El anuncio se hizo en Moscú y en París, después de que ambos mandatarios mantuvieran una conversación vía telefónica.
Funcionarios franceses indicaron que Sarkozy advirtió al presidente ruso de las serias consecuencias a las que se exponía si Moscú no implementaba el acuerdo de paz.
Mientras tanto, el presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, dijo que en su país aún se registran episodios de saqueo y violencia.
El mandatario señaló que decenas de miles de personas han sido desplazadas de sus hogares por lo que denominó, limpieza étnica.
Tras reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, en Tiflis, Saakashvili le agradeció a la mandataria su "valiente intervención" y "profunda comprensión" de la crisis.
Por su parte, Merkel dijo que la integridad territorial de Georgia debe ser respetada.
Según la canciller, los rusos deben retirar sus fuerzas rápidamente y se debe permitir el acceso a los refugiados.
Merkel aseguró que Georgia -si así lo quería- aún podría convertirse en un país miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Rusia rechaza que Georgia entre a formar parte de la OTAN.
En el terreno
Entretanto en el terreno, las tropas rusas en Georgia se han desplazado alrededor de la ciudad de Gori -una zona estratégica que está a 25 kilómetros de Osetia del Sur- que ocuparon la semana pasada.

Los rusos han permitido el ingreso de ayuda humanitaria en Gori y se registraron escenas de enojo entre la población, que desesperada por alimentos, rodeó a un vehículo de la Cruz Roja.
Fuerzas rusas continúan ocupando los puestos de control militares en la vía entre Gori y la capital, Tiflis.
Georgia insiste en que la presencia de tropas rusas tan cerca de la capital es inaceptable.
En Osetia del Sur, la región separatista georgiana donde comenzó el conflicto, una portavoz del ministro de Defensa anunció que la policía de la provincia estaba reemplazando a las tropas de paz en la capital Tsjinval.
El sábado se informó que las fuerzas rusas habían reforzado su control en las principales autopistas georgianas un día después que Moscú firmara un acuerdo de cese el fuego.
De acuerdo con el corresponsal de la BBC, Richard Galpin, los rusos controlaban las vías de comunicación entre la costa del Mar Negro y los alrededores Tiflis, la capital georgiana.
Estados Unidos instó a una retirada de las tropas rusas, pero Moscú insiste en que sólo se irá de Georgia una vez que se pongan en marcha medidas de seguridad adicionales.
Plan de paz
Antes, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, advirtió a Rusia que el acuerdo de cese el fuego impide a sus fuerzas permanecer en cualquier área urbana en Georgia.
En una carta dirigida a su homólogo georgiano, el presidente Sarkozy indicó que el cese de hostilidades estipulaba que las medidas de seguridad "de ninguna forma limitan o ponen en peligro la libertad de movimiento a lo largo de las carreteras y vías férreas de Georgia" y éstas no pueden ser implementadas en pueblos o ciudades.
"Hablo particularmente de la ciudad de Gori", expresó el mandatario refiriéndose a la población cerca de la región separatistas de Osetia del Sur donde fueron desplegadas fuerzas rusas.
Sin embargo, soldados rusos tienen el derecho de patrullar a "pocos kilómetros" más allá de la zona de conflicto en Osetia del Sur, añadió.
La actual crisis comenzó el 7 de agosto cuando fuerzas de Georgia lanzaron un ataque sorpresa para recuperar el control de la región separatista de Osetia del Sur, la cual declaró su independencia tras el fin de la guerra civil en 1992, pero cuyo estatus no ha sido reconocido por ningún país del mundo.
El ejército georgiano llevó a cabo la ofensiva tras días de combates con las milicias separatistas de Osetia del Sur, que cuentan con el respaldo de Rusia.
En respuesta al ataque de Georgia, Moscú envió unidades blindadas a lo largo de la frontera con Osetia del Sur, que finalmente entraron en territorio georgiano.
A principios de la semana, Sarkozy propuso un acuerdo de seis puntos sobre el cese el fuego entre Georgia y Rusia en nombre de la Unión Europea.