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Fuentes : Shafaqna
domingo

17 septiembre 2023

4:16:25
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Exégesis del Corán del Al-Mîzân de Allâmah Sayid Muhammad Husain at-Tabâtabâî, Sura al-Baqarah

SANTIAGO. (ABNA) – Capítulo dos, sura al-Baqarah (La Vaca), doscientos ochenta y seis versículos –Medina.

بِسْمِ اللهِ الرَّحْمٰنِ الرَّحِيمِ

الٓمٓ (١).  ذَلِكَ الْكِتَابُ لاَ رَيْبَ فِيهِ هُدًى لِّلْمُتَّقِينَ (٢).  الَّذِينَ يُؤْمِنُونَ بِالْغَيْبِ وَيُقِيمُونَ الصَّلاةَ وَمِمَّا رَزَقْنَاهُمْ يُنفِقُونَ (٣).  وَالَّذِينَ يُؤْمِنُونَ بِمَا أُنزِلَ إِلَيْكَ وَمَا أُنزِلَ مِن قَبْلِكَ وَبِالآخِرَةِ هُمْ يُوقِنُونَ (٤).  أُوْلَئِكَ عَلَى هُدًى مِّن رَّبِّهِمْ وَأُولَئِكَ هُمُ الْمُفْلِحُونَ (٥).

 

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso. Alif lām mīm (1) Este Libro, exento de dudas, dirección para los que se guardan (del mal) (2), que creen en lo oculto, hacen el azalá y gastan (benevolentemente) de lo que les hemos concedido (3), creen en lo que se te ha revelado a ti y antes de ti, y están convencidos de la otra vida (4). Están dirigidos por su Señor y prosperarán (5).

Comentario General

Este capítulo fue revelado por partes. Por lo tanto, no se ocupa de un solo tema. Sin embargo, gran parte del mismo muestra un objetivo general: enfatiza que el ser humano no puede ser un verdadero siervo de Dios a menos que crea en todo lo que fue revelado a los apóstoles de Dios sin hacer ninguna diferencia entre las distintas revelaciones o entre los distintos enviados. En consecuencia, amonesta y condena a los incrédulos, a los hipócritas y a la gente del libro porque difirieron acerca de la religión de Dios y diferenciaron entre Sus enviados. Después de esto ordena distintas e importantes leyes, como el cambio de la dirección a donde deben volverse los musulmanes para sus rezos, las regulaciones del hajj (la peregrinación), la herencia, el ayuno, etc.

Comentario 

Corán: “Alif lām mīm”: Dios mediante, en el capítulo 42 describiremos algunas cosas relacionadas con las “letras-símbolos” que vienen al comienzo de algunos capítulos. Más adelante también se explicará la guía del Corán y el hecho de que sea un libro.

Corán: “Este Libro, exento de dudas, una dirección para los que se guardan (del mal), que creen en lo oculto”. Quienes se guardan del mal, o en otras palabras, los piadosos, son la gente que cree. Piedad, o guardarse del mal, no es una virtud especial de ningún grupo particular de creyentes. No es como hacer el bien, ser humilde ante Dios o tener pureza de intención, cosas que se cuentan como distintos grados de la fe. La piedad, por otra parte, es una virtud amplia que atraviesa todos los rangos de la fe verdadera. Es por esta razón que Dios no ha reservado dicho atributo para ningún grupo de creyentes en particular.

Son cinco las características de la piedad, enumeradas en algunos de estos cinco versículos que tratamos ahora: creencia en lo oculto, cumplimiento de la oración, gastar con buena disposición de lo que nos ha dado Dios, creer en lo que Dios ha revelado a sus enviados y estar convencido del Más Allá. Los piadosos adquieren estas cualidades espirituales por una guía de Dios, como nos dice Él: “Están dirigidos por su Señor”. Se vuelven piadosos y se guardan del mal porque Dios los ha guiado a ello. Al adquirir esas cualidades el Corán se les convierte en una guía: “Este Libro… una dirección para los que se guardan (del mal)”.

