1 junio 2015 - 12:12
La Persecución de los Shiítas Egipcios Continúa

EL CAIRO. (ABNA) – Durante décadas, los regímenes de Egipto han robado a la minoría musulana shiíta su derecho a practicar su religión libre y públicamente, por temor a que esto lleve a la difusión del shiísmo en el país predominantemente sunita, en momentos en que ha sido también su sentido de pertenencia en cuestión. [Foto: Sheij mártir Hassan Shehata]

Según la Agencia Noticiosa Ahlul Bait (ABNA) – Los musulmanes shiítas egipcios están siendo objeto de discriminación a través de una serie de medios que están causando a la minoría religiosa estar aún más marginados.

Los shiítas egipcios han sido objeto de persecución, detención y encarcelamiento. El 18 de mayo, la fiscalía acusó al líder shiíta «al-Taher al-Hashimi» de intentar difundir el shiísmo, perturbar la paz social y la realización de actividades encubiertas, según un comunicado enviado por correo electrónico dijo al-Hashimi después de su liberación.

Hashimi fue detenido e interrogado durante tres días y puesto en libertad después de pagar una fianza de 1.000 libras egipcias (unos 131 dólares), en espera de juicio, según el comunicado.

El 12 de mayo, un médico fue condenado a seis meses de prisión por practicar el shiísmo, según un comunicado difundido por la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales (EIPR). Él fue declarado culpable de blasfemia, intentar causar luchas sectarias, así como amenazar la seguridad nacional al tratar de difundir la ideología shiíta.

“Estoy muy decepcionado por el estado al que ha llegado Egipto...no hemos hecho otra cosa que practicar nuestra religión”, dijo al-Hashimi.

Los dos shiítas están entre muchos otros detenidos y encarcelados, sobretodo desde la revolución del 25 de enero.

En 2013, durante el reinado del derrocado presidente islamista Mohammed Morsi, cuatro shiítas -incluyendo al de alto perfil Sheij Hassan Shehata- murieron y otros 32 resultaron heridos por los enfurecidos extremistas salafistas apoyados por el gobierno de Morsi en la provincia de Giza. Shehata era un clérigo shiíta que pertenecía a una conservadora familia suní. Él se convirtió al shiísmo en 1996. Treinta y un acusados han estado de pie frente el juicio desde entonces. Se espera que un tribunal penal emita su veredicto a finales de junio.

El número exacto de musulmanes shiítas egipcios sigue siendo motivo de debate. Sin embargo, algunas fuentes no oficiales han dicho que constituyen aproximadamente el 1% de la población, aproximadamente unos 900.000 egipcios.

“Los shiítas egipcios no se consideran a sí mismos una minoría...nosotros somos una secta reconocida en el Islam, viviendo en un país musulmán”, dijo al-Hashimi.

El artículo 98 W del Código Penal Egipcio prohíbe a los ciudadanos “ridiculizar o insultar a las religiones celestiales o incitar a la lucha sectaria”.

Según el abogado, Amr Ezzat, que trabaja en EIPR, las autoridades egipcias suelen utilizar este artículo de la ley para procesar a miembros de minorías religiosas que no siguen el Islam suní o las reconocidas sectas cristianas y judías.

“En un principio hay libertad religiosa en el Islam, pero el Estado egipcio no reconoce este hecho...y a pesar de que la Constitución garantiza la libertad religiosa, este artículo no se ha activado”, él dijo.

Ezzat dijo que la justificación legal utilizada contra los shiítas y otras minorías suele ser el de la blasfemia y difusión de pensamientos extremistas que pueden influir en la paz social, a pesar del hecho de que “no hay un artículo específico en la ley que tipifica como delito el shiísmo”.

El 16 de mayo, un grupo de investigadores islámicos lanzaron el Centro de Investigaciones Al-Aema (los Imames), que tiene como objetivo hacer frente a la propagación del Shiísmo. El investigador Mohamed Abady dijo que el centro trabaja en el seguimiento del estado del shiísmo no sólo en Egipto, sino también en el mundo árabe e islámico para mostrar sus peligros al mundo suní.

“No hay ningún problema en que todos practiquen su religión -el problema es el intento de alterar la vía política-”, dijo Abady. Y añadió: “Es cierto que son una minoría, pero las minorías aún tienen un impacto en los países en los que existen, [como es] el caso de los huzis en Yemen”.

El administrador de la página de facebook de la Asociación Shiíta, Ahmed Hagar al-Husseini, cree que este centro fue establecido por extremistas para distorsionar la imágen de los shiítas.

