Donald Trump lo advirtió el martes, días después de que el Marco de Coordinación de Irak, el mayor bloque parlamentario del país, nominara a Al-Maliki como su candidato a primer ministro.
En su plataforma Truth Social, Trump avisó que Bagdad tomaría una “muy mala decisión” si restituyera a Al-Maliki al cargo. “La última vez que Al-Maliki estuvo en el poder, el país se sumió en la pobreza y el caos total. No se debe permitir que eso vuelva a suceder”, escribió el magnate republicano.
Tachó de “descabelladas” las políticas e ideologías del ex primer ministro iraquí y actual líder del Partido Islámico Dawa, advirtiendo que “si es elegido, Estados Unidos ya no ayudará a Irak”.
En esta línea, el republicano afirmó que, sin la ayuda de Estados Unidos, “Irak tiene CERO posibilidades de éxito, prosperidad o libertad. ¡HAGAMOS QUE IRAK SEA GRANDE DE NUEVO!”.
El Marco de Coordinación anunció el sábado la nominación de Al-Maliki tras una reunión ampliada de líderes para debatir los acontecimientos políticos y la siguiente fase de la formación de gobierno, la cual ha sido complicada debido a las repetidas injerencias de Washington.
El bloque afirmó que la decisión se tomó por mayoría tras un amplio debate, destacando la experiencia política y administrativa de Al-Maliki y su papel en la gestión de los asuntos estatales. Asimismo, reafirmó su compromiso con el proceso constitucional y se mostró dispuesto a colaborar con todas las fuerzas políticas nacionales para formar un gobierno fuerte y eficaz.
Al-Maliki, de 75 años, es una figura destacada en la escena política iraquí. Fue primer ministro de Irak de 2006 a 2014 y vicepresidente entre 2014 y 2015, y de nuevo entre 2016 y 2018. El político mantiene estrechos vínculos con diversas facciones, incluidos partidos vinculados a las Unidades de Movilización Popular (UMP, o Al-Hashad Al-Shabi, en árabe) que se han opuesto a la injerencia extranjera en los asuntos del país árabe. Las PMU se formaron en 2014 para combatir al grupo terrorista Daesh y posteriormente se incorporaron formalmente a las Fuerzas Armadas iraquíes.
Presión estadounidense y advertencias de sanciones
La advertencia de Trump se enmarca en una campaña de presión más amplia por parte de Estados Unidos. Previamente, Washington había amenazado Irak con bloquearle el acceso a sus ingresos petroleros —depositados en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York— si incluye en el futuro gobierno a facciones políticas proiraníes.
Los ingresos petroleros de Irak, que representan alrededor del 90 % del presupuesto nacional, se mantienen en una cuenta en el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, en virtud de un acuerdo que data de la invasión liderada por EE.UU. en 2003, lo que otorga a Washington una influencia significativa sobre Bagdad.
Según la agencia británica Reuters, Washington advirtió a funcionarios iraquíes que podrían imponerse sanciones a Bagdad si ciertas facciones se incorporaban al próximo gobierno. Según informes, la advertencia ha sido reiterada durante los últimos dos meses por el encargado de negocios de EE.UU. en Bagdad, Joshua Harris, a importantes figuras iraquíes, entre ellas el primer ministro Mohamad Shia al-Sudani, el clérigo Amar al-Hakim, el líder de la Alianza Fatah, Hadi al-Amiri, y el funcionario kurdo Masrur Barzani.
Tres funcionarios iraquíes y otra fuente afirmaron que EE.UU. aseveró que la inclusión de 58 parlamentarios en la mira de Washington provocaría la suspensión de la cooperación diplomática y la interrupción de las transferencias de dólares.
Washington ha restringido previamente el flujo de dólares estadounidenses a los bancos iraquíes, lo que ha contribuido al aumento de los precios de las importaciones y ha complicado los pagos del gas natural iraní.
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