Se ve claramente que hay dos guías: una antes de que se vuelvan piadosos, otra después de ello. La primera los hizo piadosos y entonces Dios, inmediatamente, elevó su estatus por medio de la guía de su Libro.

El contraste queda claro entre el piadoso, por un lado, y el incrédulo y el hipócrita (que son amonestados en los próximos quince versículos) por otro lado. Estos dos últimos están rodeados o cercados por dos tipos de extravío y dos tipos de ceguera. El primer extravío provoca su incredulidad e hipocresía, y el segundo (que viene después de la incredulidad y la hipocresía) confirma el primer error y lo hace más fuerte. Veamos lo que dice Dios acerca de los incrédulos: “Dios ha sellado sus corazones y oídos; una venda (una cubierta) hay sobre sus ojos;” (C. 2:7). El sello de sus corazones ha sido imputado a Dios, pero el velo sobre sus ojos fue puesto por los propios incrédulos. De la misma manera, dice Dios acerca de los hipócritas: “Sus corazones están enfermos y Dios les ha agravado su enfermedad” (C. 2:10). La primera enfermedad es atribuida a los propios hipócritas y la segunda a Dios. La misma realidad ha sido explicada en muchos versículos. Por ejemplo, “Así extravía Él a muchos y así también dirige a muchos. Pero no extravía así sino a los perversos (transgresores)” (C. 2:26); “…Y, cuando se desviaron, Dios desvió sus corazones…” (C. 61:5).

En resumen, los piadosos están rodeados por dos guías. Mientras que los incrédulos y los hipócritas caen o se ubican entre dos errores.

La segunda guía o dirección es por medio del Corán. Por lo tanto, la primera debería ser anterior al Corán. Deben haber sido guiados por una psicología saludable e inalterable. Si la naturaleza del ser humano es impecable y sana, no puede dejar de ver que depende de algo por encima de él. Asimismo, comprobará que todas las cosas que pueda percibir, imaginar o comprender, dependen igualmente de algo exterior a la cadena de contingencias y necesidades. De esta manera pasa a creer que debe haber una Existencia, oculta e imperceptible para los sentidos, que es el fin de todas las demás. También percibe que dicho “Ser Esencial” no descuida en Sus criaturas ni el más pequeño detalle en Su perfección creadora. Esto le hace comprobar que dicho Creador no puede dejar al hombre que deambule de aquí para allá sin un objetivo de vida. El Creador debe haberle provisto de una guía que le conduzca rectamente en sus acciones y ética. Por medio de este sano razonamiento, el ser humano adquiere la creencia en Dios Uno, en la institución de la misión profética y en el Día de la Resurrección. De esta manera su fe en los fundamentos de la religión se vuelve completa. Esa fe lo conduce a exhibir su servicio ante su Señor y a usar todas las capacidades —riqueza, prestigio, conocimiento, poder y alguna otra excelencia— para mantenerla viva y comunicarla a otros. Así llegamos a la oración y al gasto benevolente. Las cinco virtudes enumeradas en estos versículos son tales, que una naturaleza sana conduce indefectiblemente al ser humano a ellas. Una vez que el ser humano alcanzó ese estadio, Dios le concede Su otra gracia, es decir, la guía por medio del Corán.


Las cinco cualidades antes mencionadas —que encierran la creencia correcta y las obras correctas— se ubican entre dos guías, una que las precede y otra que es subsiguiente.

La segunda guía se basa en la primera. Este hecho ha sido descrito en los siguientes versículos:

“Dios confirma con palabra firme a quienes creen, en la vida de acá y en la otra” (C. 14:27);

“¡Creyentes! ¡Temed a Dios y creed en Su Enviado! Dios os dará participación doble en Su misericordia, os pondrá una Luz que ilumine vuestra marcha…” (C. 57:28);

“¡Creyentes! Si auxiliáis a Dios, Él os auxiliará y afirmará vuestros pasos” (C. 47:7);

“Y Dios no guía al pueblo injusto” (C. 61:7);

“…Dios no dirige al pueblo transgresor” (C. 61:5).