“Cuando te enfrentas a una ideología, tu te enciendes en contra de todo lo que tenga que ver con esta, incluyendo lo que nosotros y los sufíes [que son sunitas] comparten acerca de nuestro amor por el Profeta Muhammad (Bpd) y su familia y nuestra celebraciones en sus santuarios”, dijo al-Husseini.

Según Husseini, los musulmanes shiítas egipcios no pueden establecer mezquitas por su cuenta o incluso celebrar reuniones o actividades rituales. Ellos también tienen prohibido fundar Husseiniyas, un espacio público para conmemorar el martirio del Imam Hussain (P), nieto del Profeta Muhammad (Bpd). Los Musulmanes shiítas mantienen un perfil bajo, practicando sus rituales en casa y visitando los santuarios de Ahlul Bait (P) [Inmaculada Familia del Profeta (Bpd)] durante las conmemoraciones de natalicios y martirios anuales conmemorados por los musulmanes suníes, especialmente por los sufíes.

“No tenemos derecho a establecer instituciones u organizaciones oficiales que nos representen...e incluso si tu encuentras alguna, estas son no autorizadas u operan como instituciones de caridad”, dijo Husseini.

Él añadió que no puede hablar públicamente acerca de ser shiíta o de lo contrario será perseguido por la gente, no sólo por las autoridades, recordando los incidentes de acosos a los cuales él fue expuesto en su barrio.

Abdel-Moneim Foud, profesor de Islam en la Universidad de Al-Azhar, cree que los musulmanes shiítas no tienen derecho a practicar libremente sus rituales. “La religión shiíta no deriva del Islam. Ni con sus rituales que son creados por el hombre”, dijo Foud. “Es por eso que Al-Azhar no les permite practicar sus rituales públicamente o construir sus propias mezquitas”.

A pesar de que los musulmanes suníes y shiítas están de acuerdo en los fundamentos básicos del Islam, el Islam shiíta tiene una percepción diferente de Ahlul Bait (P) de tener autoridad espiritual y política especial sobre la comunidad.

Los musulmanes shiítas creen que el Imam Alí ibn Abi Talib (P), primo y yerno del Profeta (Bpd), debería haber gobernado el mundo musulmán después de la muerte del Profeta (Bpd) por un derecho divino y manifestado abiertamente por el propio Profeta Muhammad en el suceso de Gadir Jum después de su última peregrinación o Hayy, en lugar de Abu Bakr al-Siddiq, el primer califa musulmán.

Los compañeros del Profeta Muhammad (Bpd), fuertemente criticados por los musulmanes shiítas, son venerados por los musulmanes suníes, lo que constituye el principal punto de desacuerdo entre las dos ramas del Islam.

“Nosotros no los condenamos ni tampoco los insultamos...hay una condena y negación de su derecho de gobernar el mundo islámico...este es el fundamento de nuestra fe”, dijo Husseini.

La Revista Al-Azhar, publicada por la Universidad de Al-Azhar, recientemente reeditó un libro de 60 años de antiguedad, titulado “El Esquema de la Religión Shiíta”, declarando al shiísmo como una religión separada en lugar de una rama del Islam.

Basado en el libro que fue escrito por el fallecido pensador islámico Mohebeddin Al-Jatib, es imposible para los shiítas llegar a un terreno común con el Islam suní.

“No estamos en contra de los shiítas en sí. Estamos en contra de su religión que gira en torno a la política, alegando que los compañeros del Profeta Muhammad (Bpd) usurparon el poder”, dijo Foud.

Los medios de comunicación egipcios han representado con frecuencia a los shiítas como espías que trabajan en beneficio de Irán, que reciben fondos ilegales del país predominantemente shiíta.

El jefe del Centro Al-Aema, Mohamed Sabr, dijo: “Hay células ocultas leales y apoyadas por Irán. Eso es lo que el centro está tratando de enfrentar”.

Sin embargo, Husseini lo ve de otro modo. “Los shiítas egipcios no se comunican con Irán o de lo contrario ellos serán acusados de alta traición”, él dijo.

“Los salafistas en Egipto utilizan los medios de comunicación en contra de nosotros para convencer al público egipcio que somos agentes que ayudan a Irán a influir en el mundo árabe”, él añadió. “Nadie tiene derecho a cuestionar nuestro sentido de pertenencia...somos patriotas egipcios leales a ningún otro país”.


Traducido por Jalil Sahurie para ABNA

::::
112