Según una declaración emitida por la Embajada norteamericana en Beirut, el enviado especial de EEUU para Oriente Medio, George Mitchell, confirmó al primer ministro libanés, Saad Hariri,que Washington no apoyaría una plena naturalización como ciudadanos libaneses de unos 250.000 refugiados palestinos que viven en Líbano. Sin embargo, el responsable de relaciones internacionales de Hezbollah, Sayyed Ammar Musawi, dijo a Al Manar el miércoles que tales promesas estadounidenses eran dudosas. “Nosotros tenemos todavía sospechas acerca de las intenciones norteamericanas en el tema de la naturalización de los palestinos en Líbano,” dijo Musawi, añadiendo que “todo lo que EEUU está haciendo muestra que ellos tienen un plan para resolver la cuestión palestina sobre la base de la eliminación del Derecho al Retorno.” Musawi subrayó la “enorme contradicción” entre las anunciadas políticas estadounidenses y las declaraciones realizadas por los responsables norteamericanos que visitan Beirut.
Según el responsable de Hezbollah, la prioridad de la política estadounidense es el apoyo absoluto a la entidad sionista. “La prioridad de la política estadounidense es salvaguardar los intereses de Israel en la región,” enfatizó, concluyendo que Líbano no es una prioridad para la Administración estadounidense. “Los norteamericanos están tratando el escenario libanés sólo desde la perspectiva de la Resistencia y el desafío que sus armas constituyen para la entidad sionista,” señaló.
Musawi confirmó que las intensivas visitas a Beirut de responsables estadounidenses no eran productivas en ningún sentido. “Los norteamericanos no suministrarán al Ejército libanés armas efectivas,” señaló recordando las condiciones impuestas por EEUU para enviar armas a Líbano. Según Musawi, la Administración estadounidense ha demostrado en las últimas semanas que no tiene en cuenta los intereses libaneses. Esta realidad quedó reflejada por las nuevas medidas de EEUU contra los viajeros libaneses en los aeropuertos y el proyecto de ley dirigido a sancionar a los así llamados medios “anti-norteamericanos.”
“La ley norteamericana que ataca a los medios de comunicación de la región es un intento de atemorizar e imponer la hegemonía, por un lado, y refleja, por otro, que EEUU ya no puede permitir las críticas.” “Ellos afirman que Al Manar y otros canales están difundiendo el odio,” dijo. “En realidad, es la política norteamericana y sólo ella la que difunde el odio.” /112