26 mayo 2026 - 15:47
fuente: Abna24
El arma del «Allāhu akbar» marcará el despertar de la umma islámica /Los estadounidenses deben saber que el tiempo no volverá atrás

«Estados Unidos, además de no disponer ya de ningún punto seguro para sus fechorías ni para el establecimiento de bases militares en la región, se aleja día tras día de su posición anterior. El tambaleante régimen sionista y el tumor canceroso de Israel se aproximan asimismo a las etapas finales de su ominosa existencia y, por gracia divina y conforme a la palabra categórica y visionaria pronunciada hace diez años por el eminente Líder mártir —que Dios santifique la pureza de su alma—, no alcanzará a ver los veinticinco años posteriores a aquella fecha, si Dios quiere.»

Según informa la Agencia Internacional de Noticias Ahlul Bayt (ABNA), el ayatolá Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí, Líder Supremo de la República Islámica de Irán, en un mensaje emitido con motivo de la llegada de la temporada del Hach abrahámico, describió los ritos y las invocaciones colmadas de misterio del Hach como signos eternos para toda la humanidad en el camino de la emigración hacia Dios Altísimo, la liberación de las ataduras del demonio y de sus secuaces, el esfuerzo incesante por cumplir los deberes divinos, la emancipación de las pasiones del ego y la consecución de la dicha en este mundo y en el Más Allá.

Su eminencia, aludiendo al apego de la gran nación iraní a estos signos y símbolos —particularmente al arma del «Allāhu akbar» desde los días del movimiento islámico, la victoria de la Revolución, los años de la Defensa Sagrada y hasta la Segunda y Tercera Guerras Impuestas—, así como a la frustración de los reiterados intentos enemigos por doblegar a Irán y al prodigioso despertar divino experimentado por la nación iraní, subrayó que este año la cuestión de la barā’a frente a los idólatras reviste una importancia doblemente trascendental, y que la profundidad y amplitud del repudio a Estados Unidos y al régimen sionista trasciende el mero ritual de la barā’a durante la temporada del Hach. Afirmó asimismo que, de ahora en adelante, las consignas de «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel» se convertirán en la proclama permanente de la umma islámica y de los oprimidos del mundo, particularmente de los jóvenes.

El texto íntegro del mensaje del Líder Supremo de la Revolución Islámica a la umma islámica, leído esta mañana por Hoyatoleslam wal-Muslimin Nawab, representante del Líder y responsable de los peregrinos iraníes, en la llanura de Arafat, es el siguiente:

بسم الله الرحمن الرحیم

لبَّیک اللّهمّ لبَّیک، لبَّیک لا شریک لک لبَّیک، إنّ الحمد و النّعمة لک و المُلک

Dios mío, heme aquí respondiendo a Tu llamada. Heme aquí. No tienes asociado alguno. Heme aquí. En verdad, la alabanza, la gracia y la soberanía Te pertenecen únicamente a Ti.

Ha llegado también este año la temporada del Hach, y los peregrinos de la umma islámica se han ceñido el ihrām de la servidumbre a Dios y han pronunciado la talbiya para emigrar de la vida material y ordinaria hacia una existencia divina y bienaventurada; una vida monoteísta cuyo eje es la adoración a la Verdad Suprema —gloriosa y excelsa— y el rechazo, la negación y el desasimiento de todo aquello que se erige como asociado junto a Dios.

Sin embargo, la oportunidad de esta emigración espiritual no pertenece exclusivamente a los peregrinos y visitantes de este año de la Casa de Dios, sino que abarca a todos los hermanos y hermanas musulmanes de Irán y del mundo entero: desde quienes realizaron el Hach en años anteriores hasta quienes aún no han tenido la posibilidad de cumplir sus ritos.

La condición de esta emigración consiste en ceñirse un ihrām permanente en torno al recuerdo de Dios; realizar un tawaf incesante alrededor del eje de la verdad; emprender un sa‘i continuo entre las elevadas cumbres de los deberes divinos; perseverar en la lapidación constante del demonio maligno, de sus seductoras manifestaciones y de todos sus secuaces; permanecer en una estación espiritual impregnada de atención humilde y súplica; alimentar al pobre desvalido y al caminante; sacrificar las pasiones desviadoras y arrancar las impurezas internas; y estar siempre dispuesto al servicio y a enarbolar la bandera de la defensa de la verdad.

