El hijo del difunto Mohaddes Qomi, uno de los oradores y predicadores religiosos más destacados de su época, padecía una grave afección en las cuerdas vocales que le impedía incluso hablar con normalidad en su vida cotidiana. Sin embargo, según su propio testimonio, tras encomendarse al Imam Huséin (P) y tener un sueño en el que recibió la orden de recitar la elegía por la Excelencia Ruqayya (P), recuperó de manera extraordinaria la capacidad de hablar, hasta el punto de que los médicos expresaron su asombro ante la completa recuperación de su laringe.
Su comentario