27 febrero 2026 - 18:48
fuente: parstoday
Ilhan Omar y Rashida Tlaib en el punto de mira de la Casa Blanca; Trump exige la expulsión de sus críticas

Trump exigió la expulsión de dos legisladoras musulmanas de Estados Unidos.

El presidente estadounidense Donald Trump, un día después de una disputa con dos legisladoras musulmanas, exigió su expulsión de Estados Unidos. Esta petición fue una reacción a la intensa protesta de ambas representantes durante su discurso, donde acusaron a Trump de mentir y gritaron: "¡Usted está matando a estadounidenses!". Esta consigna hacía referencia a la muerte de dos ciudadanos estadounidenses en Minnesota durante una operación de los agentes de inmigración.

Trump escribió el miércoles 25 de febrero en un mensaje en su red social, Truth Social, que Rashida Tlaib e Ilhan Omar, ambas miembros demócratas de la Cámara de Representantes de EE. UU., tenían "los ojos saltones y ensangrentados de personas locas, con trastornos mentales y enfermas que, sinceramente, parece que deberían ser internadas en un manicomio". Trump añadió: "Debemos devolverlas lo antes posible al lugar de donde vinieron".

Ilhan Omar, representante por Minnesota, es de origen somalí, y Rashida Tlaib, representante por Michigan, es de origen palestino.

Durante el discurso anual de Trump, Ilhan Omar le acusó a gritos de "matar a estadounidenses" y le dijo: "¡Eres un asesino! ¡Debería darte vergüenza!". Asimismo, Rashida Tlaib se unió a la protesta repitiendo frases similares.

La islamofobia de Donald Trump y sus duras críticas a los representantes musulmanes del Congreso, especialmente a Ilhan Omar y Rashida Tlaib, han sido una parte integral de sus campañas políticas y su discurso. Este comportamiento alcanzó un nuevo punto álgido en febrero con la solicitud de expulsión de estas dos representantes tras el discurso del Estado de la Unión.

Parece ser que las razones de esta reacción violenta de Trump tienen su raíz en varios factores:

Primero, el desafío abierto de las legisladoras musulmanas frente a él en un evento oficial y nacional, algo que Trump describió como una falta de respeto inaceptable. En su publicación, las llamó "locas", "enfermas mentales" y con "retraso mental", afirmando que deberían ser internadas en un sanatorio.

Segundo, el uso de un discurso xenófobo contra las minorías como una estrategia constante para consolidar la base electoral de Trump. Al explotar el miedo al "otro", presenta a los musulmanes como una amenaza para la cultura estadounidense. Representantes como Omar (musulmana de origen somalí) y Tlaib (de origen palestino) son para él símbolos del temor a un Estados Unidos multicultural. Al plantear esta demanda, Trump ignoró explícitamente la ciudadanía estadounidense de Tlaib, nacida en Detroit, así como la de Omar, quien posee la nacionalidad estadounidense desde hace casi tres décadas.

Las consecuencias de estas declaraciones se manifestaron de inmediato en la arena política y social de Estados Unidos. Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, calificó la retórica de Trump contra Tlaib y Omar como "xenófoba" y "vergonzosa", y afirmó que estas palabras demuestran que el mandatario norteamericano "se está desmoronando".

Edward Ahmed Mitchell, subdirector del Consejo de Relaciones Estadounidenses-Islámicas (CAIR), declaró a su vez: "Es racista y fanático decir que dos legisladoras musulmanas estadounidenses deben ser enviadas al país donde nacieron o de donde provienen sus antepasados debido a sus críticas a los disparos de las fuerzas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) contra estadounidenses".

Rashida Tlaib, en respuesta a los comentarios de Trump, escribió en la red social X que Trump no puede soportar escuchar las voces de dos mujeres musulmanas y que ahora está sufriendo una "inesperada pérdida de equilibrio".

Más allá de las reacciones oficiales, estas declaraciones despertaron preocupaciones en la sociedad estadounidense sobre el aumento de la violencia y la seguridad de las figuras electas pertenecientes a minorías. Anteriormente, la propia Omar había señalado los ataques de Trump como la causa del incremento de las amenazas de muerte en su contra.

Este evento forma parte de un patrón de comportamiento recurrente de Trump con los representantes críticos de las minorías, similar a su polémica anterior en 2019, cuando dijo a cuatro congresistas demócratas que regresaran a sus países. En conjunto, la reacción de Trump, en lugar de enfocarse en la crítica del desempeño político, se convirtió en un ataque personal y de identidad que puso de manifiesto, una vez más, las profundas divisiones raciales y partidistas en EE.UU.

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