Y una vez más el Día de Al-Quds

Por: Mikail Alvarez Ruiz

Y una vez más el Día de Al-Quds

SEVILLA. (ABNA) - Un año más nos encontramos ante el Día del Al-Quds, esa emblemática fecha establecida por Imam Jomeini (ra) para que sirviera como catalizadora del grito mundial de rechazo a la ocupación de la tierra palestina y con este se acercara, año tras año, el ocaso de la dominación sionista y el momento de la definitiva liberación de esas martirizadas tierras.

Un año más en algunos lugares del mundo se realizarán actos para conmemorar esta fecha, se producirán programas televisivos, se realizarán emotivos vídeos, se escribirán artículos. Nuevamente escucharemos los relatos estremecedores de la crueldad del enemigo sionista, de las barbaries que ejercen hasta en los aspectos más básicos de la vida de los palestinos, de casas demolidas, de campos arrasados, de iglesias y mezquitas profanadas, de represión, del último disparo a bocajarro de un militar sionista que acabó con la vida un adolescente palestino y… pasado este día qué. ¿Qué queda de toda esta retórica que desplegamos en el Día del Al-Quds?

No podemos quedarnos en la autosatisfacción por “haber cumplido” en un día como este, tenemos que mirar más allá y si es preciso no asustarnos de ser autocríticos, porque nada avanza en esta vida sin pararse a reflexionar sobre ello, encontrar los errores que se puedan estar cometiendo e intentar corregirlos para que este avance sea realmente sólido.

Para abordar la cuestión de la liberación Palestina hay que hacerlo desde dos frentes bien definidos. En primer lugar está el frente interno, el que concierne a los propios palestinos, el que puede afrontar la cuestión como un hecho de resistencia de un pueblo que lucha contra la ocupación de su territorio, como un mero hecho de liberación nacional contra la potencia colonizadora que los oprime, en este caso, un invento satélite engendrado por los colonizadores franco-anglo-americanos de siempre.

Si abordamos la cuestión de la liberación de la tierra palestina desde este frente, tendremos que preguntarnos ¿qué es lo que están haciendo los palestinos por su propia liberación?

Los orígenes de esta lucha se remontan incluso a fechas anteriores a la proclamación del ente sionista de Israel como estado en el año 1948, allá por 1930 cuando Palestina estaba bajo control del Imperio Británico y el mártir Sheij ‘Izaddin al-Qasim fundó la primera organización de resistencia palestina y dio origen a una lucha contra los ocupantes ingleses que duró hasta que finalmente en 1939 las tropas británicas aplastaron definitivamente la revuelta palestina.

Ya tras la proclamación del ente sionista como estado, esta resistencia palestina organizada resurgió en 1959 cuando Yaser Arafat fundó la organización Al-Fatah, que más tarde daría lugar la OLP, y fue a partir de los años 60 cuando diversas organizaciones palestinas emprendieron la lucha por la liberación de su país y la constitución de un estado propio en la totalidad de su territorio.

Sin embargo hubo un antes y un después que marcó definitivamente hasta nuestros días el rumbo de la lucha por Palestina desde el interior; la claudicación, la rendición de la OLP con el propio Yaser Arafat a la cabeza ante el ente sionista y sus padrinos occidentales. Los llamados acuerdos de Oslo de 1993 no fueron más que la escenificación de la peor traición a Palestina y a los palestinos que pudiera imaginarse; la venta de la causa palestina por parte de quienes antes habían luchado contra la ocupación sionista y ahora se convirtieron en simples administradores coloniales de ese ocupante a cambio de… nada.

La administración colonial implementada bajo el rimbombante nombre de “Autoridad Nacional Palestina” en parte de las tierras palestinas ocupadas después de 1948, no tiene realmente más función que la de controlar a la población palestina de esos territorios, para servicio del ocupante sionista.

