10 enero 2011 - 20:30

El séptimo Imam, se enfrentó durante su vida con el gobierno corrupto de gobernadores tales como Abu Al-‘Abbas As-Saffah, Al-Mansur Al-Dauaniqi, Al-Hadi, Al-Mahdi y Harun.

El Imam Musa Ibn Ya‘far Al-Kadzim (P) tenía cuatro años cuando cayó el pérfido gobierno de la Dinastía Omeya.
Como consecuencia de la política que seguían los Omeyas, dando únicamente importancia a los de raza árabe, sus traiciones, fraudes, explotaciones y el sistema de gobierno en contra de los iraníes, provocó que la gente se rebelara en su contra; sobre todo los iraníes que deseaban volver a tener un gobierno islámico verdadero, tal y como el que vivieron durante el corto período del califato del Imam ‘Ali (P). Los encargados políticos, aprovechando los deseos de la gente -sobre todo la simpatía que sentía este pueblo hacia ‘Ali (P) y su gobierno-, y con el pretexto de entregar el califato a aquellos a quienes pertenecía, vencieron a los Omeyas con la ayuda del persa Abu Muslim Al-Jurasani (109-137/728-755); empero en lugar de entregar el califato al sexto Imam, Ya‘far Ibn Muhammad, Imam As-Sadiq (P) colocaron en el trono a Abu Al-‘Abbas Safah ‘Abbasi.
Y así fue como en el año de 132/749, una nueva dinastía inició su gobierno, con una imagen falsa, sosteniendo que eran partidarios del Profeta y sus herederos; pero no únicamente eran igual de traicioneros, corruptos y renegados que los Omeyas, sino que en muchos casos eran peores que ellos. La única diferencia existente entre estos dos, es que el gobierno de los Omeya no duró mucho tiempo y el reinado (no califato) de los 'Abbásidas en Bagdad duró hasta el año de 656/1258, o sea, quinientos veinticuatro años.
Así es, el séptimo Imam, se enfrentó durante su vida con el gobierno corrupto de gobernadores tales como Abu Al-‘Abbas As-Saffah, Al-Mansur Al-Dauaniqi, Al-Hadi, Al-Mahdi y Harun.
La existencia de estos alevosos era suficiente para enfadar al Imam. Desde Al-Mansur hasta Harun, todos y cada uno de ellos le ocasionaron muchas molestias y todo aquello que no hicieron no fue por que no quisieron, sino porque no pudieron.
Abu Al-‘Abbas Safah murió el año 136/754. y su hermano Al-Mansur Al-Dauaniqi tomó el poder en sus manos. Él construyó la ciudad de Bagdad (144/762.) y mató a Abu Muslim, y cuando aseguró su gobierno no se detuvo ni un momento para encarcelar, matar, molestar y quitar las pertenencias a los descendientes de ‘Ali (P); él mató al Imam As-Sadiq (P) y a la mayoría de los grandes de esta familia.
Era un hombre astuto al cual le gustaba verter la sangre de los demás, era malicioso, avaro, codicioso y alevoso. En la historia quedó registrada la traición que hizo a Abu Muslim Jurasani, después de que éste lo ayudó a conquistar el califato.
El Imam Al-Kadzim (P) tenía veinte años cuando Al-Mansur martirizó a su padre, y hasta los treinta años este Imam no dejo de mostrar su oposición hacia Al-Mansur y su gobierno sofocante, teniendo que ayudar y entrevistarse con sus seguidores a escondidas.
Al-Mansur murió el año 158/775., su hijo Muhammad Al-Mahdi (158-169/755-785) tomó las riendas del gobierno en sus manos. La política del gobierno de Mahdi ‘Abbasi era engañosa.
