Rozovsky critica que, pese a los bombardeos israelíes y la ocupación de puntos en el sur de Líbano, Hezbolá logró reconstruirse durante el alto el fuego e intensificó sus ataques con misiles al norte de Palestina ocupada tras la ofensiva conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán.
Según la analista, la insistencia de Netanyahu en mantener presencia militar en territorio libanés no solo aumentó las bajas israelíes, sino que otorgó mayor legitimidad a Hezbolá como fuerza de Resistencia.
La autora señala que el fin forzado de la guerra de 12 días contra Irán y el retorno de Washington a la mesa de negociación con Teherán demostraron que la apuesta por la fuerza bruta para imponer voluntad política llegó a un callejón sin salida.
Asimismo, destaca que las recientes señales del enviado de Donald Trump a Netanyahu indican que Estados Unidos no está dispuesto a respaldar incondicionalmente las políticas israelíes.
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