Para la peregrinación de honor ante el Imam ar-Rida (P), es recomendable que, antes de partir hacia el santuario, llevemos con nosotros un obsequio espiritual: recitar algunas invocaciones de bendición (salawat) o una sura del Corán en nombre de aquel Imam ar-Rida (P), y ofrecerlas a la Excelencia Fátima al-Zahra (P), al Imam Kazim (P) y a sus puros antepasados. Otra forma es que, en el momento de la peregrinación, transmitamos el saludo al Imam ar-Rida (P) en nombre del Imam del Tiempo (que Dios apresure su reaparición), y recordemos que el privilegio de esta peregrinación nos ha sido concedido por la gracia y el permiso del Dueño del Tiempo (que Dios apresure su reaparición).
En un relato aleccionador, el Profeta (PB) vio a un joven que, para combatir el deseo carnal y educar su alma, se revolcaba sobre las ardientes arenas del desierto y amenazaba a su propia alma con el fuego del infierno. El Enviado de Dios (PB), elogiando este espíritu de autoperfeccionamiento, convocó a sus compañeros para que dijeran «amén» a la súplica de aquel joven, y de este modo enseñó a su comunidad el valor de «prohibir al alma seguir sus pasiones» y la victoria sobre los deseos carnales.