12 septiembre 2026 - 17:55
fuente: Abna24
La cooperación: un antídoto contra el veneno del individualismo en la era de la tecnología

«تعاوَنُوا عَلَی الْبِرِّ وَ التَّقْوی...» Este sagrado versículo no es solo un mandato moral, sino una hoja de ruta para rescatar a la sociedad de la ciénaga llamada «individualismo». En una época en que el colonialismo moderno, armado con los medios de comunicación y la tecnología, arrastra a los seres humanos hacia jaulas de soledad y desintegra a las familias, se hace sentir la necesidad de una solución para escapar de este problema. El Imam Jomeiní (que Dios tenga misericordia de él) ofreció esa solución hace ya varios años. Con una mirada monoteísta y creativa, planteó la cooperación como una necesidad innata (fitrí) y como uno de los pilares del sistema de la República Islámica. En este texto, tras un repaso a la crisis del individualismo, se propone la cooperación como una vía para reconstruir los lazos sociales y familiares.

Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): Es de mañana. Apenas abres los ojos, lo primero que haces es tomar el teléfono móvil. Mensajes, noticias, «me gusta» y comentarios… En un mundo donde cada persona lleva un smartphone en la mano, aparentemente todos estamos más conectados que nunca. Internet, las redes sociales, las aplicaciones de mensajería instantánea y las videollamadas han eliminado, a primera vista, las distancias. Pero la pregunta es: «¿de verdad nos hemos acercado más los unos a los otros, o en medio de esta avalancha de comunicación virtual, seguimos más solos que nunca?»

La respuesta puede buscarse en los comportamientos cotidianos. En una reunión familiar, cada uno está sumergido en la pantalla de su propio teléfono. En el metro y en el autobús, todos están entretenidos en su mundo virtual. Un adolescente pasa horas frente a las aplicaciones de mensajería, pero no está dispuesto a intercambiar unas pocas palabras con sus padres. Estas son señales de una crisis profunda: la «crisis del individualismo extremo».

Es aquí donde se puede comprender el valor del concepto de «cooperación» (taʿawun), que ocupa un lugar elevado en el islam y, en particular, en el pensamiento del gran fundador de la Revolución Islámica, el Imam Jomeiní (que Dios tenga misericordia de él). La cooperación puede brillar como una luz en medio de esta oscuridad. Es precisamente la medicina sanadora que nuestra sociedad de hoy necesita para liberarse de esta enfermedad generalizada.

Primera parte: el individualismo, el plan colonial para conquistar a los seres humanos

1.1. De la Revolución Industrial a la revolución digital: la historia de un cambio estratégico

A lo largo de la historia, el colonialismo ha empleado distintos métodos para dominar a las naciones: en una época mediante campañas militares, en otra mediante la explotación económica y, hoy, mediante la guerra blanda y la conquista de las mentes. Pero quizás el plan más inteligente y, al mismo tiempo, más peligroso del colonialismo sea la promoción de la «cultura del individualismo».

¿De qué se trata todo esto? Desde que Occidente, con la Revolución Industrial, convirtió al ser humano en una máquina y luego, con la revolución digital, lo ató a su teléfono móvil, fue sentando gradualmente los cimientos de una nueva sociedad: «una sociedad en la que cada uno piensa solo en sí mismo y nadie piensa en el otro».

¿Cuál es el resultado de este proceso? Hoy, en muchos países occidentales, los ancianos mueren solos en residencias, los niños crecen con videojuegos, los vecinos no se conocen entre sí y las familias se desintegran. Esto es precisamente lo que se conoce como la moda del «humanismo secular»: un ser humano que se considera a sí mismo el centro del universo y no acepta ninguna autoridad superior a él, ni siquiera a Dios.

1.2. Los medios de comunicación: el arma blanda del nuevo colonialismo

Pero, ¿cómo se propagó esta cultura hacia los países islámicos, incluido Irán? La respuesta radica en el poder incomparable de los «medios de comunicación». El colonialismo moderno ha aprendido bien que las fortalezas mentales de las naciones no se pueden conquistar con campañas militares; por eso recurre al arma de los medios.

