Desde el inicio del conflicto con Irán, el 28 de febrero pasado, cada familia en Estados Unidos ha pagado en promedio 447,19 dólares extra asociados directamente al combustible, según datos de la firma Moody's.
El aumento del precio de la gasolina y los boletos de avión ha significado, en conjunto, un costo adicional de casi 60 mil millones de dólares para los consumidores estadounidenses. A solo tres meses del inicio de la guerra, estas cifras comienzan a reflejar el sufrimiento económico que la crisis energética está causando en la población.
Mark Zandi, economista jefe de Moody's, advirtió que el incremento en los costos de la energía ha obligado a muchas familias a recurrir a sus ahorros o a endeudarse más para poder afrontar sus gastos diarios. "Si esta guerra no termina pronto señaló Zandi, los consumidores con mayor estrés financiero no tendrán más opción que volverse extremadamente cautelosos en sus gastos, un problema que podría amenazar aún más una economía ya de por sí vulnerable".
El economista proyectó que, de mantenerse los precios actuales, al cumplirse un año de conflicto cada hogar estadounidense podría sufrir una pérdida financiera cercana a los 2 mil dólares. Esto significa que la guerra contra Irán no solo impacta la geopolítica de Medio Oriente, sino que está perforando directamente el bolsillo de los ciudadanos estadounidenses, erosionando sus ahorros y empujándolos hacia un mayor endeudamiento con tarjetas de crédito.
Su comentario