Agencia Noticiosa Ahlul-Bait (P)

Fuentes : Irna
lunes

6 agosto 2018

19:34:29
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En homenaje a Mahmud Saremi, un Devoto Periodista de Investigación Shiíta Martirizado por los Talibanes

TEHERÁN. (ABNA) - (ABNA) - La caída de Mazar-i-Sharif, en Afganistán, el 8 de agosto de 1998 por parte del grupo terrorista talibán fue una noticia impactante que tuvo una gran repercusión en toda la región y en el mundo.

Según la Agencia Noticiosa Ahlul Bait (ABNA) – con prontitud se supo que los talibanes habían tomado el consulado iraní en esa ciudad norteña afgana, matando al corresponsal de IRNA Mahmud Saremi, junto con ocho diplomáticos iraníes.

“Escasas horas antes de su muerte, me llamó”, recuerda Jadiyeh Ruzbehani, esposa de Saremi, en una entrevista con la agencia IRNA.

“Mi esposo me pidió que escuchara el sonido de los tanques talibanes irrumpiendo en la zona, levantando el teléfono”, añadió Ruzbehani. “Y pude escuchar claramente las ruedas chirriantes de los tanques”.

Pocos minutos antes de que los talibanes tomaran el edificio del consulado de Irán, Saremi envió una noticia urgente que sugería que los talibanes habían entrado en Mazar-i-Sharif y que la ocupación del consulado por parte del grupo terrorista era inminente.

“Mahmud Saremi, corresponsal de la Agencia de Noticias de la República Islámica informando, noticias urgentes: Mazar-i-Sharif ha caído. Estoy informando desde el consulado de Irán en Mazar-i-Sharif. Se ve a algunos miembros de los talibanes entrar en las instalaciones del consulado. Díganme qué debo hacer...”

Y el devoto periodista iraní ya no tuvo la oportunidad de continuar con su trabajo.

Pero sus últimas palabras antes de su detención junto con los diplomáticos iraníes demostraron muy bien lo dedicado que estaba a su trabajo en Afganistán, incluso en ese momento extremadamente crítico, cuando habían sido capturados por los terroristas talibanes, frente a una muerte inminente: “... díganme qué debo hacer ...”, escribió Saremi.

“Como esposa, repetidamente le pedí que abandonara su trabajo y escapara de la horrible situación en Afganistán. Pero solía insistir en que debía quedarse en el país hasta el final de su misión”, declaró Ruzbehani.

Aparentemente, en primer lugar, los terroristas talibanes obligaron al periodista iraní y a los diplomáticos a dirigirse al sótano y después de unos minutos los acribillaron a balazos.

Solo un diplomático, Allahdad Shahsavan, recibió un disparo en la pierna y resultó gravemente herido, aunque sobrevivió al tiroteo.

Shahsavan sobrevivió gracias a que Jaffar Hosseinifard, un afgano residente en una casa al lado del consulado de Irán, acudió en su ayuda.

Según Hosseinifard, los talibanes primero decidieron enterrar los cadáveres del periodista y los diplomáticos iraníes en una fosa común, pero finalmente fueron entregados a la Cruz Roja para que fueran remitidos a las autoridades iraníes.

Veinte años han pasado ya: y el sangriento suceso del 8 de agosto que costó la vida a Saremi y a otros iraníes se conmemora cada año como el Día Nacional del Periodista en Irán.

Esa conmemoración de los iraníes supone un tributo a un periodista comprometido que, a pesar de todos los peligros, se mantuvo comprometido hasta el último minuto y sacrificó su vida.

Un periodista debe tener el coraje de correr riesgos; él o ella deben ir al corazón del peligro y seguir creyendo que lo que hace ayudará a resolver los problemas mundiales y contribuirá a la paz y la justicia.

“Cualquier periodista en su lugar habría hecho lo mismo”, manifestó Ruzbehani, haciendo hincapié en que el asumir riesgos y sacrificarse forman parte integral del trabajo de los periodistas.

“Pero sí creo que los gobiernos deberían hacer más para proteger a los periodistas que trabajan en zonas de crisis”, subrayó.

“Aunque”, añadió, “como esposa, nunca lo dejaría ir”.

“Pero como periodista, no pude impedirle que fuera”, reconoce Ruzbehani, que actualmente trabaja como reportera de IRNA en Teherán.

Frank La Rue, subdirector general de Comunicaciones e Información de la UNESCO afirmó recientemente: “De promedio, un periodista es asesinado cada cuatro días”.

El número de periodistas asesinados este año se eleva a 44 en 18 países durante los primeros cuatro meses de 2018, frente a los 28 en el mismo período del año pasado, declaró en mayo a Press Emblem Campaign (PEC), con sede en Ginebra.

Estas personas son asesinadas por dar a conocer una sola causa, poniendo en el centro de atención muchos de los terribles sucesos que predominaron en nuestro siglo y mostrando al mundo la miseria, la injusticia y la inseguridad sufridas por personas inocentes oprimidas; al igual que hizo el periodista iraní y director de la oficina de IRNA, yendo hasta el límite, e incluso dando su vida por la causa.

“Quería que la gente del mundo supiera lo que estaba sucediendo en Afganistán y remover la conciencia mundial sobre los sufrimientos de esa nación devastada por la guerra”, indicó Shahsavan.

“Todo el mundo en Mazar-i-Sharif conocía a Saremi y a todos les gustaba, ya que solía informar sobre historias sin errores y verdaderas sobre la situación real en Afganistán”, añadió.

Además de adoptar un enfoque de búsqueda de la verdad e investigación, para que un periodista encuentre un lugar en el corazón de una nación debe ser libre y valiente.

“La gente de Mazar-i-Sharif reconocía a Saremi como un valiente periodista libre iraní, que solía hablar desde dentro del pueblo”, aseguró Shahsavan.



Reza Bahar, miembro del equipo editorial de las noticias en inglés de IRNA.

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