Los influenciadores, las series, las películas, los videojuegos, la música underground, las redes sociales y otros miles de herramientas al alcance de la generación joven transmiten todos un mismo mensaje: «tú eres lo más importante», «no te preocupes por la opinión de los demás», «sé tú mismo», «piensa solo en tu propia felicidad».

La apariencia de estos mensajes resulta atractiva, pero, en el fondo, constituyen el veneno más devastador para las sociedades islámicas. Cuando todos piensan solo en sí mismos, no se forma ninguna sociedad. Cuando todos piensan únicamente en sus derechos y descuidan sus deberes sociales, una civilización se derrumba. Esto es exactamente lo que busca el colonialismo.

1.3. Las amargas consecuencias del individualismo en la vida iraní

¿Qué efecto ha tenido esta invasión cultural en nuestra vida cotidiana?

Fíjense en las familias de hace algunas décadas: las familias iraníes se sentaban por la noche alrededor de un mismo mantel, contaban historias, compartían recuerdos y hablaban entre sí de su día a día. Hoy, en cambio, cuántas familias tienen a sus miembros sentados en la misma habitación, mientras cada uno navega, con su propio teléfono, en un mundo aparte. Los padres se sienten decepcionados con sus hijos y los hijos se alejan de sus padres.

Observen las relaciones sociales de hoy. Antaño, en los callejones y en las calles, los vecinos se conocían y se ayudaban mutuamente. Hoy, en cambio, muchos edificios de las ciudades albergan a varias familias que no tienen ningún conocimiento las unas de las otras. Ante sucesos como terremotos, inundaciones e incluso enfermedades contagiosas, ¿cómo se podría superar la crisis sin un espíritu de cooperación?

Observen el aumento del divorcio, la adicción, la depresión y la soledad: todos estos males sociales que hoy se han convertido en la principal preocupación de las familias no tienen otra raíz que el individualismo extremo. Cuando alguien no puede compartir sus problemas con otra persona, cuando alguien se hunde en su propia soledad y no hay nadie que lo ayude, el resultado no puede ser otro que el colapso y la caída.

1.4. La trampa de las «habilidades para la vida» en lugar de la «cultura de la cooperación»

Lo interesante es que hoy algunos, bajo el lema de las «habilidades para la vida», intentan ofrecer soluciones a esta crisis, sin advertir que estas soluciones a menudo beben de ese mismo marco individualista. Es decir, en lugar de decir «ayúdense mutuamente», decimos «cómo soportar la soledad»; en lugar de difundir la cultura de la cooperación, enseñamos habilidades para adaptarse al individualismo. Este es exactamente el error que debemos evitar.

Segunda parte: la cooperación en el islam, un fundamento monoteísta e innato

2.1. El Corán y el llamado a colaborar en el bien

El sistema islámico se asienta sobre elevados valores divinos, y el Sagrado Corán, la fuente más importante de este sistema, presta una atención especial al concepto de la cooperación y el trabajo conjunto. Sin duda, el versículo más importante en este sentido es el versículo 2 de la sura Al-Máidah, que dice: «وَ تَعاوَنُوا عَلَی الْبِرِّ وَ التَّقْوی وَ لا تَعاوَنُوا عَلَی الْإِثْمِ وَ الْعُدْوانِ»; es decir: «Colaborad en la piedad y el temor de Dios, y no colaboréis en el pecado y la transgresión».

Pero, ¿por qué el Corán, entre todos los conceptos, sitúa la cooperación junto al «birr» y la «taqwa»? ¿Acaso el «birr», que significa la bondad y el bien, y la «taqwa», que significa la piedad, no son conceptos individuales? La respuesta es que, en la visión coránica, ninguna bondad ni ninguna piedad adquieren sentido en el aislamiento. El monoteísmo auténtico significa el vínculo del ser humano con Dios y con las criaturas de Dios. El Imam ar-Rida (P) dice en una narración: «Quien no se preocupe por su vecino no es de los nuestros».

Desde la perspectiva coránica, la sociedad es un solo cuerpo: cada miembro necesita al otro. La cooperación significa que el bien y la bendición fluyan a través de ese cuerpo. Cuando dice «تعاونوا علی البر», significa que el camino del bien es un camino colectivo, y que en soledad no se llega a la meta.

