Cuando la vida y la muerte de la persona se sitúan en el camino de la Gente de la Casa (PB), alcanza la «vida pura»; una vida que transforma la realidad de su existencia en continuidad con la Wilayah del Inmaculado (P). Desde esta perspectiva, la muerte no es el final, sino el paso a un grado más perfecto de vida que hace a la persona afín y compañera de camino de su Imam.
Su comentario