Según informó este jueves la agencia Reuters, Naciones Unidas señaló que numerosos palestinos han perdido la vida cerca del denominado «línea amarilla» tras el cese al fuego pactado en octubre pasado.
El organismo advirtió que estos hechos elevan las sospechas de que fuerzas israelíes podrían estar disparando contra civiles únicamente por acercarse a dichas áreas, lo que representa una violación grave del derecho internacional humanitario.
El Ejército israelí, que justifica los disparos en las inmediaciones de la línea de alto el fuego como una medida para neutralizar presuntas amenazas de milicianos, no ha ofrecido una reacción inmediata a las acusaciones. Paralelamente, la ONU detalló que Israel ha desplazado en múltiples ocasiones los bloques de hormigón que marcan la frontera hacia el interior del territorio controlado por Hamás, ampliando la zona prohibida bajo control militar hasta abarcar actualmente cerca de dos tercios de la Franja de Gaza.
Esta expansión ha incrementado el temor entre los desplazados palestinos que viven en campamentos de tiendas y viviendas destruidas próximas a la línea amarilla. Los habitantes de Gaza, cada vez más hacinados en un espacio reducido, temen ser considerados objetivos militares por su mera proximidad a una frontera móvil que el informe de la ONU califica como escenario de crímenes de guerra sistemáticos.
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