2.2. La cooperación en la Sira de los Infalibles y sus compañeros

Dado que el Profeta (PB) dijo, en las últimas horas de su vida, que dejaba entre su comunidad dos legados —el Libro de Dios y su Ahlulbait—, nosotros también, además de atender a las enseñanzas del Corán, debemos observar la Sira (conducta) del Profeta (PB) y de los Imames Purificados (P). ¿Acaso ellos realizaban sus tareas en soledad?

El Mensajero de Dios (PB) transportaba piedras con sus propias manos benditas durante la construcción de la mezquita de Medina. Amir al-Mu'minin Alí (P) ayudaba por las noches a los huérfanos y a los pobres, atendiéndolos con sus propias manos. El Imam Hasan (P) compartía la mesa con los pobres, y el Imam Huséin (P), en el camino hacia Karbala, ayunaba junto a sus compañeros y repartía lo que tenían. Esta Sira práctica da testimonio de que el espíritu de la cooperación estuvo siempre presente en el tejido de la vida religiosa.

2.3. ¿Por qué la cooperación es innata (fitrí)?

El Imam Jomeiní (que Dios tenga misericordia de él), con su visión monoteísta y filosófica, consideraba la cooperación como algo que iba más allá de un mandato moral y económico. La consideraba un «asunto innato» (fitrí), es decir, que el ser humano desea, por naturaleza, vivir con los demás y junto a los demás. Incluso si alguien tuviera cubiertas todas sus necesidades materiales, seguiría necesitando la interacción y la colaboración con los demás.

Esta visión es sumamente profunda e innovadora. En un mundo en el que todos hablan del «homo economicus» y del «ser humano egoísta», el Imam vincula la cooperación con la naturaleza innata del hombre: es decir, sostiene que, si el ser humano se mueve conforme a su fitrah, no solo no es egoísta, sino que muestra una inclinación natural y espontánea a colaborar con los demás. Por lo tanto, cuando vemos que una sociedad se inclina hacia el individualismo, significa que, en realidad, se ha alejado de su propia naturaleza innata, y ese alejamiento ha traído consigo dolor, sufrimiento y crisis.

Tercera parte: el Imam Jomeiní y la redefinición de la cooperación en el camino de la civilización islámica

3.1. Una nueva mirada a la economía cooperativa

Una de las grandes aportaciones creativas del Imam Jomeiní (que Dios tenga misericordia de él) en el sistema de la República Islámica fue plantear la cooperación como un pilar fundamental de la economía del país. En el artículo 44 de la Constitución, la economía de Irán se asienta precisamente sobre tres pilares: estatal, privado y cooperativo.

Pero esta visión no era meramente económica. El Imam (que Dios tenga misericordia de él) había comprendido muy bien que, si el espíritu de la cooperación se arraigaba en la sociedad, se resolverían muchos de los problemas económicos, culturales, sociales e incluso políticos. Por ello, al hacer hincapié en este concepto, ofreció una vía práctica para salir de la dependencia del colonialismo y alcanzar la autosuficiencia económica.

La cooperación significa que tú y yo, en lugar de depender de un extraño, nos apoyemos el uno en el otro. Significa que no necesito que venga un colonizador a crearme un empleo; nosotros mismos, colaborando entre nosotros, creamos empleo, generamos riqueza y preservamos nuestra dignidad.

3.2. La cooperación cultural: una respuesta a la guerra blanda

Pero otra faceta de la visión del Imam fue la cooperación en el ámbito cultural y social. Una de las características de la Revolución Islámica fue la sinergia de los distintos sectores sociales en torno a un objetivo común. Durante la Sagrada Defensa, campesinos, obreros, estudiantes universitarios, seminaristas y amas de casa defendieron, todos juntos, tanto en la retaguardia como en el frente, la tierra y el honor del país. Fue entonces cuando vimos el dulce fruto de la cooperación: una sociedad que, en las condiciones más difíciles, se mantuvo en pie e invencible.

Con esta visión, el Imam (que Dios tenga misericordia de él) demostró que la cooperación no es simplemente una palabra coránica, sino una cultura, un estilo de vida y una estrategia para la supervivencia y el progreso. En sus declaraciones, insistió en numerosas ocasiones en la necesidad de la unidad y la cohesión, y afirmaba: «Si los musulmanes permanecen unidos, ningún poder podrá dominarlos».