El caso es el mismo con el error y el extravío de los incrédulos e hipócritas, como se verá más adelante.

Los versículos anteriores indican que el ser humano tiene otra vida, oculta detrás de esta. Es por medio de esa vida que vive en este mundo como así también después de la muerte y la resurrección. Dice Dios: “¿El que estaba muerto y que luego hemos resucitado, dándole una luz con la cual anda entre la gente, es igual que el que está entre tinieblas sin poder salir?” (C. 6:122). Dios mediante, explicaremos esto más adelante.

“Que creen en lo oculto”: “al-Īmān” (الاِيْمَانُ, fe, creencia) es consolidación de la creencia en el corazón (espíritu). Se deriva de al-amn (الاَمْنُ, seguridad, sentirse seguro). El creyente, mediante su creencia y fe, obtiene seguridad a partir de las dudas. (No hace falta decir que la duda es como un veneno para la fe).

Ya se ha explicado que la fe tiene muchos grados. A veces uno está seguro de lo que es objeto de su fe y esa seguridad tiene sus efectos. Otras veces esa fe se extiende a otros elementos concomitantes. Y a veces abarca todo lo relacionado al objeto de fe. Vemos entonces que la creencia tiene diversos grados y por lo tanto también hay creyentes de distintos niveles. “Al-Ghayb” (الغَيْبُ, lo oculto) es opuesto a “lo percibido”. Se usa para Dios y Sus grandes signos, en los que se incluye la revelación, a lo cual se refiere en: creen en lo que se te ha revelado a ti y antes de ti. También incluye el Más Allá. Pero la creencia en la revelación y en el Más Allá ha sido mencionada por separado en estos versículos. Por lo tanto, “lo oculto” debe haber sido usado solamente para Dios. De esta manera se vuelve más completa la creencia en los tres fundamentos de la religión.

El Corán enfatiza que el ser humano no debería confinar el conocimiento y creencia solamente a lo que percibe materialmente. Le exhorta a seguir un razonamiento sano y una comprensión racional.

Corán: “y están convencidos de la otra vida”: No solo creen en la otra vida, sino que están seguros de la misma. Aquí hay un indicio en cuanto a que el ser humano no puede ser piadoso, no puede protegerse frente al mal, hasta que esté realmente seguro, convencido del Más Allá, certeza que impide olvidarlo en todo momento. Una persona que cree en algo, pero se olvida de algunos de los elementos que hacen a esa creencia, puede cometer alguna transgresión. Pero si cree y está segura que en algún momento tendrá que dar cuenta de todos sus actos —grandes o pequeños—, no hará nada contrario a la ley divina, no cometerá ningún pecado. Dice Dios: “…No sigas la pasión, si no te extraviará del sendero de Dios. Quienes se extravían del camino de Dios tendrán un severo castigo. Por haber olvidado el Día del Reconocimiento” (C. 38:26). Está claro que es debido al olvido del Día del Reconocimiento (Juicio) que se extravía el ser humano. De ello se deduce que si lo recuerda y está seguro que acontecerá, se precaverá contra el mal y se volverá piadoso.

Corán: “Están dirigidos por su Señor y prosperarán”: La guía es siempre de Dios y no se le imputa a nadie más, excepto en un sentido metafórico.

Dios describe su guía en estas palabras: “Dios abre al Islam el pecho de aquél a quien Él quiere guiar…” (C. 6:125). Si el pecho de uno se expande, quedará libre de toda estrechez y avaricia. Y Dios dice que: “…Los que se guarden de su propia codicia, esos prosperarán” (C. 59:9). Por lo tanto, en este versículo Dios dice que “prosperarán” los que son guiados por Él.