La dama japonesa que hace 15 años, en una ciudad sin mezquita ni husseiniyya y solo mediante búsquedas en internet, partió de la simple pregunta «¿por qué gastan tanto contra el islam?» y llegó al verdadero sentido de la vida en la servidumbre a Dios, hoy reside en Qom. Recibió su chador como regalo en el santuario del Imam Alí ibn Musa ar-Rida (la paz sea con él), vistió el legado de la Excelencia Fátima al-Zahra (la paz sea con ella) y halló la tranquilidad bajo la sombra de su madre espiritual, la Excelencia Fátima Masuma (la paz sea con ella).
Japón condenó la ofensiva terrestre del ejército israelí en la ciudad de Gaza, exigiendo la inmediata interrupción de las acciones militares y el cumplimiento de las leyes humanitarias internacionales. Mientras tanto, la Unión Europea, debido a desacuerdos entre sus países miembros, no ha logrado consensuar la aplicación de las sanciones propuestas contra Israel.
Ciudadanos japoneses se manifestaron frente a la oficina del primer ministro en Tokio, golpeando ollas y sartenes, para exigir al gobierno japonés que imponga sanciones contra Israel. La protesta respondió a la creciente hambruna en Gaza causada por el bloqueo israelí, y los manifestantes pidieron el fin de la ocupación, las matanzas y el hambre.
El presidente de Estados Unidos, al acercarse la fecha límite para las negociaciones arancelarias con Japón, amenazó con aumentar los aranceles hasta un 35%, demostrando que Washington emplea cualquier herramienta para alcanzar sus objetivos. Esta actitud tensa no solo pone en riesgo el ambiente de las negociaciones, sino que también revela un juego político de Estados Unidos para promover sus intereses económicos y políticos a cualquier costo.