Desde los días arduos y extenuantes del Shi’b Abi Talib hasta su presencia intrépida en la primera línea de los acontecimientos de los albores del Islam, el estudio de las dimensiones de la vida de la Excelencia Siddiqa Táhira (P) demuestra que esta honorable dama no solo fue epítome de paciencia y espiritualidad, sino también la «portaestandarte» de los duros campos de la política, la yihad y la defensa del recinto de la Wilaya.
«فَجَعَلَ اللهُ الإیمانَ تَطهیراً لَكُم مِنَ الشِّركِ، وَ الصَّلاةَ تَنزیهاً لَكُم عَنِ الكِبرِ، وَ الزَّكاةَ تَزكِیَةً لِلنَّفسِ وَ نُمُوّاً فِی الرِّزقِ، وَ الصِّیامَ تَثبیتاً لِلإخلاصِ، وَ الحَجَّ تَشییداً لِلدّینِ، وَ العَدلَ تَنسیقاً لِلقلوبِ، وَ طاعَتَنا نِظاماً لِلمِلَّةِ، وَ إمامَتَنا أماناً مِنَ الفُرقَةِ.»
«Dios hizo de la fe una purificación para vosotros del politeísmo, de la oración una elevación por encima del orgullo, de la zakat una purificación del alma y un aumento del sustento, del ayuno una consolidación de la sinceridad, del hayy una edificación de la religión, de la justicia una armonía de los corazones, de nuestra obediencia (la de los Ahl al-Bayt) el orden de la comunidad y de nuestra imāmah la salvaguarda contra la división.»