La visita de dos días del presidente francés, Nicolás Sarkozy, a Siria ha supuesto un paso clave en los intentos de Siria para salir del aislamiento internacional al que ha estado sometido este país desde 2005 y consolida el papel de Damasco como actor indispensable para la consecución de la paz en la región.
Sarkozy, que fue recibido en Siria con todos los honores y con un despliegue de medios inusitado en un país donde la información está sometida a un férreo control, aseguró ante la prensa que no se arrepiente de permitir a Siria que salga del retiro al que ha sido forzada.
Esta visita, que se produce en respuesta a una anterior del jefe de Estado sirio, Bashar al Asad, a Francia el pasado julio, ha sido interpretada por muchos como una victoria de Damasco frente a los insistentes esfuerzos estadounidenses de abandonar a este estado árabe a su propia suerte.
El presidente francés ha subrayado que la actitud “positiva” de Siria hacia Líbano ha sido determinante a la hora de comenzar un nuevo acercamiento hacia Damasco, después de varios años de desencuentros.
Siria, aliada de la oposición libanesa, liderada por el grupo chií Hizbulá, jugó un papel clave en la reconciliación de las distintas facciones políticas del vecino Líbano, que estuvieron sumidas en una larga crisis que llevó a este pequeño país mediterráneo al borde de la guerra civil.
El paso de Sarkozy por la capital más antigua del mundo coincidió con una cumbre en la que participaron el presidente sirio, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, y el emir qatarí, jeque Hamad bin Jalifa al Zani, y en la que abordaron los principales acontecimientos en el mundo árabe.
“Francia busca la paz en Oriente Medio. Animamos a Siria a trabajar por la paz con Israel”, dijo Sarkozy tras la reunión cuatripartita.
El aislamiento de Siria comenzó inmediatamente después de la invasión de Irak encabezada por Estados Unidos y contra la que Damasco se opuso frontalmente, especialmente desde el escaño que entonces ocupaba como miembro no permanente del Consejo de Seguridad.