A partir de entonces hemos visto nacer otro tipo de organizaciones de resistencia que han tomado el relevo en la lucha, y vimos como esos territorios quedaron divididos en dos realidades cuasi estancas cuando tras la confrontación entre Al-Fatah y Hamas Gaza quedó fuera del control absoluto de la administración colonial, siendo precisamente el territorio de Gaza el que ha mantenido viva la llama de la resistencia frente al ocupante sionista, habiendo sido todos nosotros testigos de dramáticas escenas de represión sionista en este pequeño territorio ante la total e interesada pasividad de la administración colonial de la ANP.

Sin embargo la sombra de esta administración colonial sigue rigiendo la vida palestina pues el conjunto de organizaciones palestinas no han sabido o no han querido romper definitivamente con ella, y al hacer eso, implícitamente están reconociendo su supuesta “autoridad” y, lo que es peor, reconociendo de facto a quién está detrás de esa ANP que no es más que el propio ente sionista de Israel. El miedo por romper con ese engendro traicionero y todo lo que implica tiene estancada la lucha por la real liberación de Palestina desde hace años.

Si lo que se quiere es liberar Palestina, no tiene sentido intentar mantener vivas unas “instituciones” cuya única autoridad es la que le otorga el ocupante para sus propios intereses, y con las que por otra parte intencionadamente se pretende dar ante el mundo una apariencia irreal de institucionalidad palestina, y ahogar así ante la opinión pública mundial la propia justificación de la lucha de los palestinos por la liberación de su tierra.

Desde fechas recientes estamos asistiendo a un ejemplo claro de esta incongruencia, con todo lo que está ocurriendo alrededor de las anunciadas y canceladas elecciones palestinas y las diferentes posturas de las distintas organizaciones, para al final comprobarse que quien realmente decide sobre esas elecciones no es otro que el ente sionista de Israel.

Es absolutamente irreal plantearse que desde el interior de una administración colonial se puede alcanzar la liberación de tierra alguna. Todo lo contrario, participar de esas instituciones es reconocer la autoridad del ocupante y eternizar la ocupación.

Desgraciadamente parece que sólo una organización palestina, Yihad Islámica, ha sabido darse cuenta de la peligrosa trampa que implica querer participar en esas instituciones, y que la prioridad para los palestinos debe ser la lucha activa contra la ocupación y no competir por tener presencia en unas instituciones dependientes del propio ocupante.

Si los palestinos deben crear herramientas de coordinación o de representación, han de hacerlo por ellos mismos, crear las que sean necesarias ellos mismos y absolutamente al margen de la ocupación o sus patrocinadores, aunque tengan que ser clandestinas.

Pero más allá de de las incongruencias de las organizaciones palestinas, no podemos dejar de apuntar igualmente la división real existente entre los palestinos a los que lejos de poder considerar una unidad, tenemos que observar cuan distinta es su actitud frente a la ocupación entre los palestinos de las tierras ocupadas en 1948, los palestinos de Cisjordania y los palestinos de Gaza. Si los palestinos verdaderamente quieren la liberación de su tierra y no simplemente una administración tutelada por el ocupante, cosa que sinceramente hoy por hoy no está clara, deben actuar y sentirse como un único pueblo y no limitarse a ser meros espectadores de lo que les sucede a los otros, sin sentirse implicados ellos mismos mientras esa represión no les afecte directamente.

Pero la causa de Palestina, a diferencia de lo que ocurre con cualquier otro conflicto territorial en cualquier lugar del mundo, no es algo que implique únicamente a los palestinos, sino que incluso por encima de ellos es algo que incumbe al conjunto de los musulmanes del mundo, o al menos así debiera ser.

