Los informes internacionales revelan que los daños del ciberespacio para los niños son profundísimos, pero la verdadera tragedia se produce cuando el niño, por miedo a la reacción de sus padres, oculta el daño sufrido, cuando el hogar debería ser el refugio más seguro para decir las verdades más amargas.
Controlar el acceso de la familia al ciberespacio es indispensable para preservar la educación, la seguridad psicológica y la serenidad del hogar. Los versículos 6 de At-Tahrim, 30 de An-Nur y 21 de Ar-Rum señalan la responsabilidad de los padres en el cuidado, el control de la mirada y la preservación de la sakina (serenidad) familiar. La solución práctica consiste en la supervisión del contenido y del tiempo, el fomento del autocontrol, la responsabilidad y el fortalecimiento del vínculo afectivo, conforme a las orientaciones del Líder de la Revolución y a fuentes educativas.