La solicitud de Arabia Saudita a Estados Unidos y Gran Bretaña para obtener apoyo militar frente a las fuerzas armadas de Yemen ha vuelto a colocar en el centro de atención los acontecimientos de la guerra de Yemen y los equilibrios de seguridad de la región; un giro que, a juicio de algunos analistas, podría ser indicio de una creciente dependencia de Riad respecto de potencias extrarregionales y allanar el camino para una mayor injerencia de actores internacionales en los equilibrios de esta guerra.
Los medios árabes informaron de la suspensión completa de las actividades de los aeropuertos y de todos los vuelos en Bahréin, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos tras la ocurrencia de ataques aéreos.
El embajador y representante permanente de Irán ante las Naciones Unidas, en una carta dirigida al Secretario General de la ONU y al Consejo de Seguridad, protestó enérgicamente por el uso indebido de los Estados Unidos del territorio y el espacio aéreo de cinco países, incluidos Qatar, Kuwait, Bahréin, los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.