Un hombre palestino herido, que perdió la vista, un pie y un dedo en un ataque terrorista israelí, lucha ahora por cuidar de su familia de nueve miembros. Su vida diaria se ha vuelto extremadamente difícil al enfrentarse a un dolor constante, movilidad reducida y duras condiciones humanitarias, lo que le impide mantener a sus hijos como lo hacía anteriormente.
Su comentario