Los kufíes, tras soportar innumerables dificultades y perder a un gran número de mártires, se cansaron y aceptaron el arbitraje. Esta parte de la historia debe servir de lección para la sociedad islámica: frente al enemigo, hay que permanecer en el campo de batalla hasta el último momento y bajo el mando de la dirección, para poder derrotar a los adversarios.
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