Un corazón tranquilo y un alma sosegada en el reino de los cielos: El elevado espíritu del fundador de la República Islámica, Imam Jomeini, voló al reino celestial y se apresuró a encontrar a su Señor a la edad de 87 años, a las 22:20 y tras soportar varias operaciones difíciles y prolongadas, dejando su emigración en los corazones de los musulmanes de Irán y del mundo, una herida difícil de cicatrizar. Él, al final de su Testamento Político-Religioso escribió: “Con un corazón tranquilo, un alma sosegada, un espíritu contento y una conciencia esperanzada en las bondades divinas, me permito dejar de estar al servicio de las hermanas y hermanos y viajo hacia mi morada eterna, y necesito mucho de vuestras súplicas. Ruego a Dios Compasivo y Misericordioso que acepte mis excusas por lo poco de mis servicios y por mis negligencias y culpas…” Su purificado cuerpo, tras la despedida de casi 9.000.000 de apasionados por su persona el día 5 de Junio en el Cementerio “Paraíso de Zahrâ”, descansa en las vecindades del Señor, dejando solos, con la congoja de su ausencia, a millones de cautivados. Luego del fallecimiento del Imam el día 3 de Junio de 1989, en el marco de una reunión en la que se lleva a cabo por primera vez la lectura del Testamento del Imam Jomeini, y en la que se intercambian ideas en cuanto a su sucesor, la Junta de Expertos elige a su virtuoso alumno, Su Excelencia Aiatul•lâh Jâmenei, como líder de la Revolución Islámica y la República Islámica de Irán. «Paz sobre él el día que nació, el día que murió y el día que sea resucitado a la vida»