Si bien en las primeras décadas de la ocupación diferentes países árabes se opusieron a ella e incluso libraron varias guerras contra el ente sionista, lo cierto es que paralelamente podemos ver cómo importantes países musulmanes como Turquía e Irán desde un principio estuvieron junto al ente sionista de Israel. En el caso de Irán la situación cambió radicalmente desde el mismo momento del triunfo de la Revolución Islámica en 1979, pero en el de Turquía nada ha cambiado a pesar de que desde el año 2002 aquel país es gobernado por un partido “islamista”. Pero incluso entre aquellos estados árabes que en su día lucharon contra el ente sionista de Israel vimos claudicar primero a Egipto en 1979 y a después a Jordania en 1994, tras la propia claudicación de la OLP en 1993 como antes se mencionó, e incluso la Liga Árabe propuso en 2002 el reconocimiento del ente sionista bajo la justificación de la farsa de “los dos estados”. Recientemente una cascada de países árabes como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Sudán o Marruecos se sumaron a la traición, que ahora llaman “normalización”, en 2020, habiendo otros varios que, si bien no han reconocido oficialmente al ente sionista de Israel, sí de facto mantienen buenas relaciones con el ocupante de Palestina.

Pese a la actitud claudicante de buena parte de los gobiernos de los países islámicos, lo cierto es que según encuestas realizadas en estos países la opinión pública de los mismos es abrumadoramente contraria al reconocimiento del ente sionista y por tanto a la rendición frente al ocupante de la tierra palestina, pero realmente… ¿es la cuestión de Palestina una prioridad en la ummah islámica? Es evidente que no, y prueba de ello la tenemos en esos países que recientemente cayeron bajo la órbita sionista en los que pese a esa abrumadora oposición de sus poblaciones, nada absolutamente ha pasado realmente tras la decisión de sus gobiernos.

Pero igualmente, si miramos al resto de la ummah observamos que la cuestión de Palestina está muy lejos de ser una prioridad, bien sea porque desgraciadamente buena parte de sus territorios están sumidos en graves problemas inmediatos, bien sea por la propia desidia que provoca la situación de estancamiento originada tras la capitulación de Oslo.

Sin embargo, sí existe una llama latente en el corazón de esa ummah como lo demuestra su reacción espontánea de satisfacción y orgullo tras la derrota sionista en Líbano en 2006. Y esto a su vez demuestra que el camino para la liberación de la tierra palestina está muy lejos de ser el de las interminables “conversaciones diplomáticas” que no sirven más que para afianzar al ocupante, debilitar al ocupado y desinteresar al resto. No, no es el camino de los acérrimos amantes de “la diplomacia” el que la historia y el presente demuestran que ha derribado imperios y expulsado a ocupantes, no es ese camino el que reaviva la llama de rebeldía en los corazones de los oprimidos.

La liberación de Palestina requiere simplemente de un NO, de un NO absoluto al ente sionista por parte de todos, de palestinos y de los musulmanes del mundo. Un NO que nazca del corazón de cada uno de nosotros y ahogue incluso a aquellos gobiernos supuestamente islámicos que no quieran escuchar ese grito. Un NO a la verborrea anestesiante de la “diplomacia” manipulada. Un NO que los gobiernos de los países musulmanes debieran dar al ente sionista y a quienes lo patrocinan. Un NO que las organizaciones palestinas y los palestinos en general debieran dar a la claudicación, a Oslo, a las instituciones coloniales delegadas como la ANP y a todos quienes las apoyen.

Y un SÍ rotundo a la Resistencia, una Resistencia que debe implicarnos a todos y en la que podemos participar en nuestra vida cotidiana aunque solo sea siendo estrictos en la campaña de boicot al ente sionista y a sus colaboradores. Un SÍ a la Resistencia activa frente a un enemigo que en lo político no está acostumbrado más que a jugar con cartas marcadas. Un Sí a la Resistencia popular en Palestina que dé lugar a una nueva y definitiva Intifada. Un Sí, por supuesto, a la Resistencia militar que no de tregua al ocupante.

La causa de la liberación de la tierra palestina de un régimen ocupante impuesto, criminal, racista y genocida nos une cada último viernes de cada mes de Ramadán. Nuestra responsabilidad es hacer que esta conmemoración del Día del Al-Quds no se restrinja a una mera fecha en el calendario, sino que sepamos asumirla y tenerla presente el resto de los días del año para que ese NO resuene en todo el mundo en todo momento y el régimen sionista termine colapsando. Insha Allah.

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