Y así fue como la nación iraní, en el mīqāt de la Revolución Islámica, puso el pie en la senda de esta misma emigración. Respondió a la llamada abrahámica del gran Imam Jomeiní, se despojó del ropaje de la sumisión, vistió el ihrām de la felicidad terrenal y eterna y, pronunciando el labbayk y avanzando con determinación, se esforzó por circunvalar en torno al eje de las enseñanzas del Islam puro de Muhammad —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con su descendencia— y aproximarse a la luz irradiadora de la justicia universal y de la suprema wilaya.

Allāhu akbar, Allāhu akbar, lā ilāha illā Allāh, wa Allāhu akbar, Allāhu akbar wa lillāhi al-ḥamd, Allāhu akbar ‘alā mā hadānā.

Sí, Allāhu akbar… Fue con esta misma arma del «Dios es el más Grande» como la nación musulmana de Irán se levantó hace cuarenta y siete años, derrocó al régimen tiránico, dictatorial y dependiente de los Pahlaví, cortó las manos del arrogante y codicioso Estados Unidos y erradicó completamente la influencia del sionismo.

Fue asimismo con esta arma del «Dios es el más Grande» como, tras la agresión del régimen baazista de Sadam contra el territorio iraní, los combatientes valerosos y los jóvenes abnegados forjaron la epopeya de los ocho años de la Defensa Sagrada y, pese al apoyo de todas las potencias orientales y occidentales al régimen baazista, le hicieron morder el polvo y mantuvieron firme y constante esta resistencia frente a los bloqueos económicos, los intentos de golpe de Estado, las sanciones injustas y las innumerables agresiones políticas, mediáticas y económicas lanzadas contra la República Islámica.

Y una vez más: Allāhu akbar… Fue precisamente esta arma del «Dios es el más Grande» la que consolidó los lazos de unidad de la umma islámica y de los jóvenes combatientes del frente de la resistencia desde Irán hasta el Líbano, Palestina, Irak y Siria; desde África y Yemen hasta Afganistán, Pakistán y todos los pueblos libres del mundo, para que esta cuerda firme se levantara en defensa de la existencia de la umma frente a los agresores usurpadores sionistas, aniquilara al Dáesh, desencadenara la Tormenta de Al-Aqsa y colocara contra las cuerdas al tambaleante régimen sionista.

¡Allāhu akbar! En verdad, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse. Fue esta arma del «Dios es el más Grande» la que permitió a la República Islámica de Irán, apoyándose en ella, aplastar bajo sus golpes demoledores al régimen sionista en la Segunda Guerra Impuesta de junio de 2025, asestar un duro golpe a los Estados Unidos agresores y frustrar el proyecto enemigo orientado a someter a Irán.

Y fue igualmente el arma del «Dios es el más Grande» la que infundió tal vigor y fortaleza a la nación iraní que, tras el doloroso martirio del eminente Líder, el digno descendiente del noble Profeta del Islam —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con su descendencia—, el gran ayatolá Seyed Alí Hoseiní Jameneí —que Dios eleve su noble rango espiritual—, la nación experimentó un nuevo despertar divino y, mediante una presencia plena en todos los ámbitos en los que fue necesario, dejó atónitos los ojos del mundo con sus gestas y realizaciones.

Allāhu akbar… Indudablemente, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse, y Sus ejércitos prevalecen sobre cualquier poder. Fue con esta misma arma del «Dios es el más Grande» como los combatientes valerosos y las fuerzas armadas abnegadas del Irán islámico, junto con los combatientes del frente de la resistencia —particularmente los del querido Líbano—, alcanzaron grandes victorias frente a los dos ejércitos terroristas armados hasta los dientes de Estados Unidos y del sionismo en la Tercera Guerra Impuesta.

Encomendándose a Dios Altísimo y mediante sus misiles y drones en tierra, aire y mar, lapidaron al Gran Satán —es decir, Estados Unidos— y a su criatura amaestrada, el régimen sionista, y contemplaron con sus propios ojos la promesa verdadera del auxilio divino a quienes combaten en el camino de Dios.

Y una vez más: ¡Allāhu akbar! Sin duda, Dios —bendito y excelso— es más grande que cuanto pueda describirse, y Sus ejércitos triunfan sobre cualquier poder. Y será con esta misma arma del «Dios es el más Grande» como, tras el despertar de la nación iraní y del frente de la resistencia, se producirá el despertar de la umma islámica y el repudio a los idólatras se extenderá desde la lapidación ritual de las jamarat en el Hach hasta todas las esferas de la vida individual, social y política de los musulmanes en los rincones más lejanos del mundo.

La umma islámica y los pueblos de la región poseen enormes capacidades e intereses comunes que configurarán el nuevo orden y la arquitectura futura de la región y del mundo.

