En un mensaje con motivo del aniversario del triunfo de la Revolución, el 11 de febrero de 1979, al-Daqqaq declaró que este acontecimiento histórico no se limitó a Irán, sino que conllevaba lecciones perdurables para las naciones oprimidas de todo el mundo.
"La victoria de la Revolución Islámica en Irán, el 11 de febrero de 1979, fue una explosión de luz", afirmó. "Esta Revolución no se limita a Irán; pertenece a todo el Islam e incluso a todos los pueblos libres del globo".
El erudito bahreiní enfatizó el mensaje transnacional de la Revolución, describiéndola como un ejemplo vivo de cómo las naciones decididas pueden alterar su destino. "El aniversario del 11 de febrero porta un mensaje universal: las naciones nunca alcanzarán la libertad a menos que avancen por sí mismas. Y una vez que se levantan, deben permanecer firmes e inquebrantables", dijo.
Al-Daqqaq subrayó el papel central de la perseverancia para confrontar a las potencias hegemónicas globales. Según él, la Ummah Islámica solo puede superar las presiones externas mediante la unidad y la resistencia inquebrantable.
"Este día también transmite otro mensaje", añadió. "La Ummah Musulmana solo puede repeler las manos de sus enemigos manteniendo la estabilidad y la firmeza frente a la arrogancia global".
Describió la Revolución Islámica como un momento transformador que revitalizó la identidad islámica y reconfiguró la conciencia política en toda la región, inspirando movimientos que buscan independencia, dignidad y resistencia contra la dominación.
Las declaraciones del clérigo se producen mientras comunidades de toda la región continúan conmemorando el aniversario de la Revolución Islámica, considerándola no meramente como un hito nacional, sino como un símbolo más amplio de resiliencia y autodeterminación en los asuntos globales contemporáneos.
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