Caminaba por el centro de Montevideo cuando una mujer empezó a gritarme: "¡Viva Israel, viva Israel!". Al verme con hiyab, la agresión escaló.
"¡Soy judía siria libanesa! En Israel viven judíos, cristianos. ¡Fuera los musulmanes! ¡Viva Israel, fuera los musulmanes! ¡Los árabes no son semitas!", repetía mientras me seguía por la calle.
Decidí grabar. Los gritos pararon unos segundos. Me hizo el gesto de "fuck you". Cuando llegué al local al que iba, volvió a pasar y gritó: "¡Nadie me va a callar, que viva Israel!".
No es la primera vez. Hace años sufro episodios de islamofobia. Algunas personas se incomodan con mi vestimenta. Desde hace un año, percibo que se intensificaron. Crece la solidaridad con Palestina, pero también crece el odio importado.
El episodio me dejó una reflexión: ¿por qué un pañuelo genera tanto miedo?
Para el psicoanálisis, la xenofobia no es miedo al diferente. Es rechazo al goce del "Otro absoluto", como lo definió Lacan. Al modo en que el Otro vive lo sagrado, su cuerpo, su vida.
El hiyab se volvió el depositario de todo ese odio. Quienes creen que estamos oprimidas por llevarlo, no entienden: el hiyab me libera de su desprecio. Es mi escudo. Es mi fuerza para enfrentar la hostilidad.
Ese mismo pañuelo que para Occidente y los islamófobos es símbolo de opresión, yo lo llamo liberación. Es el que nos enfrenta con la realidad: vivimos en una sociedad que todavía no acepta al diferente. Una sociedad que mira, pero no interviene.
Si sufrís discriminación:
En Uruguay la Ley 17.817 penaliza los actos de discriminación por motivos religiosos, raciales o de origen nacional. Se puede denunciar en cualquier seccional policial o en Fiscalía. El INDDHH brinda asesoramiento gratuito en 0800 15 15.
Firma:
Heba smith
Montevideo, abril 2026
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