Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — Los musulmanes desplazados se han visto obligados a huir de Birmania (Myanmar) en medio de las crecientes preocupaciones de una limpieza étnica de los musulmanes rohingyas patrocinada por el Estado.
El gobierno de Birmania, de mayoría budista, se niega a reconocer a los rohingyas y los clasifica como inmigrantes ilegales, a pesar de que los rohingyas dicen ser descendientes de musulmanes persas, turcos, bengalíes y pashtunes, que emigraron a Birmania en el siglo octavo.
Las autoridades de derechos humanos de la ONU señalan con el dedo acusador a las fuerzas de seguridad de Birmania por estar atacando a los musulmanes en lugar de cooperar para traer el fin de la violencia sectaria en el país.
Según los informes, varios miles de musulmanes rohingyas de Birmania viven en condiciones deplorables en campamentos de refugiados desde que las fuerzas del gobierno y de extremistas budistas comenzaron a quemar sus aldeas el pasado 10 de agosto.
Las Naciones Unidas dicen que décadas de discriminación han dejado a los rohingyas apátridas, con Birmania aplicándoles restricciones a su circulación y a los derechos de retención de tierra, a la educación y a los servicios públicos. La ONU también ha descrito a la comunidad musulmana como la Palestina de Asia y una de las minorías más perseguidas en el mundo.
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