Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): el Departamento de Estado de Estados Unidos anunció en un comunicado que esta ayuda de mil millones de dólares se entregará en forma de un paquete de seguridad para respaldar al nuevo gobierno de Colombia y contribuir a la consecución de los objetivos comunes de ambos países.
Washington también ha acogido con satisfacción la decisión de Colombia de sumarse al Escudo de las Américas, una alianza militar impulsada por Donald Trump que reúne a gobiernos de derecha con el objetivo de reforzar la cooperación en la lucha contra el narcotráfico. De la Espriella, por su parte, anunció durante su ceremonia de investidura que la incorporación a esta iniciativa sería una de las primeras medidas de su gobierno.
El nuevo presidente de Colombia se comprometió, en su discurso de posesión, a llevar a cabo una ofensiva de gran alcance contra los grupos armados y las redes vinculadas al narcotráfico, y subrayó que la opción de negociar la paz con los grupos armados ha llegado a su fin.
Asimismo, prometió reducir el gasto público mediante la aplicación de políticas de austeridad, impulsar una reforma tributaria y, al mismo tiempo, mantener los programas sociales de gran popularidad. También anunció la ampliación de la exploración de petróleo y gas y el uso del método de "fracturación hidráulica responsable y sostenible" para hacer frente a la disminución de las reservas energéticas de Colombia.
De la Espriella, de 48 años, quien resultó vencedor en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en el mes de junio, es considerado uno de los aliados de Donald Trump y, antes de llegar a la Presidencia, no contaba con experiencia previa en cargos de elección popular.
Su victoria se produjo en un contexto de creciente inclinación política hacia la derecha en varios países de América Latina, en el que la preocupación por el desempeño económico y el aumento de la delincuencia se ha convertido en una de las principales inquietudes de los votantes. No obstante, parte de los principales programas del nuevo presidente requerirá, para su ejecución, la aprobación de un Congreso que continúa marcado por una profunda división política y cuya postura podría variar en el curso de las negociaciones.
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