Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — El rey Abdalá de Arabia Saudí se reunió con el primer ministro paquistaní, Pervez Ashraf Raja, en Yeddah hace unos días mientras Riad comenzó a enviar a sus fuerzas especiales a Paquistán para su entrenamiento.
Estos países han tenido una relación particularmente estrecha y estos eventos aumentaron la especulación sobre que Riad está tratando de llegar a un acuerdo secreto con Islamabad para adquirir armas nucleares para enfrentar a Irán.
Abdalá sorprendió el pasado 19 de julio con el nombramiento del príncipe Bandr bin Sultan, ex embajador en Washington en 1983-2005 y un veterano en la usual política de seguridad clandestina, como jefe de inteligencia de nuevo puede ser parte de un mosaico oscuro que une a Arabia Saudí y Paquistán.
Bandar jugó un papel en el armado clandestino de los Estados Unidos y Arabia Saudí, a través del servicio de inteligencia de Paquistán, de los Muyahidín afganos durante la invasión soviética 1969-1979.
El nombramiento de Bandar como la cabeza de la Presidencia General de la Inteligencia de Arabia Saudí, el servicio de inteligencia exterior, fue uno de los varios críticos cambios de los comandos de seguridad relacionados con los acontecimientos de los últimos días que tuvieron lugar en el reino.
El mayor exportador mundial de petróleo, se enfrenta a un enjambre de problemas regionales, el más prominente de los cuales es la aspiración a obtener tecnología nuclear por parte de Irán.
A medida que la confrontación entre los Estados Unidos e Irán sobre el programa nuclear de Teherán se acumula en el Golfo Pérsico, Riad está buscando cada vez más el apoyo de su aliado Paquistán, la única potencia nuclear musulmana.
"A medida que Irán demuestra su voluntad inquebrantable de reunciar a su programa de tecnología nuclear para uso civil y los Estados Unidos se vuelve más reacio a participar en misiones militares en el extranjero, Paquistán y Arabia Saudí pueden encontrar una renovada cooperación militar y nuclear es la mejor manera de asegurar sus intereses", observaron Christopher Clary y Mara E. Karlin, ex asesores de política en el sur de Asia y Medio Oriente del Departamento de Defensa estadounidense.
Un artículo publicado en The American Interest, que señaló: "Como los Estados Unidos vuelven a examinar su postura militar hacia el sur de Asia y el Medio Oriente en el contexto de su retirada de Iraq y Afganistán, se debe de tener en cuenta de forma explícita la posibilidad de un convenio nuclear entre Arabia Saudí y Paquistán".
"El hecho de no tomar en serio este escenrio podría promover su ocurrencia".
EE.UU. planea retirar con eficacia militar sus tropas de Afganistán a mediados de 2013, como lo hizo de Iraq en diciembre pasado, se han intensificado las preocupaciones acerca de los yihadistas islámicos paquistaníes.
Esto refleja las sospechas de Arabia Saudí de que después de Iraq y Afganistán, ya no pueden confiar en Estados Unidos par su protección.
Los saudíes también se enfrentan a una amenaza yihadista, en particular de una rama de Al-Qaeda asentada en el vecino Yemen.
Desde hace tiempo se cree que los saudíes financiaron el programa nuclear de Paquistán, en la década de 1970 y 1980, y ahora quieren un poco de reciprocidad en la forma de readymade armas nucleares, pagado por la masiva ayuda financiera para Islamabad.
El sitio web Debkafile, considerando informes cercanos a la inteligencia israelí, afirmó que en diciembre de 2010 Paquistán había destinado dos armas nucleares a Arabia Saudí.
Se trata, dijo, se cree que están almacenados en la base aérea nuclear de Paquistán en Kamra, en el norte del país.
"Por lo menos dos aviones de transporte gigantes saudíes de colores civiles y sin insignia están estacionados permanentemente en Kamra, con las tripulaciones aéreas en espera", informó Debka.
"Se van a transportar las armas nucleares a casa tras la recepción de una señal de doble codificiación del rey Abdulá y del director de la Inteligencia General", que ahora pasa a ser el príncipe Bandar, informaron cercanos al monarca saudí.
"Los riesgos son enormes", dice Brice Reidel, un ex especialista en lucha contra el terrorismo con la CIA, escribió la revista alemana Der Spiegel.
Los saudíes han presentado en los últimos tiempos su alta tensión y rivalidad con los iraníes como un amenazante nuevo capítulo en la lucha entre el fundamentalista régimen wahhabí saudí y la [shiíta] República Islámica de Irán.
"Paquistán tiene el arsenal nuclear de más rápido crecimiento en el mundo. Pronto superará al Reino Unido como el quinto arsenal".
"Es el sexto país más grande del mundo en términos de población. Pronto superará a Indonesia como el país con la mayor población musulmana".
Un líder real saudí, el príncipe Turki al-Faisal, quien dirigió el GIP en 1977-2001, advirtió en una reunión con los jefes británicos y estadounidenses en las afueras de Londres el 08 de junio de 2011, que si Teherán adquiría armas nucleares "obligaría a Arabia Saudí...a hacer valer las políticas las cuales podrían conducir a consecuencias imprevisibles y posiblemente dramáticas".
Por su parte Irán ha recalcado, sobre su programa nuclear civil, que espera llegar a un acuerdo con el OIEA y el 5+1, pero sin renunciar a sus derechos al desarrollo nuclear pacífico, de acuerdo con el Tratado de No Proliferación (TNP) nuclear, del cual es miembro signatario.
Asimismo, tanto el Ministerio de Exteriores como el Parlamento iraníes han advertido a sus interlocutores de que su principal enemigo, Israel, un país que no es firmante del TNP y que según fuentes diversas tiene un abundante arsenal nuclear no reconocido, entre 200-300 cabezas nucleares ,no debe tener influencia alguna en la negociación.
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