21 junio 2026 - 15:47
fuente: Abna24
EN CUALQUIER ESCENARIO, EEUU SE VERÍA COMPROMETIDO (Parte 2)

El Laberinto de Versalles: Por qué el realismo transaccional de EE. UU. concede a Irán una victoria asimétrica

Por Ahmad Diab

LA RIOJA.- A medida que se aproxima la fecha crítica de las elecciones del 3 de noviembre, la política exterior de la administración Trump en Asia Occidental parece haber entrado en una fase de contradicción sistémica. El Memorando de Entendimiento firmado en Versalles, lejos de consolidar la hegemonía occidental, ha destapado las limitaciones del poder coercitivo convencional frente a un adversario que ha hecho de la asimetría su mayor fortaleza.

En la práctica, independientemente de la retórica punitiva de Washington o del activismo militar unilateral de Israel, el escenario geoestratégico actual apunta a una cruda realidad: Irán ha blindado su supervivencia.

La inviabilidad de la opción militar: El escudo geológico e industrial

El cálculo de que una campaña de bombardeos tácticos podría forzar un cambio de gobierno en Teherán ignora dos décadas de adaptación iraní. Tras la experiencia de intervenciones pasadas en la región, la República Islámica descentralizó e inmunizó sus activos estratégicos más críticos: Estructuras fortificadas, complejos de desarrollo industrial e instalaciones de misiles balísticos han sido reubicados bajo cientos de metros de granito macizo en las cordilleras de Zagros y Elburz. El uso de armamento de penetración profunda de última generación por parte de la Fuerza Aérea estadounidense ha demostrado limitaciones técnicas frente a estos ecosistemas de ingeniería subterránea, que cuentan con sistemas rápidos de remoción y salidas redundantes.

El factor humano y la “fatiga de intervención”: Cualquier intento de degradación definitiva del aparato estatal iraní exigiría una campaña terrestre de invasión. Para el Pentágono, este escenario representa una inviabilidad absoluta. La opinión pública estadounidense, marcada por un profundo rechazo histórico a los conflictos prolongados en ultramar, carece de la tolerancia social para asumir el costo en vidas humanas que implicaría un despliegue a gran escala en un territorio de geografía tan hostil.

El dilema de la disuasión asimétrica y los estrangulamientos globales

La verdadera ventaja competitiva de Teherán no radica en su capacidad de proyectar fuerza de manera convencional, sino en su potencial de veto sobre la economía global. La doctrina de “defensa avanzada” de Irán distribuye el riesgo a través de dos arterias marítimas vitales: Estrecho de Ormuz y Estrecho de Bab El Mandeb, sin profundizar por ahora, en los cables submarinos que conectan internet con toda Asia Occidental y Asia Central.

Una escalada abierta que empuje al régimen de Teherán al colapso activaría de inmediato el cierre coordinado de estos puntos de estrangulamiento. En un contexto macroeconómico altamente sensible en este 2026, la consiguiente crisis de suministro energético dispararía los precios del petróleo a niveles recesivos para Occidente. Para la Casa Blanca, el costo de “resolver” el problema iraní por la fuerza es infinitamente superior al costo de tolerar su statu quo.

El factor doméstico: La urgencia electoral del 3 de noviembre

La política exterior no opera en el vacío, y la proximidad de los comicios legislativos y estatales de noviembre ejerce una presión determinante sobre la toma de decisiones ejecutivas en Washington.

Para la actual administración, mantener la estabilidad de los mercados financieros internos y evitar un repunte inflacionario derivado de los precios del crudo es una prioridad doméstica que subordina cualquier ambición geopolítica de largo alcance. El Memorando de Versalles, por tanto, no debe leerse como un tratado de paz idílico, sino como una tregua transaccional de urgencia. Al comprometerse a reabrir el Estrecho de Ormuz y aliviar el bloqueo a cambio de flujos financieros, la Casa Blanca prioriza el pragmatismo electoral frente a las demandas de sus aliados históricos.

La paradoja israelí y la inercia del “Lobby”

Este marco transaccional explica la creciente disonancia entre Washington y Tel Aviv. El gobierno israelí percibe el memorando como una concesión peligrosa que dota de recursos económicos a su principal amenaza existencial. La intensificación de las incursiones de las Fuerzas de Defensa de Israel en el sur del Líbano contra la infraestructura de Hizbul.lah busca sabotear de facto la viabilidad de la tregua, intentando forzar una respuesta iraní que rompa el acuerdo.

Sin embargo, la audacia de Israel para actuar de forma independiente y desafiar la línea diplomática de la Casa Blanca se fundamenta en una constante institucional: el peso del lobby sionista en el aparato legislativo estadounidense.

Las autoridades israelíes operan bajo la premisa de que, independientemente de las fricciones coyunturales con el Ejecutivo o del aislamiento internacional, el respaldo financiero, la transferencia tecnológica militar y el blindaje diplomático en los organismos multilaterales permanecen garantizados por una red de apoyo bipartidista profundamente arraigada en Washington.

El conflicto actual demuestra los límites del realismo político cuando se enfrenta a la disuasión asimétrica. Al blindar sus infraestructuras bajo tierra y descentralizar su capacidad de represalia económica en los estrechos globales, Irán ha creado un escenario donde su destrucción total implica la desestabilización del sistema financiero mundial.
El Memorando de Versalles es el reflejo de esta realidad: una capitulación táctica de la superpotencia ante la urgencia electoral y la estabilidad de los mercados. Mientras Israel confía en que el cordón umbilical institucional con EE. UU. le permitirá seguir operando militarmente en su periferia, Irán emerge de la máxima presión económica con su estructura de poder intacta, demostrando que en el tablero de la guerra asimétrica, sobrevivir es ganar.

Y la República Islámica de Iran, por lejos, ha ganado esta contienda, transformándose en una potencia regional y emergente mundial.

(Ahmad Diab: periodista/analista/escritor/Presidente de FIYAR (Federación Argentina de Entidades Islámicas Yafaritas); Encargado de los Asuntos Religiosos del Centro Islámico de la Provincia de La Rioja)

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