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Fuentes : Abna24
miércoles

20 marzo 2024

10:01:44
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«El mes Sagrado de Ramadán es un mes de temor de Dios»

TEHERÁN. (ABNA) - Con la llegada del venturoso mes de Ramadán, el portal de información Khamenei.ir publica una selección de declaraciones del Imam Jameneí sobre la importancia de dicho mes para la difusión de la taqwa, sobre este concepto y sobre su importancia y sus efectos en la vida individual y social.

Mes de Ramadán, mes de difusión de la taqwa

El mes de ramadán es un mes de temor de Dios: de taqwa. Ustedes y yo, que somos responsables políticos ―todos nosotros—, tenemos más necesidad que otros de practicar la taqwa. En la noble aleya «¡Oh, los que creéis! Se os ha ordenado que ayunéis, de la misma manera que fue ordenado a quienes os precedieron. Quizás así seáis temerosos de Dios» (Sagrado Corán, 2:183), ese «Quizás así seáis temerosos de Dios» —es decir, «quizá practiquéis la taqwa― implica esperanza, la esperanza de que eso suceda. Ahora bien, atribuir esperanza a Dios el Altísimo no tiene sentido. Dios conoce los secretos, lo oculto y todas las cosas, y hablar de esperanza carece de sentido. Por lo tanto, lo que se quiere decir es que ese mes de ramadán se ha estipulado y establecido para que sea un terreno, un medio para la difusión de la taqwa. Y la aleya se refiere al común de la gente, es decir, «quizás así la taqwa se difunda entre vosotros, la gente». Por lo tanto, el mes de ramadán es un mes de difusión de la taqwa.

Taqwa significa temor de Dios el Altísimo

¿Qué significa taqwa? Taqwa significa «temer», «tener en consideración» o, como se dice comúnmente, «tener respeto». Se dice, por ejemplo, que fulano le tiene respeto a mengano o que uno actúa de tal modo por deferencia a tal persona. A eso nos referimos al decir «tener respeto»: tener respeto, tener deferencia; ese es el significado de la taqwa. Íttaqu-l-Lah significa «tengan respeto a Dios» o «teman a Dios el Altísimo». En este inmenso movimiento de la vida humana, rodeado de problemas, Él les ha indicado una línea recta; como si, en un terreno plantado de minas aquí y allá, abrieran un camino y dijeran: «este es el camino del bienestar y de la seguridad; vayan por aquí; este es el camino recto». Temer a Dios ―íttaqu-l-Lah― quiere decir estar atentos a no extraviarse, no ir dando vueltas, porque se meterán en embrollos y tendrán problemas.

El resultado de la taqwa es la misericordia, la salvación y la guía

Si practican ustedes la taqwa, obtendrán resultados positivos, a los cuales se refiere Dios una y otra vez en numerosas aleyas del Corán: «Y sed temerosos de Dios para que, quizás así, se tenga misericordia de vosotros» (49:10) ―misericordia divina―; «Quizás así tengáis éxito» (2:189, 22:77, 8:45, 3:133, etc.) ―tener éxito se refiere a la salvación: si hay temor de Dios, el ser humano se salva―; «Quizás así fueseis bien guiados» ―aparece en varias aleyas: el temor de Dios es causa de guía divina y, cuando uno practica la taqwa, los problemas y los problemas insolubles se apartan ante uno y el camino correcto se ilumina―.

La taqwa proporciona capacidad de discernimiento

La práctica del temor de Dios propicia la aparición del furqán: «Si sois temerosos de Dios, Él os otorgará criterio (furqán)» (Sagrado Corán, 8:29). Furqán significa «criterio», «capacidad de discernimiento». Es algo muy importante. En todos los asuntos de la vida, necesitamos capacidad de discernimiento para distinguir el camino correcto del errado y lo justo de lo vano. Con el temor de Dios, aparece el furqán; aparece la capacidad de discernimiento.

La taqwa abre callejones sin salida

«Y a quien sea temeroso de Dios Él le dará un escape» (Sagrado Corán, 65:2)». Majrach quiere decir «vía de salida», «escape». Si hay temor de Dios, no hay callejones sin salida; no se verán ustedes bloqueados en sus actividades. En todos los campos, si practican la taqwa y obran con consideración y con ese respeto y deferencia que espera Dios el Altísimo, no se toparán con problemas irresolubles, sino con lucidez. Se trata de promesas coránicas respecto a la taqwa, «¿y quién es más veraz al hablar que Dios?» (Sagrado Corán, 4:122). Nadie. Nadie que haga promesas es más veraz que Dios el Altísimo. Cuando Dios el Altísimo hace una promesa, esta se cumple de manera definitiva, sin que quepa duda de ello.

La taqwa es no tener miedo de las potencias no divinas

Bien, al margen de la llamada al temor de Dios que hay en el Corán ―donde, de principio a fin, se nos invita una y otra vez a esa verdad eficaz que abre caminos― y frente a ella, se habla también de las deferencias hacia lo que es distinto a Dios; según me parece, en la sura de An-Nahl: «Y Suya es la creencia inmutable. ¿Vais, pues, a temer a otro que a Dios? (16:52). ¿Tienen ustedes miramientos con otros distintos de Dios? ¿Y qué quiere decir «distintos de Dios»? Tener miramientos con el padre y la madre de uno es bueno, y tener miramientos con un hermano devoto es muy bueno. No se trata de eso. A lo que se alude es a las potencias no divinas, a las potencias antidivinas. De manera que, manteniéndonos en la taqwa, tememos la potencia de Dios, y no tememos a las potencias que no son Dios. «No tememos» quiere decir que no tenemos miramientos con ellas. No que no tengamos cuidado con ellas. Eso, sí. Debemos tener cuidado, pero sin tenerles miedo, sin pensar que nuestra vida, nuestra felicidad, nuestro futuro y nuestro destino estén en sus manos. Ese es un requisito del temor de Dios. Y fíjense ustedes en que todo eso son vías para el triunfo de una nación, es decir, que cuando en una Umma islámica hay taqwa, esa manera de pensar y de actuar, forzosamente se darán florecimiento, acción, progreso, elevación y mejora, y entonces ocurrirá «que prevalezca sobre toda otra creencia religiosa» (Sagrado Corán, 9:33), como ha repetido en múltiples ocasiones Dios el Altísimo en el Corán.

