El Ministerio de Comercio de China declaró que las restricciones impuestas por Estados Unidos a cinco entidades chinas, incluida una refinería sancionada el viernes, por la compra de petróleo a Irán constituyen una violación del derecho internacional.
Pekín, que es uno de los principales clientes del crudo iraní y cuyas refinerías independientes dependen de ese suministro, insistió en que limitar a empresas chinas en sus actividades económicas con un tercer país es ilegal, por lo que no acatará las medidas de Washington.
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