Cuarta parte: ¿por qué hoy necesitamos la cooperación más que nunca?

4.1. Un nuevo mapa de frentes: un enemigo que tiene en la mira a la cooperación

Los enemigos actuales de la sociedad islámica saben muy bien que, si el espíritu de la cooperación desaparece entre la gente, les resultará más fácil alcanzar sus objetivos. Por ello, han puesto todo su empeño en: desintegrar a las familias (para que se derrumbe el refugio seguro de los seres humanos frente a los embates); destruir la confianza pública (para que la gente desconfíe entre sí y no extienda la mano de la colaboración); difundir la cultura del consumismo (para que todos piensen solo en la riqueza personal y no en el progreso colectivo); poner en duda los logros de la revolución (para que se extinga en los jóvenes la esperanza en el futuro y busquen salir del país en lugar de construirlo).

En tales circunstancias, nuestra arma más importante para hacer frente a esta situación es la «revitalización de la cultura de la cooperación». Es decir, debemos ser conscientes de que el enemigo que hoy tenemos delante no es meramente un enemigo militar, sino un enemigo armado con los medios de comunicación y la tecnología. Por eso, nuestro frente también debe ser un frente cultural, cuya trinchera más importante sea la trinchera de la cooperación y la solidaridad.

4.2. Ejemplos concretos de las bendiciones de la cooperación en Irán

Pero, ¿ha quedado la cooperación en el Irán de hoy como un simple eslogan? No. Podemos observar numerosos ejemplos de los efectos positivos de la cooperación:

  1. Las cooperativas de vivienda, gracias a las cuales miles de familias han logrado, mediante la formación de cooperativas habitacionales, construir sus propias viviendas con un menor coste y con la ayuda mutua.
  2. Las cooperativas de producción y agricultura: los habitantes de las zonas rurales y los productores, al formar cooperativas, han logrado ofrecer sus productos al mercado de la mejor manera posible y beneficiarse de ganancias mayores y más justas.
  3. Los fondos de préstamo benevolente (qard al-hasan): uno de los ejemplos más hermosos de cooperación en Irán son los fondos locales y de las mezquitas que, con la colaboración de la gente, otorgan préstamos sin interés a quienes lo necesitan y resuelven las dificultades de numerosas familias.
  4. Las ayudas solidarias de los creyentes en tiempos de crisis: durante la pandemia de coronavirus, los terremotos y las inundaciones, fuimos testigos de cómo la gente acudió espontáneamente en ayuda de sus compatriotas y, con espíritu de cooperación, redujo muchos de los problemas.
  5. La cooperación académica y científica: los grupos científicos estudiantiles, los equipos de investigación y los grupos de yihad (constructiva) que prestan servicio en las zonas más desfavorecidas del país son todos ellos señales de una cooperación viva y dinámica en la sociedad.

4.3. La cooperación: una solución para el problema del empleo y la economía de resistencia

Uno de los ejemplos más importantes de cooperación, sobre el que también insistió en numerosas ocasiones el mártir Líder de la Revolución (que Dios tenga misericordia de él), es la «economía de resistencia». La economía de resistencia significa apoyarse en la capacidad interna y aprovechar las capacidades populares. Y la realización de este objetivo no es posible sin un espíritu de cooperación y colaboración.

Si hoy buscamos soluciones para reducir el desempleo, contener la inflación y fomentar la producción nacional, una de las claves principales es fortalecer las cooperativas y la cultura de la cooperación. Cuando la gente se une y, colaborando entre sí, se dedica a la producción y al emprendimiento, nuestra dependencia del exterior disminuye y la economía del país se vuelve más resistente frente a las presiones del enemigo.

La cooperación significa que, en lugar del lema «confiemos el trabajo al experto», digamos «confiemos el trabajo a las manos unidas entre sí».

Quinta parte: soluciones para revitalizar la cultura de la cooperación en la familia y la sociedad

5.1. Comencemos por la familia

Como ya se ha señalado, la familia es la institución social más pequeña y, a la vez, la más importante. Por ello, la revitalización de la cooperación debe comenzar por la familia.

