En Argentina, las organizaciones políticas, sindicales y sociales se congregaron el lunes en las inmediaciones de la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, la capital, para protestar el ataque militar a Venezuela.
Portando pancartas en las que exigían el cese de la agresión y el saqueo imperialista en América Latina, los manifestantes prendieron fuego a la bandera de EE.UU. y las imágenes del presidente Donald Trump.
Otras ciudades del territorio argentino fueron escenario de manifestaciones similares, sumándose a las marchas impulsadas el sábado.
Asimismo, en Chile la gente se movilizó en apoyo a Venezuela y contra la injerencia de EE.UU. en Latinoamérica.
Los indignados llamaron a respetar la soberanía de los países y los principios del derecho internacional, y advirtieron de las consecuencias que podría tener el intervencionismo de EE.UU. para la estabilidad de América Latina.
Entretanto, la embajadora chilena ante las Naciones Unidas, Paula Narváez, condenó la agresión militar de Estados Unidos y recalcó que “el futuro de Venezuela debe construirse a través de elecciones libres, participación ciudadana y acompañamiento internacional”.
En Brasil también salieron a las calles para protestar contra la política de EE.UU. en Venezuela.
Los manifestantes se concentraron frente a la sede del Consulado General de Estados Unidos en São Paulo, Brasil, y exigiendo la liberación inmediata del presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, pisotearon y quemaron la bandera estadounidense.
Otras ciudades del mundo también fueron la escena de las movilizaciones contra la agresión imperialista al pueblo de Venezuela. En Nueva York (EE.UU.), Bruselas (Bélgica), Madrid (España), Londres (el Reino Unido) y Ámsterdam (Países Bajos) la gente repudió la agresión de Trump al pueblo venezolano.
El sábado, fuerzas de Estados Unidos lanzaron un ataque en varias regiones de Venezuela y secuestraron al presidente Nicolás Maduro y su esposa, causando la muerte de al menos 40 personas, entre civiles y militares, además de cuantiosos daños materiales.
Tras la agresión militar, el presidente Trump declaró que EE.UU. asumirá el control de Venezuela, mientras que su secretario de Guerra, Pete Hegseth, justificó la ofensiva por permitir el acceso a los “recursos y riqueza adicionales” del país bolivariano.
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