Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — “No queremos que las medidas de seguridad contra los chiítas nos obliguen a denunciar ante las organizaciones internacionales de derechos humanos" ha dicho Al-Hashemi, citado este jueves por el diario egipcio Al-Wasat.
Al-Hashemi ha hecho esos comentarios en reacción a la reciente detención del activista chiía egipcio «Ahmad Mehran» cuando regresó a Egipto después de un viaje a la ciudad iraquí de Karbalá para participar en la festividad chiíta de Arbaín, que conmemora el 40 día de luto tras el martirio, en el siglo VII, del Imam Husain (la paz sea con él), nieto del Profeta del Islam (Bpd).
Al respecto, Al-Hashemi, que es también miembro de la Asamblea Mundial de Ahlul Bait (P), ha urgido al Gobierno de El Cairo que permita a los chiítas que realicen sus actividades religiosas sin obstáculos.
“Esperábamos que después de la caída de (exdictador egipcio, Hosni) Mubarak, el Gobierno cambiara sus métodos de interacción con los chiítas, pero no hemos atestiguado cambio alguno”, ha denunciado.
El líder chiíta ha recordado que las fuerzas de seguridad egipcias han impedido este año la celebración de Arbaín en el barrio cairota de Al-Yamaliya.
En junio de 2013, cuatro egipcios de confesión chií, entre ellos el clérigo prominente Sheij «Hasan Shehata», murieron linchados por una turba de salafistas en el pueblo Abu Mussalam, en las afueras de El Cairo, la capital de Egipto, un país de mayoría suní donde los chiítas conforman la segunda minoría después de los cristianos coptos.
Los chiítas fueron asesinados mientras la Policía no hizo nada para detener la brutal paliza. Los autores del crimen tampoco fueron llevados ante la justicia.
Cada año se reportan varios centenares de ciudadanos extranjeros poseedores de pasaportes de la UE, India, Canadá, Chile, etc. quienes han intentado ingresar a Egipto para realizar peregrinaciones religiosas a la famosa mezquita Ras al-Hussain (P) en el centro de El Cairo, a través del Aeropuerto Internacional de El Cairo y en el control policial han sido detenidos y sometidos a extendidos e intimidantes interrogatorios por parte de los funcionarios policiales debido a sus visados estampados en sus pasaportes de anteriores visitas a países de mayoría chiíta como Iraq, Irán, etc. y posteriormente han sido deportados.
Es digno de mencionar que actualmente el simple hecho de que un pasajero intente ingresar en calidad de turista a Egipto y sea portador de una visa simple de Irán, es motivo para ser arrestado e investigado por períodos registrados de hasta dos semanas para ser posteriormente deportados sin mayores explicaciones. No hay ninguna ley en Egipto que contemple como delito el hecho de ser portador de visas de la República Islámica de Irán para los ciudadanos que tengan la intención de visitar Egipto. Sin embargo, el Estado de derecho de este país norafricano no siempre es observado bajo el amparo de las leyes y convenios internacionales ni considerando el respeto por los derechos humanos.
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