  • Un padre y una madre que se consultan mutuamente y colaboran para resolver sus problemas construyen un modelo práctico para sus hijos.
  • Los miembros de la familia que realizan las tareas del hogar mediante un reparto equitativo de las responsabilidades y con espíritu de colaboración inculcan en sus hijos la cultura del trabajo en equipo.
  • Las reuniones familiares en las que se conversa sobre los problemas, los planes y las aspiraciones fortalecen el sentido de pertenencia y de solidaridad.

Qué hermoso es que, en un hogar, los hijos vean que su padre y su madre cooperan y colaboran para resolver los problemas; entonces, ese comportamiento queda grabado en su mente y lo aplican después en su vida futura y en sus relaciones sociales.

5.2. Una revisión del sistema educativo

Las escuelas y universidades también pueden desempeñar un papel clave en la revitalización de la cultura de la cooperación. En lugar de insistir únicamente en la competencia individual y la obtención de calificaciones personales, deben fortalecerse las actividades grupales, los proyectos participativos, el trabajo voluntario y los equipos científicos y deportivos.

El ser humano que, desde su época escolar, prueba el dulce sabor de la colaboración y el trabajo en equipo, difícilmente caerá en el futuro en la trampa del individualismo.

5.3. Un uso inteligente de los medios de comunicación

Si el enemigo utiliza los medios de comunicación para promover el individualismo, nosotros también debemos aprovechar esa misma herramienta para promover la cooperación. Es decir:

  • Producir películas y series cuyos protagonistas no sean individuos solitarios, sino grupos que colaboran y se acompañan.
  • Producir contenido digital en las redes sociales que ponga el acento en la empatía, la bondad, la ayuda al vecino y las actividades colectivas.
  • Narrar historias de éxito de las cooperativas y de los grupos de yihad constructiva, y difundirlas en los medios de comunicación masivos.

Si los medios de comunicación se ponen al servicio de la cultura de la cooperación, pueden obrar un verdadero milagro y salvar a la generación joven de la ciénaga del individualismo.

5.4. El fortalecimiento de las cooperativas auténticas y populares

Otra de las soluciones prácticas es fortalecer las cooperativas auténticas y dejar atrás las cooperativas formales e impuestas desde arriba. La cooperativa debe ser una demanda real y popular, no una organización estatal impuesta. El Estado puede, mediante apoyos financieros, crediticios y jurídicos, preparar el terreno para el crecimiento y el florecimiento de las cooperativas populares.

5.5. La revitalización de las buenas tradiciones irano-islámicas

Irán posee ricas tradiciones en el ámbito de la colaboración y la ayuda mutua. Las cooperativas tradicionales como el «boneh», el «varg», la «hashar» y los «nozurat», que existían en distintas ciudades y aldeas, fueron ejemplos de este espíritu colectivo. Revitalizar estas tradiciones con una mirada renovada y aprovechando las herramientas modernas puede resultar muy eficaz.

Conclusión: la cooperación, el camino de salvación frente a la división y el dominio

Para concluir, debemos admitir que la sociedad iraní de hoy necesita, más que en ningún otro momento, el verdadero sentido de la «cooperación». En una sociedad en la que el enemigo concentra todas sus fuerzas en sembrar la división y el individualismo, la cooperación es una necesidad innegable.

El Imam Jomeiní (que Dios tenga misericordia de él), con su profunda visión monoteísta, consideró la cooperación como algo innato y fundamental, y la planteó como uno de los pilares del sistema de la República Islámica. Hoy también es nuestra tarea revitalizar esta valiosa cultura para, al mismo tiempo que consolidamos a las familias, hacer que la sociedad resista frente a los embates culturales y económicos de los enemigos.

Aprovechemos la Semana de la Cooperación como pretexto para que, desde hoy, en nuestra familia, nuestro lugar de trabajo, nuestro barrio y nuestra ciudad, extendamos la mano de la colaboración hacia los demás y forjemos juntos un futuro más luminoso para el Irán islámico.

La cooperación significa que tú y yo, juntos, por Dios. Y si esto se arraiga en nosotros, ningún poder podrá dominarnos.

Zahra Salehifar

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