Este servidor, con sinceridad y pureza de intención, invita a todos los países y gobiernos islámicos a la amistad y a la cooperación en el bien y la virtud, para que avancemos juntos por el camino del progreso de la umma y de la resolución de los problemas del mundo islámico.

Lo que resulta indudable es que las manecillas del tiempo no retroceden y que los pueblos y territorios de la región ya no volverán a servir de escudo para las bases estadounidenses. Estados Unidos, además de no disponer ya de ningún punto seguro para sus acciones criminales ni para el establecimiento de bases militares en la región, se aleja día tras día de su posición anterior.

El tambaleante régimen sionista y el tumor canceroso de Israel se aproximan asimismo a las etapas finales de su nefasta existencia y, por gracia divina y conforme a la palabra categórica y visionaria pronunciada hace diez años por el eminente Líder mártir —que Dios santifique la pureza de su alma—, no alcanzará a ver los veinticinco años posteriores a aquella fecha, si Dios quiere.

Por ello, este año la cuestión del repudio a los idólatras reviste una importancia doblemente trascendental, y la profundidad y amplitud de la barā’a frente a Estados Unidos y al régimen sionista trasciende el mero rito realizado durante la temporada y el mīqāt del Hach. En diversos puntos de Irán y del mundo, y también después de estos días benditos, las consignas de «Muerte a Estados Unidos» y «Muerte a Israel» se convertirán en la proclama permanente de la umma islámica y de los oprimidos del mundo, particularmente de los jóvenes.

El futuro pertenece a la umma islámica y a la nueva civilización islámica, y cada uno de nosotros puede desempeñar un papel en la realización de ese futuro y en aproximarnos a él, conforme a nuestra determinación, capacidad y responsabilidad.

Los peregrinos iraníes del Hach de este año tienen una responsabilidad eficaz y destacada en transmitir a sus hermanos y hermanas musulmanes el relato de la victoria en la Tercera Guerra Impuesta e infundirles esperanza en un futuro luminoso.

Pido a todos los queridos peregrinos que se esfuercen en suplicar por la pronta llegada del salvador de la humanidad —que Dios Altísimo apresure su manifestación—, por la unidad de la umma islámica, la liberación de Palestina y de Al-Aqsa, la resolución de las grandes dificultades de los musulmanes y la consecución de la victoria final frente a la arrogancia mundial; y que incluyan también a este servidor en sus nobles súplicas.

¡Señor! Bendice a Muhammad y a la familia de Muhammad y extiende Tu mirada de gracia y misericordia sobre los peregrinos y sobre toda la umma islámica. Concédeles un Hach aceptado, ilumina sus corazones con las luces del conocimiento y de la perspicacia y fortalece su determinación y voluntad para avanzar por el camino de la reforma de la umma y del triunfo final sobre los enemigos del Islam.

¡Señor! Haz descender Tu gracia y Tu vasta misericordia sobre las almas puras de los mártires del camino de Dios, especialmente los mártires del frente de la resistencia y, a la cabeza de ellos, el eminente Líder mártir —que Dios eleve su noble rango espiritual—; concede a su alma celestial una parte abundante del Hach de los peregrinos, de la adoración de los adoradores y del esfuerzo de quienes caminaron bajo la guía del Líder de la umma; y auxilia a la nación iraní y a la umma islámica en la continuidad de su senda y de sus objetivos.

¡Señor! Haz descender Tus más sublimes bendiciones y salutaciones sobre nuestro señor y maestro, el Imam Mahdi, el Esperado —que la paz y las bendiciones de Dios sean con él y con sus purificados antepasados—; inclúyenos a todos nosotros y a la umma islámica entre quienes son objeto de sus súplicas puras y aceptadas; e ilumina y embellece el mundo con su bendito advenimiento, tal como lo has prometido.

Nuestros corazones están colmados de certeza en esa promesa irrevocable:

«وَعَدَ اللَّهُ الَّذِینَ آمَنُوا مِنْکُمْ وَعَمِلُوا الصَّالِحَاتِ لَیَسْتَخْلِفَنَّهُمْ فِی الْأَرْضِ...»

Y la paz sea con todos nuestros hermanos musulmanes, así como la misericordia de Dios y Sus bendiciones.

Seyed Moytabá Hoseiní Jameneí

26 de mayo de 2026

9 de dhū l-hiyya de 1447 de la hégira lunar

Etiquetas

Su comentario

Usted está respondiendo
Indicio de comentario
captcha