18 julio 2026 - 14:40
fuente: Abna24
Análisis: ¿Por qué Irán inutiliza la red operativa del ejército estadounidense en lugar de sus activos navales?

En las guerras de hoy, la victoria no se obtiene simplemente destruyendo tanques, cazas o buques de guerra. Más bien, una de las partes obtiene la ventaja cuando logra interrumpir el ciclo de generación de poder de combate del enemigo. Este ciclo comienza en los puestos de mando, atraviesa las redes de inteligencia y radar, llega hasta los depósitos de combustible y munición de las bases de transporte aéreo y los centros de reparación y mantenimiento, y finalmente termina en las unidades operativas.

Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): Si esta cadena queda paralizada, incluso el ejército más avanzado del mundo se verá privado de la capacidad de lanzar operaciones a gran escala.

Teniendo esto en cuenta, las declaraciones oficiales de las Fuerzas Armadas de Irán sugieren que, en los recientes enfrentamientos renovados entre Irán y Estados Unidos, la selección de los objetivos se ha realizado en función de su papel operativo, y no meramente de su valor político o propagandístico.

En otras palabras, en lugar de atacar cualquier base militar, Irán ha elegido aquellas que constituyen cada una un eslabón de la cadena de mando, inteligencia y logística del ejército estadounidense.

Por ejemplo, la base aérea Príncipe Husein, en Jordania, no es simplemente una base militar, sino uno de los principales centros de concentración de inteligencia, reconocimiento y guía de operaciones de drones sobre Siria, Irak y las fronteras occidentales de Irán. Atacar esta base equivale, en la práctica, a cegar el ojo de inteligencia estadounidense.

Asimismo, en Kuwait, la selección de los puntos atacados ha sido completamente dirigida. La base aérea Ali Salem es el centro de suministro de combustible, tropas, munición y equipamiento hacia Irak y otras bases estadounidenses en la región, y funciona como un núcleo logístico para el ejército de Estados Unidos.

También la base aérea Ahmed al-Jaber, en Kuwait, alberga cazas, aviones cisterna de reabastecimiento y aeronaves de apoyo aéreo, lo que la convierte en un elemento crítico para sostener las operaciones aéreas estadounidenses. Según declaraciones del CGRI, misiles iraníes impactaron estas instalaciones, dañando parte de sus sistemas de defensa, depósitos de combustible y equipos de radar.

En Baréin, el ataque a instalaciones vinculadas a la Quinta Flota estadounidense y a su red de mando naval señala un intento de presionar el núcleo que dirige las operaciones marítimas de Estados Unidos en el golfo Pérsico. Se trata precisamente del centro responsable de coordinar buques de guerra, embarcaciones de combate, sistemas de vigilancia y la protección de las rutas de navegación.

De manera simultánea, los ataques contra sistemas de radar y alerta temprana en Omán sugieren que Irán no busca simplemente destruir equipamiento, sino degradar la conciencia de inteligencia y el tiempo de reacción del enemigo.

Sin embargo, lo que distingue estratégicamente a esta operación es su enfoque en la red, y no en piezas individuales de equipamiento. En la doctrina militar estadounidense, el poder de combate no depende únicamente de cazas, buques de guerra o misiles, sino de una red interconectada de mando, control, comunicaciones, informática, inteligencia, vigilancia, reconocimiento, sistemas de alerta temprana, depósitos de munición, logística de combustible y apoyo técnico. Al interrumpir esa red, incluso la mayor parte del equipamiento intacto no garantizaría la continuidad de las operaciones.

Así, el patrón de los ataques iraníes en curso indica que Teherán está golpeando la red operativa estadounidense, y no simplemente varias bases militares por separado. La elección simultánea de los centros de inteligencia en Jordania, el núcleo logístico en Kuwait, el mando naval en Baréin y los sistemas de alerta temprana en Omán demuestra que el objetivo central es interrumpir la totalidad del ciclo operativo estadounidense en la región.

Otro aspecto importante es que estas infraestructuras militares resultan extremadamente difíciles de reemplazar. Contrariamente a la creencia general, la sustitución rápida de radares estratégicos, sistemas de defensa aérea Patriot, centros de mando, depósitos de combustible o instalaciones logísticas es imposible. Trasladarlos desde Europa o Estados Unidos requiere planificación, transporte estratégico y la garantía de seguridad de las rutas, todo ello a un alto costo.

Incluso si Washington dispone de equipamiento de repuesto, devolver una base dañada a su plena capacidad operativa podría tomar días o incluso semanas, y en una guerra de alta intensidad, el tiempo mismo constituye un factor decisivo.

Por ello, el valor estratégico de estos ataques va mucho más allá de la destrucción física en sí. Aunque una base no quede completamente inutilizada, el daño a pistas de aterrizaje, depósitos de combustible, radares, enlaces de comunicación o centros de mando ralentiza la generación de poder de combate del ejército estadounidense y encarece el costo de sostener las operaciones.

Finalmente, cabe señalar que el patrón trazado por las declaraciones de las Fuerzas Armadas iraníes demuestra que Teherán, en esta etapa del conflicto, ha adoptado una lógica de "degradación de la red" en lugar de "desgaste de fuerzas".

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