Análisis: “El asesinato del corresponsal de Aljazeera sacó a la luz brechas interárabes”

Análisis: “El asesinato del corresponsal de Aljazeera sacó a la luz brechas interárabes”

QOM. (ABNA) - El asesinato de la veterana periodista de Aljazeera Sherin Abu Akleh por el fuego israelí en el campamento de Yenin a sangre fría, provocó reacciones internacionales a este acto aparentemente criminal. Mientras tanto, los países árabes que abogan por la normalización con el régimen israelí no alzaron la voz de condena junto con la comunidad internacional ni en apoyo de los derechos de los periodistas ni de los derechos del pueblo palestino.

Según la Agencia Noticiosa Ahlul Bait (ABNA) - Este enfoque, además del apoyo a Tel Aviv y su voluntad de normalización y quema de la causa palestina, ciertamente tiene sus raíces en un aspecto menos conocido que es la discordancia de su carácter autoritario con la libertad de los medios como principio de la cultura política abierta y sistemas democráticos.

Desde otro aspecto, es un hecho que gobiernos como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Egipto, partidarios del proceso de normalización, ven las actividades de la Aljazeera de Qatar como parte de una rivalidad en el mundo árabe y una amenaza a la seguridad de sus intereses regionales y la estabilidad interna de sus regímenes.

Considerando a Aljazeera como una amenaza del campamento de los Hermanos Musulmanes; desde levantamientos regionales hasta competiciones regionales

Aljazeera está financiada por el gobierno de Qatar y es un poderoso brazo mediático para que Doha influya en el curso de los acontecimientos en el mundo árabe. Aljazeera, junto con sus principales canales en árabe e inglés, opera los Balcanes, deportes, niños, documentales y servicios en vivo en rivalidad con Al-Arabiya, financiado por Arabia Saudí, y Sky News Arabia, financiado por los Emiratos Árabes Unidos.

Cuando se fundó Aljazeera en 1996, causó sensación en el horizonte de los medios árabes.

En ese momento, la cobertura de noticias y los programas de televisión eran de mala calidad y estaban fuertemente censurados bajo el control de los gobiernos árabes conservadores. Pero, de repente, nació una red que brindaba una cobertura extensa y relativamente sin censura de los acontecimientos regionales e internacionales con el elegante estilo de los canales de noticias occidentales, como la BBC y la CNN.

Lo que es más importante, cuando tuvo lugar un evento importante y principal en el mundo árabe, como la segunda intifada palestina en 2000, contra la ocupación israelí, las audiencias árabes ya no tuvieron que recurrir a los medios occidentales pro-israelíes para ver lo que estaba sucediendo. En cambio, vieron a periodistas árabes cubriendo las noticias con una imagen justa, revelando la opresión israelí contra los palestinos.

Esta tendencia transformadora continuó mientras Aljazeera cubría las guerras de Afganistán e Irak. Su cobertura fue tan influyente que el presidente estadounidense de la época, George W. Bush, describió los informes de Aljazeera sobre las pérdidas de dos guerras como provocativos y se quejó ante los líderes qataríes de que los programas de Aljazeera se oponían a las acciones estadounidenses en la región.

Este enfoque libre y pro-árabe ha sido fuente de furia de los gobernantes de las monarquías del Golfo Pérsico que quieren controlar las noticias que se brindan a sus ciudadanos.

En tal ambiente, el comienzo de los levantamientos árabes inició un punto de inflexión en la antipatía de los gobiernos conservadores árabes hacia Aljazeera. Seriamente temerosos de que los levantamientos árabes llegaran a sus puertas, los gobiernos de Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin consideraron la cobertura masiva de las protestas por parte de Aljazeera como una solidaridad con las masas rebeldes. Peor aún, acusaron a Aljazeera de incitar revoluciones en el mundo árabe.

Al Jazeera también cubrió los movimientos y acciones de los Hermanos Musulmanes en particular, mientras que Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Egipto vieron a los Hermanos Musulmanes como una amenaza potencial para la estabilidad política y la influencia regional en el mundo árabe.

Esta tendencia a considerar a Aljazeera como una fuente de amenazas se hizo evidente en la crisis del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico en junio de 2017, cuando Riad, Abu Dhabi, El Cairo y Manama rompieron los lazos diplomáticos con Doha e impusieron un bloqueo total en su contra. Cerrar Aljazeera fue una de las 13 condiciones previas presentadas por los bloqueadores para la reconciliación con Qatar.

Pero Qatar se negó a cerrar la red de peso pesado. En cambio, la red lanzó una fuerte campaña de cobertura sobre los cuatro adversarios. Cubrió intensamente el asesinato del crítico Yamal Jashoggi del príncipe heredero saudí Muhammed bin Salman en 2018 por un escuadrón de sicarios enviado por Riad, reveló las políticas coercitivas del gobierno golpista de Abdel Fatah el-Sisi de Egipto, cubrió relativamente los crímenes saudíes en Yemen e incluso sorprendentemente, puso de relieve el olvidado levantamiento popular de Bahréin contra el régimen de Al Jalifa. Este enfoque ha sido un desafío para los cuatro países en términos políticos y de seguridad.

La indiferencia de los estados pro-normalización ante el asesinato del corresponsal de Aljazeera indica que no solo hay un desfase con Qatar por el deshielo con el régimen israelí sino que la reconciliación del Consejo de Cooperación y el fin de la crisis con Doha fueron solo por las diferencias con en varios temas regionales que siguen siendo grave.


Traducido en exclusiva por ABNA24 redacción española

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