Centenares de árabe-israelíes tomaron las calles de Nazareth, en el norte de la Palestina ocupada, para protestar por el sangriento ataque, que ha costado la vida al menos a 19 activistas internacionales y ha herido a otros 60.
Poco después de que las noticias de la masacre israelí se hicieron públicas, la policía de ocupación elevó el nivel de alerta en Cisjordania y cerró varias áreas del Jerusalén Este ocupado (Al Quds) y los territorios ocupados en 1948.
“Hemos elevado nuestro nivel de alerta en todo el país para tratar con posibles disturbios,” dijo Micky Rosenfeld, portavoz de la Policía de ocupación israelí, a AFP.
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