Agencia de Noticias de Ahlul Bait (ABNA) — La repentina y precipitada decisión del Rey saudí Abdullah de invitar a Jordania y Marruecos para unirse al Consejo de Cooperación del Golfo [Pérsico] (CCG) señala su profunda preocupación por el potencial colapso del mundo árabe y sus retrógrados regímenes monárquicos o semi-monárquicos.
Incluso el Rey Mohamed VI de Marruecos se sorprendió por la invitación y respondió ambiguamente. Jordania se siente más cerca al reino, pero está consciente de que el camino no ha sido pavimentado con todo para su integración a la agrupación regional árabe.
El Consejo de Cooperación del Golfo [Pérsico] (CCG) es una coalición de seis estados árabes ricos que entró en existencia en 1981 para formar un bloque contra la República Islámica de Irán. Se encargó principalmente de ayudar al depuesto dictador iraquí Saddam Hussein a que continuara la guerra impuesta contra Irán, que duró ocho años. Observados y asesorados por Estados Unidos, el consejo se convirtió en una sociedad destinada a restringir los resultados de la Revolución Islámica de Irán.
La concentración de la riqueza es desigual entre los seis miembros - Qatar, Arabia Saudí, Los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Bahrein. A los dos miembros que tienen menos potencial de ingresos petroleros, y durante los disturbios que estallaron, el consejo decidió ayudar a cada uno con US$ 10 millones en efectivo.
Sin embargo, la economía de mercado, el gobierno y las relaciones sociales son muy parecidas entre las seis naciones. En los seis, los clanes desempeñan un papel importante en la vida política y social con la continuidad greográfica que forma otro factor muy importante, que vá de la mano de los con el elemento de los clanes.
El cuerpo es una sociedad política destinada a proclamar posiciones políticas y nunca ha sido capaz de lograr un resultado definitivo en la formación de un ejército unido o en el establecimiento de una moneda en común. El ataque de 1990 de Saddam a Kuwait, un miembro del consejo, expuso lo débil de la constitución del cuerpo militar, con la sola ofensiva de EE.UU. y la capacidad de poner al dictador iraquí en su llugar.
Después de la guerra impuesta, el Consejo de Cooperación Árabe (CCA) se formó el 16 de febrero de 1989 - una coalición, que agrupó a los estados árabes "pobres" de Yemen del Norte, Iraq, Jordania y Egipto. Se trató de formar un nuevo eje en el Medio Oriente, especialmente a la luz del retorno de Egipto al mundo árabe (después de enfrentar el boicott árabe debido a los acuerdos de Camp David) y el hecho más importante en vista de que la guerra Irán-Iraq no habría derrotado ni debilitado a la República Islámica.
La fiebre de formación de agrupaciones árabes eran todavía altas. Sólo un día después, el 17 de febrero de 1989, cinco estados al oeste del mundo árabe, anunciaron la formación de la Unión del Magreb Árabe. Túnez, Marruecos, Argelia, Libia y Mauritania se unieron a la agrupación. La unión no era muy rica y el viejo conflicto entre Argelia y Marruecos sobre el desierto Polisario y las ambiciones del gobernante libio Muammar Gaddafi, como sus impredecibles políticas les impidió dar un paso importante en la dirección de la unidad política, económica y militar.
El CCA no duró más de un año y se derrumbó tras la invasión de Saddam a Kuwait. Yemen del Norte y Jordania respaldaron al bando de Iraq y Egipto contra el dictador, con los EE.UU. a favor de su expulsión de Kuwait. El CCG [P] y la Unión del Magreb Árabe, sin embargo, viven hasta la fecha sin lograr ningún resultado práctico. El único gran paso del CCG [P] ha sido ayudar a sofocar el movimiento popular en Bahrein con el envío de un contingente, de tropas de Arabia Saudí y policía de los Emiratos Árabes Unidos, a la pequeña isla del Golfo Pérsico.
Incluso si Jordania y Marruecos se uniesen al CCG [P], no tendría un efecto positivo en las condiciones económicas del consejo, pero se incrementaría la población total de los países miembros en cerca de 70 millones, aproximadamente igual a las de Irán y Egipto. Jordania limita al este y sureste con Arabia Saudí, así tendría una solidaridad geográfica con el Consejo, pero Marruecos nunca ha tenido tal tipo de afinidad con los miembros del Consejo.
En caso de que estos dos países se unieran al CCG [P] y el consejo tomase una nueva forma, una de sus funciones serían en contra de Irán y el nuevo Egipto, particularmente en el momento en el que "el eje árabe de moderación" está roto debido a la caída del ex presidente egipcio Hosni Mubarak, y el rey saudí no sabe cuánto tiempo puede obstaculizar la reanudación de las relaciones entre Tehrán y El Cairo.
Algunos analistas, que favorecen una guerra religiosa en el Medio Oriente, creen que Jordania y Marruecos impulsarán el poder del Consejo, uno de cuyos miembros (Bahrein) tiene una mayoría shiíta, y otro de cuyos miembros (Arabia Saudí) alberga una importante minoría shiíta, que han expresado su descontento con el sistema político gobernante y han pedido el fin de la discriminación política y económica en el país.
Sin embargo, parece que Irán y Egipto, así como el débil estado de Arabia Saudí no fueron las únicas razones detrás de la nueva decisión, y el CCG [P] y particularmente Arabia Saudí está preocupado por el futuro. Jordania y Marruecos son escenarios de protestas populares cada día, donde el pueblo ha pedido detener el poder absoluto del rey y cambiar a monarquía constitucional y la separación de los poderes del país. La situación es peor en Bahrein. El sultán Qaboos de Omán también no logró poner fin a los disturbios en sus país y está muy preocupado por su futuro.
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