Muqtada al-Sadr, líder de la Corriente Sadrista de Irak, en reacción a la prohibición de los símbolos islámicos en las escuelas de la República de Azerbaiyán, calificó esta decisión de «extremismo secular» y advirtió de que tales medidas conducirán a la intensificación del extremismo en ese país. Al describir esta medida como un acto «propio de Daesh», instó a las autoridades de Bakú a aprender la lección de la experiencia de otros países.
La aplicación de las nuevas normas de vestimenta en las escuelas públicas de la República de Azerbaiyán —aunque su texto no menciona directamente el hiyab— ha impedido, en la práctica, la presencia de alumnas y docentes con hiyab en las aulas y ha desatado una ola de protestas. Los críticos se preguntan cómo es posible que la alegación del «secularismo» se convierta en una palanca para eliminar la vestimenta islámica de los centros educativos azerbaiyanos, mientras que ante los símbolos de otras religiones, como la «kipá» en las escuelas judías del país, reinan el silencio y la tolerancia.