El mes de ramadán, una oportunidad para alejarse de todas las pasiones

La taqwa abarca un extenso campo. Se da en la soledad de los corazones, no permitiendo que se apoderen de ellos la concupiscencia ni la duda en la verdad y la justicia divinas, y alejando de sí la pasión —es decir, los mismos problemas que padecemos—. Ayer, la televisión emitió un programa sobre el imam Jomeiní (que Dios esté satisfecho de él). Verdaderamente, el imam fue un sabio, en el auténtico sentido de la palabra. Cuando hablaba, era sabiduría lo que manaba sin cesar de su corazón. Un servidor estuvo en una reunión que es muy necesario recordar, y hay una frase que él decía: «El mes de ramadán hace que nos alejemos de las pasiones, en particular de las pasiones espirituales». Con las pasiones espirituales es más difícil. La ambición de poder, la ambición de preeminencia… pasiones espirituales son esas: que uno intente imponerse en todas las esferas de la vida. Es eso la pasión espiritual, sin que pierdan su importancia las pasiones externas, materiales, morales y similares. El temor de Dios abarca desde ahí hasta el ámbito social. El temor de Dios existe en la guerra, así como tiene sentido también en la actividad política y, en la actividad económica, igual. Así las cosas, en el caso de ustedes y de mí, que somos dirigentes políticos del país y tenemos a nuestro cargo diversas responsabilidades, nuestros movimientos, palabras, actos, nuestras conciencias y nuestras resoluciones afectan al destino de la gente, y es entonces cuando el temor de Dios cobra importancia. A eso se debe que haya dicho que la taqwa es más importante en nuestro caso que en el de la gente común. Debemos tener cuidado y practicar la taqwa. El responsable gubernamental está afectado por un vínculo estrecho con los derechos de la gente. Si carece de temor de Dios, los derechos de la gente serán pisoteados, y eso ya no se puede compensar. Cuando una persona comete un acto indebido en lo personal contra sí mismo, pues se arrepiente y, de alguna manera, luego se compensa. Pero, cuando se pisotean los derechos de la gente, ¿cómo puede uno compensar eso?

Ténganlo ustedes en cuenta como un compromiso de gestión. Cuando uno de ustedes quiera designar a alguien en algún sitio y encargarle una labor, consideren entre las aptitudes de gestión el estar caracterizado por el temor de Dios y el compromiso en los asuntos de la gente. Una de las aptitudes de gestión consiste en que vean si la persona tiene taqwa, es decir, si es fiel o no en la ejecución de la tarea que le encomiendan. Si es así, Dios será el componente más importante en todas nuestras decisiones. De esa manera es como estaremos trabajando para Dios, y así es como el trabajo se convierte en devoción. Esa es una de las ventajas de trabajar para el gobierno y para el Estado islámicos: que si el trabajo es por Dios se convierte en devoción. Esa firma que ponen ustedes, ese papel que escriben y eso que dicen se convierten en devoción. En la plegaria del Makarim al-Ajlaq encontramos esta frase: «Wa-staamilni bima tasa’áluni gadan anhu», que es la vigésima plegaria del Sahifa sayadiya. Mañana, en la Resurrección, nos interrogarán sobre por qué no hicimos tal y cual cosa. Algunas de las cosas que no debemos hacer las hacemos ―es algo que todos sabemos― y a otras que debemos hacer no les prestamos atención, las descuidamos, somos perezosos, tenemos miramientos con tal o cual y no las hacemos. Pues nos preguntarán.

Este es uno de los lugares donde debe mostrarse el temor de Dios: una cuestión es el respeto al tesoro público; otra, la contención frente a la rebelión de los apetitos ―la acumulación de bienes, los defectos morales o el deseo de una vida de lujos y honores―. Esas son cosas con las que nosotros los responsables de la República Islámica debemos tener mucho cuidado. «Y habitasteis en los mismos lugares que quienes oprimieron» (Sagrado Corán, 14:45). No puede ser que nosotros, que gobernamos en el mismo edificio en que lo hacía aquel tirano del shah, actuemos también como él. En ese caso no seríamos distintos de él. Nuestros métodos deben ser distintos de los de los siervos y seguidores de Satanás.

Por lo tanto, una de las cosas por las que de verdad tienen que esforzarse quienes tienen una responsabilidad en el sistema de la República Islámica, y que es un requisito de la taqwa, es que no persigan una vida de lujos y galas. Por supuesto, de la taqwa hay mucho que decir, pero lo fundamental que quería decirles es eso; y, por cierto, en realidad es a un servidor a quien más se dirigen estas palabras, que las necesita más que ustedes. Debemos considerar el temor de Dios nuestro objetivo principal, nuestro camino principal y el principal medio que tenemos a nuestra disposición, y buscar la taqwa. Eso es lo fundamental que quería decir.

14/05/2019

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