Cuando subió al trono, puso en libertad a la mayoría de los prisioneros shiítas que su padre había encarcelado, y les regresó los bienes que éste les habían quitado. Sin embargo vigilaba sus pasos de lejos y su corazón estaba lleno de odio hacia ellos. Inclusive obsequiaba una gran cantidad de monedas a los poetas que componían versos en contra de la familia de ‘Ali (P), como ejemplo en una ocasión entregó a "Bashar Ibn Bard" setenta mil dirham y a "Marwan Ibn Abi Hafs" dio cien mil dirham.
Mal gastaba gran cantidad del tesoro público en fiestas, vino y mujeres. Únicamente para la boda de su hijo Harun desembolsó cincuenta millones de dirham.
Durante el gobierno de Al-Mahdi la fama del Imam incrementó. Sus cualidades, abstinencia, sabiduría y liderazgo brillaban al igual que la luna llena en una noche obscura; grupo a grupo la gente a escondidas se aliaba a él y del manantial de su sabiduría eterna, saciaban la sed espiritual de éstos.
Los espías ponían a Al-Mahdi al tanto de lo que sucedía; éste temió por su califato por lo cual ordenó que trasladaran al Imam de Medina a Bagdad en donde lo encarceló.
"Abu Jalid Zubalai" cuenta: Los encargados de obedecer esta orden, cuando regresaban de Medina acompañados del Imam, bajaron de sus monturas en Zubalah.
En una oportunidad y sin que se dieran cuenta sus custodios, el Imam me pidió que le comprara algunas cosas. Entristecí, y le dije: "Siento temor por vuestra vida con el sólo pensar que os vais a entrevistar con ese sanguinario".
"Yo no temo, tú espérame tal día en tal lugar". Me dijo.
El Imam continuó su viaje a Bagdad; y yo temeroso, contaba los días, hasta que llegó el día esperado. Fui al lugar acordado, mi corazón palpitaba fuertemente; me sobresaltaba con el menor ruido. Poco a poco oscurecía, cuando de repente vi venir a alguien. Quería levantarme y volar hacia él, pero temí que fuese otro y mi secreto fuese descubierto.
Quedé inmóvil. El Imam se acercó montando un asno. Cuando sus brillantes ojos me vieron, manifestó:
"¡Abu Jalid, no dudes! –Y continuó diciendo– En un futuro me llevarán nuevamente hacia Bagdad, entonces nunca regresaré".
Y sucedió tal y como este inmaculado había predicho.
Fue, en ese primer viaje, cuando Al-Mahdi hizo que llevaran al Imam a Bagdad y lo encarceló. Al-Mahdi tuvo un sueño en el que vio que ‘Ali (P) leía esta aleya coránica:
"¿Si os volvéis poderosos, os exponéis a corromper en la tierra y a cortar vuestros lazos de sangre?" (Sagrado Corán 47:22)
Relata el cronista: Había entrado la media noche cuando Al- Mahdi me mandó llamar. Temeroso y apresurado me dirigí hacia él, escuché que pronunciaba esa aleya. Entonces me dijo: "Ve, y trae de la cárcel a Musa Ibn Ya‘far (P)". Lo traje. Al-Mahdi se levantó y lo besó; después lo sentó junto a él y le contó su sueño.
Continúa el cronista: En ese mismo instante ordenó que llevaran al Imam de regreso a Medina. Por temor a lo que pudiese suceder, esa misma noche prepararon su equipaje y ya en la madrugada el Imam se encontraba rumbo a Medina".
A pesar del gobierno sofocante de los 'Abbásidas, el Imam en Medina se dedicó a guiar, preparar y enseñar a los Shi‘ah; hasta que en el año 169/785, murió Al-Mahdi y su hijo Al-Hadi (169-170/785-786) tomó el trono.
Al-Hadi, contrario a su padre, no respetaba la democracia y en forma abierta era terco con los descendientes de ‘Ali (P), inclusive olvidó todo aquello que había prometido a su padre. La mayor infamia que llevó a cabo, fue lo sucedido en el enfrentamiento de "Faj".

Al Final / 112