Según la Agencia Noticiosa Ahlul Bait (ABNA) – El embajador venezolano ante Naciones Unidas, Rafael Ramírez, reclamó equilibrio a la hora de abordar el tema, dada la complejidad y los diferentes actores del conflicto en el país levantino, donde occidente y sus aliados árabes buscan imponer un cambio de régimen.
De acuerdo con el diplomático, el gobierno sirio ha mostrado compromiso con la asistencia humanitaria a las víctimas de las hostilidades, pero recordó que una parte del territorio nacional está bajo control de grupos no estatales y terroristas, con los cuales es imposible negociar.
En ese sentido, instó a la ONU a tener en cuenta tan adverso panorama, que afecta a unas 200.000 personas.
Resultan recurrentes aquí las acusaciones contra Damasco de violar los derechos humanos y de obstaculizar el acceso de ayuda humanitaria a los necesitados.
Esa situación escaló recientemente, a partir de imágenes difundidas por algunos medios de prensa sobre la hambruna y la falta de atención médica en la pequeña ciudad montañosa de Madaya, controlada por fuerzas opositoras, que el gobierno sirio denuncia por el saqueo de la asistencia y el empleo de escudos humanos.
Ramírez señaló en el Consejo que otras localidades golpeadas por las carencias no reciben la misma atención mediática y del órgano de 15 miembros, como Kafraya y Fouaa, en Idlib, sometidas al asedio del Daesh y otras organizaciones extremistas.
El embajador de Venezuela reiteró la condena de su país a la práctica de sitiar a personas inocentes, por constituir una violación de los derechos humanos y las leyes internacionales, calificada de crimen de guerra.
Asimismo, abogó por una solución política del conflicto, en sintonía con la resolución 2254 del Consejo de Seguridad, e insistió en que los principales enemigos de Siria son el Daesh y los demás grupos terroristas.
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