En una declaración, Hoyyat al-islam Taqi Abbas Razavi, Vicepresidente de la Fundación Ahlul-Bayt (la paz sea con ellos) de la India, enfatizó que preservar la identidad shiíta genuina requiere fortalecer el conocimiento religioso, la conciencia cultural y la intervención oportuna por parte de académicos y élites sociales. Dijo que tales esfuerzos son esenciales para proteger los fundamentos religiosos y sociales de la comunidad shiíta, particularmente entre los jóvenes.
Razavi advirtió que en los últimos años han aumentado los intentos de despojar al Shiísmo de sus dimensiones prácticas, éticas y sociales y reducirlo a una colección de rituales y costumbres externas. Alertó que continuar por este camino debilitaría los fundamentos morales y religiosos e infligiría daños a largo plazo en la perspectiva intelectual y espiritual de la generación venidera.
Refiriéndose a los desafíos internos dentro de la comunidad shiíta, el clérigo indio señaló la escalada de disputas intelectuales y mediáticas, observando que la difusión de narrativas conflictivas ha intensificado las divisiones entre diferentes grupos. Dijo que tal polarización, ya sea intencional o no, ha contribuido a la confusión y la fragmentación dentro de la comunidad.
En el frente externo, Razavi criticó ciertos movimientos que promueven prácticas ajenas a las enseñanzas shiítas, incluyendo la imitación de formas rituales no islámicas bajo la apariencia de expresión cultural. Afirmó que presentar tales prácticas como símbolos del orgullo e identidad shiíta equivale a una desviación de los principios centrales del Shiísmo y corre el riesgo de distorsionar su verdadero mensaje.
Destacando la responsabilidad de los estudiosos religiosos y las figuras públicas, Razavi advirtió que el silencio o la tolerancia hacia tales desviaciones —a menudo justificadas bajo la bandera de la "libertad de expresión"— puede conducir a un extravío generalizado. Dijo que esta negligencia tiene consecuencias graves, particularmente para las generaciones más jóvenes que buscan claridad y dirección en asuntos de fe.
El clérigo hizo un llamado a una respuesta firme y basada en principios ante las interpretaciones exageradas, engañosas y desequilibradas de las enseñanzas religiosas. Subrayó que proteger los valores religiosos, históricos y culturales del Shiísmo en la India es un deber colectivo, especialmente para académicos e intelectuales, y que no confrontar las distorsiones representaría una seria amenaza para la integridad de la comunidad.
En sus declaraciones, Razavi recalcó que el Shiísmo no es una ideología regional ni una construcción política, sino un marco divino y universal enraizado en el Sagrado Corán y las enseñanzas de los Ahlul-Bayt (la paz sea con ellos). Advirtió contra los intentos de remodelar el Islam y el Shiísmo de acuerdo con deseos personales, tendencias sociales o presiones culturales transitorias, diciendo que tales esfuerzos socavan los fundamentos morales y espirituales de la fe.
Citando dichos del Santo Profeta Muhammad (PB) y del Imam Muhammad Taqi (la paz sea con él), Razavi advirtió que aprobar o permanecer indiferente ante el mal conlleva una responsabilidad y consecuencias compartidas tanto para los individuos como para la sociedad. Dijo que aceptar la desviación, incluso de manera pasiva, contribuye a la propagación de la corrupción moral e intelectual.
El estudioso religioso indio también advirtió sobre el impacto negativo de ciertas actividades en el ciberespacio, instando a los shiítas a mantenerse vigilantes contra la difusión de información falsa, enseñanzas religiosas distorsionadas y propaganda dañina en las plataformas de redes sociales. Hizo un llamado a promover las enseñanzas auténticas, racionales, orientadas a la paz y universales del Shiísmo a través de una participación responsable e informada.
Concluyendo su declaración, Razavi enfatizó que la forma más efectiva de contrarrestar la distorsión ideológica es a través de una educación adecuada, particularmente de la generación más joven. Subrayó la importancia de enseñar valores morales y religiosos fundamentales como la obediencia a Dios, la piedad, la modestia, la tolerancia, la paz y el respeto mutuo, diciendo que una educación dirigida y basada en principios puede fortalecer la armonía social y allanar el camino para una coexistencia pacífica y sostenible en la sociedad india.
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