Agencia de Noticias de Ahlul Bait (P) -ABNA- Los titulares vinculados al bloque 8 de Marzo, que constituye la oposición del Parlamento encabezada por el movimiento shiíta Hizbulah (Partido de Dios), dimitieron de sus cargos y pusieron en jaque al gabinete de 30 carteras que lidera el primer ministro Saad Hariri.
El ministro de Energía, Gibrán Bassil, miembro del Movimiento Patriótico Libre dirigido por Michel Aoun, un cristiano maronita aliado de la resistencia shiíta, confirmó la renuncia de 10 titulares.
"Los ministros reunidos hoy aquí anuncian su renuncia del Gobierno y urgen al presidente (Michel Sleiman) a comenzar los procedimientos necesarios para formar un nuevo Gobierno", subrayó Bassil en una imprevista rueda de prensa.
Inmediatamente después, el ministro de Estado Adnan Sayyed Hussein, cercano al mandatario Sleiman, también presentó su dimisión y dejó al equipo de gobierno con el mínimo de integrantes que establece la ley libanesa, forzando su desarticulación.
El conflicto fundamental se complicó por la falta de entendimiento entre el jefe del Ejecutivo y la oposición respecto al Tribunal Especial para el Líbano (TEL) y la negativa del oficialismo a boicotear su labor, como pidió el liderazgo de Hizbulah.
La decisión se adoptó mientras Hariri, hijo del asesinado ex primer ministro, se reunía en Estados Unidos con el presidente Barack Obama para discutir una crisis en la que Washington ha intentado influir mediante el Tribunal Especial para el Líbano (TEL).
El TEL es una corte auspiciada por la ONU que investiga el asesinato del ex primer ministro Hariri y otras 22 personas, ocurrido el 14 de febrero de 2005 con la explosión de un carro bomba en el centro de Beirut, y que tomó en cuenta falsos testimonios.
La dirigencia del Partido de Dios denunció que ese tribunal recibe financiamiento de Estados Unidos, y lo considera instrumento israelí y norteamericano para desacreditar a la resistencia, mientras el oficialismo lo defiende como una instancia imparcial y transparente.
Jueces del TEL dejaron entrever la posibilidad de acusar a líderes y otros miembros del grupo shiíta por su supuesta implicación en el crimen, algo que antes se intentó hacer con Siria y que han rechazado tanto Hizbulah como Damasco.
Bassil acusó a Hariri de obstruir el funcionamiento del gabinete, que no se reúne desde comienzos de noviembre, y de ceder a presiones de Estados Unidos.
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