye el punto de referencia del ejercicio del periodismo árabe, la religión mayoritaría y el idioma, me acerca directamente a las fuentes informativas. Se genera una confianza y un valor agregado desde los colegas árabes que reconocen el esfuerzo y saben que son recepcionados de forma paralela.

 

P: “Al Forat” su programa radial, ¿cómo nace y qué informa?

R: En el mes de octubre del año 2021 cumplió 12 años. Se ha convertido en el único programa informativo radial dedicado a la difusión y análisis de noticias de Medio Oriente, con mayor permanencia; nacional y creo que en Latinoamérica.  Se transmite los días sábados a las 13:00 horas de Chile en Radio Chilena fm y gracias a la señal on line, www.chilenafm.cl, traspasa fronteras. Aunque sea un trabajo en idioma español, quienes lo siguen desde los paises de Medio Oriente, se sienten parte de él a través de la musica. “Al Forat” se ha convertido también en la difusión del trabajo que realizan los medios de los países árabes que han incluido departamentos de redacción española, por una parte, me han facilitado disminuir los tiempos en traducción y la oportunidad de dar a conocer el permanente trabajo que realizan desde el origen de la noticia. Siria, Irán, El Libano por nombrar algunos, al desarrollar estas áreas, han disminuido la brecha informativa.

Con respecto a la información, “Al Forat” incluye noticias, información cultural y en ocasiones religiosas, con el objetivo de develar los mitos y falsedades que durante años se han mantenido.

 

P: ¿Qué aporte cree que su especialización profesional ha generado en Chile?

R: He realizado mi trabajo bajo la convicción que se debe forjar caminos de encuentros. Chile está viviendo un periodo de cambios, donde las estructuras sociales e institucionales se encuentran en reflexión. Vivimos una crisis social en octubre del 2019, quedó claro que hay una desconexión entre lo que se cree y lo que se vive realmente. Muchas personas comenzaron a comparar la “primavera árabe” con lo que ocurría en Chile, sin embargo, los origenes son diferentes, ya que comparar Occidente con Medio Oriente es un error, cada sector tiene su identidad y mi desempeño ha marcado la necesidad de dejar de imponer las miradas de un sector en el otro como una verdad absoluta. Cada región tiene su historia, sus triunfos y sus derrotas. Un concepto como Democracia, no es lo mismo en Chile que en un país árabe.

 

P: Usted ha sido intérprete oficial de programas de refugio y reasentamiento de ciudadanos árabes en Chile ¿Qué reflexión profesional le han dejado estos trabajos?

R: Han sido dos los programas humanitarios donde he participado oficialmente como intérprete y que en momentos también se cumple la función de mediadora cultural, justamente porque está la costumbre de pensar que lo que es bueno para mí es también para el otro. Chile tiene un constante desafío social de integración. Si bien es cierto, la acogida a un refugiado es una acción política humanitaria, es también la oportunidad de aprender a facilitar intercambios culturales, religiosos, etnicos etc. La riqueza es mutua, es una constante enseñanza sobre la representatividad de los valores universales como el respeto, la dignidad, los derechos fundamentales que tiene una persona en cualquier parte de mundo.

Chile luego de su crisis social, ha dado paso al desarrollo de un cambio estructural. Nuestra Constitución, la guía principal de un Estado esta siendo totalmente renovada con la participación de la ciudadanía, es un hito histórico, un ejemplo de diálogo de distintas posiciones políticas, sociales etc. que velan por un bien común.

 

P. Usted es musulmana y tiene un cargo en un centro religioso, ¿qué espera de este proceso social y político en Chile para su comunidad?

R: Así es, soy directora del Centro Islámico Imam Mahdi y tengo esperanza en que Chile avance a una convivencia social sin temores con optimismo y convocante a todos quienes desean aportar a la construcción de una sociedad equitativa. Este proceso social nos da la oportunidad de reconocernos con nuestras identidades. Además de la radio, también cada día soy parte del informativo de la televisión local Canal 2 de San Antonio. Quienes me conocen saben que soy musulmana, lo han descubierto en el camino por alguna conversación o algún comentario mio de “Gracias no puedo comer porque estoy en Ramadán” y de esa manera se abre el diálogo. Sin embargo, si usara mi hiyab (velo) sería una noticia, el comentario de redes sociales etc. cuando no debería ser tema. Pero como el discurso que el velo es represión, me doy cuenta que aun existe desinformación al respecto, llevo doce años en el programa “Al Forat” informando del rol de la mujer en el Islam, de que las mujeres si estudian, si trabajan etc, pero un titular de una afgana huyendo por los Talibanes, queda latente por semanas y los medios que incluyen especialistas que no conocen el Islam hacen eco de ello.

A mi regreso a Chile desde Siria, cerca de 8 años usé el Hiyab (velo) y no tuve trabajo en mi profesión, era la atracción de mi ciudad y la constante rutina de contestar que era chilena no extranjera. Fue una decisión muy difícil, el dejarlo de vestir.  La sociedad te apunta por usar un velo si eres chilena, si eres migrante, refugiada te entienden “es su cultura, están acostumbradas, son reprimidas” es lo que se escucha, pero si usas un aro en la nariz eres moderna y más si te pintas el cabello de colores inusuales. Ni siquiera es discriminación religiosa, es la imposición de una supuesta verdad sobre otra.

 

P: Entonces ¿tiene esperanza con este proceso y el nuevo gobierno del presidente electo Gabriel Boric?

R: Siento que estamos en un proceso de cambio de conciencia, los movimientos sociales son parte de este caminar social. No se trata de política partidista, se trata de generar avances en la convivencia de personas, no de cifras ni porcentajes. Mi comunidad siempre ha estado dispuesta apoyar el diálogo, el encuentro, a fomentar el respeto. Cuando los conceptos se dan el permiso de unir veredas, se potencia la reflexión. Mientras mujeres luchan por sus derechos y exigen ser respetadas hasta en sus estilos de vestimentas, con sus cuerpos pintados, de mi vereda les digo que para mí ser libre es vestir mi hiyab, usarlo sin dar explicaciones en mis actividades profesionales, sociales etc. Mi velo no es represión es mi derecho a vivir mi religión.

Y cuando el presidente electo en sus distintos debates en su campaña y en su programa de gobierno destacaba el derecho de ser respetados y libres, claramente es una invitación al diálogo y a la defensa de la integridad del ser humano, lo que para nosotros es un pilar en la sociedad islámica. Tengo esperanzas de que podamos ser un aporte al reencuentro desde la empatía, tengo el anhelo que la sabiduría se apodere de la ignorancia.

 

P: muchas gracias Nasrat

R: A ustedes por dar espacios de reflexión.

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