El satélite, propiedad de la Organización de Radio y Televisión de la República Islámica de Irán (IRIB, por sus siglas en inglés), fue lanzado desde el cosmódromo de Baikonur, en Kazajistán, a bordo de un cohete Proton-M, junto con un satélite meteorológico ruso.
De acuerdo con el Departamento de Desarrollo de Medios y Tecnología de la IRIB, el dispositivo constituye el primer paso técnico y operativo hacia la implementación de tecnologías de radiodifusión interactiva de nueva generación.
El satélite permitirá la transmisión de señales interactivas de audio y video a estaciones profesionales de radiodifusión, sentando las bases para futuros servicios de transmisión masiva interactiva.
Se prevé que alcance su posición orbital definitiva, a 34 grados Este, en un plazo inferior a tres semanas, lo que garantizará una cobertura óptima para las necesidades de comunicación de la radiodifusión nacional iraní.
A diferencia de los satélites de transmisión directa al hogar (DTH), sus señales requieren equipos especializados y no pueden ser captadas por receptores domésticos convencionales.
El proyecto aporta la infraestructura necesaria para consolidar la tecnología de radiodifusión interactiva en el país, abriendo un nuevo capítulo en la independencia técnica de los medios espaciales de Irán.
El director de la Agencia Espacial de Irán (ISA), Hasan Salariye, anunció que se prevé el lanzamiento de nuevos satélites y la puesta en marcha de proyectos espaciales adicionales antes del 20 de marzo.
Asimismo, adelantó la presentación del prototipo principal del sistema satelital Mártir Qasem Soleimani, que se colocará en órbita baja y será la primera constelación de su tipo en Irán y en el mundo musulmán.
Estas declaraciones se dieron durante el Día Nacional de la Tecnología Espacial, el 3 de febrero, cuando Irán presentó un satélite desarrollado localmente, las primeras imágenes captadas por el recientemente lanzado Paya y una nueva instalación espacial.
Históricamente, Irán ingresó al ámbito espacial internacional en febrero de 2009 con el lanzamiento del satélite Omid a bordo de un cohete Safir. Desde entonces, pese a las sanciones occidentales, el país ha expandido su programa espacial civil y se ubica entre los diez principales países con capacidad para desarrollar y poner en órbita sus propios satélites, cubriendo todo el ciclo tecnológico, desde el diseño hasta la operación.
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