El Sagrado Corán no busca el bien y la rectitud del ser humano únicamente en las conductas individuales y sociales, sino que sitúa la raíz de la felicidad en la enmienda de la fe y en la relación del hombre con Dios; desde el monoteísmo y la aceptación de la profecía hasta la fidelidad al pacto divino, la obediencia al mandato de Dios, la adoración y la piedad. Desde esta perspectiva, la fe y la servidumbre no son un mero deber, sino el camino hacia el bien y la rectitud verdaderos del ser humano.
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