El Líder mártir de la Revolución, refiriéndose al amplio esfuerzo del enemigo por obligar a la nación iraní a retroceder frente a Estados Unidos, subrayó que el pueblo de Irán ha elegido el camino de la resistencia y la firmeza. Consideró que la preservación de este espíritu depende del fortalecimiento continuo de la fe, la esperanza y la fuerza espiritual, y enfatizó la necesidad de infundir constantemente espiritualidad en la sociedad para dar continuidad a este camino.
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